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Diamba 2026: el Festival que Convierte a João Pessoa en Capital Cannábica del Nordeste Brasileño

Brasil

Diamba 2026: el Festival que Convierte a João Pessoa en Capital Cannábica del Nordeste Brasileño

Por El Planteo

Diamba 2026: el Festival que Convierte a João Pessoa en Capital Cannábica del Nordeste Brasileño

✍ 20 March, 2026 - 11:51


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La segunda edición del Festival Diamba, en João Pessoa, inaugura el calendario brasileño de eventos sobre cannabis con una mezcla poco habitual: asociaciones de pacientes, debate público, formación, cultura popular, shows y actividades infantiles, todo dentro de un edificio histórico de 1843.

Hay algo en la escena que alcanza para contar la transformación. En João Pessoa, en el nordeste de Brasil, un convento construido en 1843 va a recibir durante Semana Santa a cultivadores, asociaciones de pacientes, músicos, activistas, profesionales de la salud, familias con chicos y funcionarios públicos convocados alrededor de una misma palabra: cannabis.

No es una rareza aislada. Es, más bien, una señal de época.

El 3 y 4 de abril se hará en la Cidade da Imagem, conocida como Conventinho, la segunda edición del Festival Diamba, uno de los encuentros más singulares del calendario cannábico brasileño. Singulares por la escala, por el tono y por la mezcla. Ahí donde durante años la marihuana fue reducida al expediente policial, Diamba propone otra foto: uso medicinal, cultura popular, reducción de daños, religión de matriz afroindígena, organización comunitaria, música y crianza.

Brasil ya se acostumbró a esa expansión. Según un relevamiento citado por la organización, el año pasado hubo al menos 220 eventos vinculados al cannabis en todo el país. De congresos farmacéuticos y rondas de negocios a encuentros culturales y espacios de discusión sobre reparación histórica, racismo y políticas de drogas. Diamba abre esa temporada por un lugar que le queda bien al momento brasileño: el nordeste, donde la agenda cannábica viene creciendo con una identidad propia, menos corporativa y más atravesada por territorio, asociativismo y cultura.

El lema de esta edición es “Semear resistência”, sembrar resistencia, y la expectativa es reunir a 2000 personas en dos días. Pero el punto no parece estar sólo en la convocatoria. Lo que vuelve interesante al festival es su capacidad para juntar mundos que durante mucho tiempo aparecieron separados o directamente enfrentados. Habrá cursos de cultivo y propagación en climas cálidos, talleres sobre extracciones artesanales, charlas sobre sistema endocannabinoide, gestión autónoma de la medicación, nuevas narrativas sobre la planta, uso religioso ligado a ancestralidades negras e indígenas y un debate de apertura con autoridades públicas, representantes de la sociedad civil y asociaciones de pacientes.

Es decir, el cannabis ya no como subcultura cerrada ni como promesa de mercado puro, sino como ecosistema. Como disputa regulatoria, problema de salud, práctica de cuidado, experiencia comunitaria y hecho cultural.

La propia organización lo dice con claridad. Tayná Araújo, productora ejecutiva del evento y directora de gestión estratégica de Acaflor, plantea que la primera edición sirvió para ordenar la conversación en cuatro ejes, cultivo, jurídico, social y salud, y también para algo menos visible pero igual de importante: incorporar una programación infantil que facilitó la presencia de madres y amplió el perfil del público. En esta segunda edición, el desafío, dice, es discutir qué impacto tendrá la regulación de Anvisa, pero sobre todo cómo organizarse política y técnicamente para intervenir en la discusión sobre medicamentos a base de cannabis y en las formas de producir cuidado.

Ahí aparece una de las claves de Diamba. El festival no se presenta como una celebración ingenua ni como una feria sectorial. Lo que intenta hacer es ocupar un lugar en una conversación que en Brasil cambió de escala. En enero de 2026, el país dio un nuevo paso regulatorio en torno al cannabis asociativo. Para buena parte del movimiento, fue un avance limitado, entre otras cosas porque no contempló el autocultivo. Pero también implicó algo importante: correr parte de la discusión de la órbita de la seguridad y llevarla hacia el terreno de la salud, los derechos y la regulación.

En João Pessoa, esa discusión tiene raíces concretas. La ciudad alberga las dos primeras asociaciones de pacientes de cannabis de Brasil, fundadas en 2014. No es un dato decorativo. Ayuda a explicar por qué Paraíba aparece hoy como uno de los puntos de referencia para la cultura cannábica del país. En esa región, además, la relación con la planta no nace con la novedad del mercado medicinal ni con la estética de la industria wellness. Viene de más atrás. De aldeas indígenas, quilombos, comunidades y saberes construidos durante décadas en convivencia con territorios secos, húmedos, duros y fértiles al mismo tiempo.

Diamba quiere pararse ahí. No en la importación prolija de una agenda global, sino en una tradición nordestina que mezcla política, música, religiosidad, precariedad, invención y supervivencia. Por eso también el festival armó un relevamiento de 40 asociaciones de todos los estados del nordeste e invitó a participar a ese entramado. Durante el encuentro se presentará, además, un levantamiento sociodemográfico sobre esas organizaciones. Detrás del festival hay una pregunta de fondo: quiénes producen hoy el acceso real al cannabis medicinal en Brasil y desde qué condiciones materiales lo hacen.

La música, en ese contexto, no funciona como adorno. Funciona como lenguaje. La programación reúne nombres de distintas escenas y géneros del nordeste, del samba-de-coco al reggae, del forró al rap, del maracatu al brega, en una grilla que parece querer decir que la región no sólo discute cannabis: también produce una sonoridad propia para esa discusión.

El viernes 3 tocarán Seu Zé Quer Coco, Jefferson Leite, Filosofino y O Cheiro do Queijo, la banda de Ceará que se presentará por primera vez en Paraíba. El sábado 4 será el turno de Maracatu Nação Pé de Elefante, Orin Axé, DJ Acarajow, Breggae y Carcará SoundSystem. Hay, en esa selección, una idea curatorial bastante precisa. No se trata de poner música alrededor de un tema, sino de mostrar una escena cultural que ya está diciendo algo sobre raza, territorio, memoria y presente.

Tal vez por eso Diamba resulte más interesante que muchos eventos de nicho. Porque no se limita a hablar de cannabis. Habla, en realidad, del Brasil que se está organizando alrededor del cannabis. Uno donde las asociaciones ganan densidad política, la regulación deja de ser sólo una discusión técnica, la cultura popular se mete en el centro del asunto y la familia aparece donde antes sólo se imaginaba clandestinidad.

La imagen final vuelve al principio. Un convento del siglo XIX, en el nordeste brasileño, convertido en sede de un festival sobre marihuana medicinal, cuidado colectivo y resistencia. No parece una excentricidad. Parece una síntesis.

Info Clave Sobre el Festival Diamba 2026

Cuándo: 3 y 4 de abril de 2026

Dónde: Cidade da Imagem, Conventinho, João Pessoa, Paraíba

Lineup

Viernes 3: Seu Zé Quer Coco, Carcará, Jefferson Leite, Filosofino y O Cheiro do Queijo

Sábado 4: Maracatu Nação Pé de Elefante, Orin Axé, Acarajow, Breggae y Carcará SoundSystem

Instagram: @festivaldiamba

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