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La Mirada de Leandro Ayala, de la Confederación Cannábica de Argentina: Economía y Arraigo en la ‘Argentina Profunda’ 

La Mirada de Leandro Ayala, de la Confederación Cannábica de Argentina: Economía y Arraigo en la ‘Argentina Profunda’ 

✍ 18 enero, 2022 - 12:02



Miraflores es una ciudad de la Provincia del Chaco, en Argentina. Se ubica en el Impenetrable Chaqueño, una gran región de bosque nativo de más de 40.000 km² y 8.000 habitantes. Una región a la que suelen llamar “la Argentina profunda”. Desde allí partió Elena, hacia el partido de Morón, en la Provincia de Buenos Aires, donde nació Leandro Ayala, emprendedor y actual presidente de la Confederación Cannábica de Argentina, una cámara que busca nuclear a la industria local y aportar al desarrollo económico del país.

Al igual que Elena, en los últimos 25 años, 30.000 chaqueños se fueron de Chaco en busca de trabajo hacia las provincias centrales. 

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Por eso, durante la apertura de la Expo Industria Cannabis y Cáñamo en Chaco, Leandro le preguntó a los asistentes “¿cómo hacemos para retener a los mejores hijos de la provincia para que no vayan a engordar una villa en Capital Federal? Si no hay oportunidades la gente se va. Entonces, ¿cómo hacemos para escalar la matriz productiva?”.

Desde 0: manos a la obra en el post-2001

Hoy en día, Leandro es el presidente de la Confederación Cannábica, que busca promover la organización y la conducción política de la industria cannábica argentina para garantizar el acceso de los productores nacionales y de los pequeños comerciantes. Ayala persigue el sueño del pequeño emprendedor que fue alguna vez y la visión de una reactivación económica que ya vivió, luego del colapso económico de la Argentina en Diciembre de 2001.

“Comencé en la industria hace más de veinte años, post devaluación de 2001, cuando la Galería Bond Street vendía picadores y pipas que traían de Barcelona, en pleno desastre social. No les convenía importar, entonces me propusieron fabricar los primeros picadores de madera. Compré tacos de madera en un aserradero y busqué torneros para trabajar el metal. Los picadores salían 5 patacones [cuasimoneda de la época]. Después, en tornería metalmecánica, fabriqué pipas y turbinas”, recuerda Leandro con cierta nostalgia y una sonrisa de satisfacción.

Se siente parte de la historia Argentina post-2001, de la reactivación económica de PyMEs nacionales que, con el apoyo del estado nacional, podían competir de nuevo con productos importados. Las fábricas recuperadas, las movidas autogestivas y las máquinas cubiertas de polvo, son postales de aquellos tiempos. “Íbamos a un tornero en Lomas de Marilo, en Moreno. Participé de un momento de apertura de fábricas en la Argentina,” continúa Leandro.

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“Al tipo lo habían despedido y lo indemnizaron con las máquinas. Estaban llenas de telas de arañas, de tierra, tapadas con lonas. Es que, con la devaluación, la matriz productiva no estaba para industrializar productos, recién en 2003 fue cuando se reactivó la industria nacional en la Argentina”.

Casi veinte años después,1422, la distribuidora que Leandro fundó se constituye como una empresa familiar con más de 40 proveedores. “Somos 10 personas trabajando en un predio de 1000 mts2 cubiertos en Boedo”, explica mientras ofrece un tour virtual, laptop en mano.

Leandro llegaría a plasmar en una organización el mismo ánimo emprendedor que lo llevó a recorrer las rutas del país, cuando “no había growshops” y “no había redes sociales”.

“Llegaba a una provincia e iba a las rockerías y buscaba tatuadores, donde vendían piercings. Era todo nuevo”. Una tarea que él describe como “una militancia, una predica, un cara a cara” en el que se comunica la cultura cannábica. “Cada control policial hasta el día de hoy es una aventura”, aclara en un resoplo.

En 2019, en el Hotel Bauen de la Ciudad de Buenos Aires, Leandro lanzó la Confederación Cannábica, una cámara federal que se propone construir una industria que aporte a la reactivación económica del interior del país, al arraigo de las familias en las provincias y, a grandes rasgos, a la independencia económica, la soberanía política y la justicia social en la Argentina.

La Confederación Cannábica y la reactivación del interior

Leandro cuenta cómo llegó hasta allí: “Yo estaba impulsando una cámara de emprendedores pero tenía diferencias con algunas organizaciones, como hacer un evento político en Tecnópolis o tener un medio de comunicación de la industria. La confederación me permitió conducir y agilizar las gestiones sin discutir al extremo los detalles de cada marcha, de cada panfleto, de cada flyer. Pudimos hacer todo lo que nos propusimos y creo que los hechos dan cuenta de eso”.

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La Confederación apoya el proyecto de Ley de Cannabis Medicinal e Industrial enviado al Congreso en 2021. Ayala destaca que el proyecto se haya lanzado desde el Consejo Social y Económico, que coordina Gustavo Béliz. Y considera que, a la hora de reglamentar la ley, debería haber algún tipo de representación de cámara en la ARICCAME (la agencia federal que el proyecto propone crear para regular el mercado del cannabis). “Sobre todo porque somos quienes conocemos el trabajo diario de estar en la industria”, aclara Leandro.

Entiende que para la inclusión de los pequeños productores tiene que haber políticas públicas y financiamiento. “El mejor marco para que los pequeños se desarrollen hay que crearlo. Te cuento una experiencia propia,” agrega entre mate y mate.

“En 2007 el Plan Manos a la Obra, que consiste en que si vos eras jefe o jefa de hogar te daban un subsidio para producir, o maquinaria. Yo presenté un proyecto para comprar tornos y materia prima, acero y aluminio. Eso fue clave para mi despegue. Me dieron los cheques para comprar fresadoras para fabricar pipas. Un subsidio, un aporte no reembolsable. Pase de 500 pipas por mes a 3.000. Me pude hacer de un stock y mis costos eran mucho más bajos. Costo casi 0. Las máquinas las vendí y siguen en uso y con esas pipas pude salir al mercado y emplear una persona. Contrataba anodizadores, torneros, herreros, tenía 5 proveedores para hacer una pipa. Era un éxito, como lo es hoy, que tengo 3.000 productos en la distribuidora”.

Ayala insiste en la necesidad de brindar apoyo a las PyMEs y prever una cuota del mercado nacional de cannabis para los productores nacionales, fundamentalmente ante la internacionalización de la industria.

“Para los pequeños debe haber financiamiento del Estado y que el Estado controle qué hace la gente con ese dinero. Nosotros tenemos representantes en todas las provincias. Por eso queremos avanzar ante el avance de fundaciones internacionales y grandes empresas de cannabis”.

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—Sin embargo, en Uruguay, esas fundaciones internacionales aportaron a la legalización del uso adulto. Financiaron focus groups, contrataron asesores de marketing e hicieron  estudios de opinión junto a las ONGs. Eso cambió la estética (y el impacto) de la campaña nacional.

—Sí, bueno, la legalización avanza por distintos canales. El proyecto de ley enviado al Congreso es un avance enorme y hay sectores por convencer para luego conducir.

De vuelta a las raíces: el sueño de un Chaco industrial

Leandro regresó como distribuidor al Chaco, donde nacieron sus padres, en 2015. Desde entonces recibió el apoyo local del Diputado Provincial Luis A. Obeid, del reconocido artista Fabriziano Gomez (ya fallecido) y de la administración provincial, de la vicegobernadora Analia Rach y otrxs funcionarixs como Hugo Sager, Sebastian Lifton, Gustavo Martinez y Guillermina Capitanich.

Allí organizó, en 2021, la Expo Industria Cannabis y Cáñamo, una de las exposiciones de cannabis más grandes del continente, un evento gratuito con más de 100.000 asistentes en el corazón de la Argentina, que permitió a la sociedad en general tomar contacto con la planta y su economía.

Leandro sueña con que algún día los jóvenes del Chaco (y del resto del país) no tengan que irse a las grandes ciudades para encontrar trabajo.

Él sabe que habla de uno de los grandes problemas del país, del desarraigo y de los modelos productivos expulsivos, por eso procuró que la Expo en Chaco atrajera a los sectores más diversos para invertir en esta nueva industria.

“El evento fue dirigido hacia la industria y hacia la gente, hubo semillas, flores. La idea fue transmitir la visión económica de la Confederación Cannábica. Atraer a los mejores del mundo para promover el escalamiento de la cadena productiva. Cuando les comentaba los rindes se preguntaban qué hacían cultivando maíz. Recibimos un feedback muy bueno desde los funcionarios más jóvenes en el gabinete provincial que se dispusieron a trabajar codo a codo con la Confederación Cannábica,” relata esperanzado.

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Y destaca que en la Expo “había plantas, para que la gente vea, hubo venta de semillas y fue totalmente popular. En vez de comprar entradas, la gente podía comprar semillas y el dinero iba a los productores. La estrella fue la planta. Hubo una copa cannábica, se podía fumar y mucha gente curiosa se acercó. Fue un evento familiar”.

Me llena de orgullo, como hijo del norte, la región más postergada de la Argentina, haber llevado un evento así. Pudimos conectar productores chaqueños con referentes internacionales. Tuvimos que decirles que estamos a la espera de la Ley de Cáñamo Industrial y Medicinal”. 

En 2022, Leandro espera llevar el evento a otras provincias como La Rioja y a otras ciudades del interior como Mar del Plata. Y, además, cerrar el año con la Expo Industria en Tecnópolis, la megamuestra de ciencia, tecnología, industria y arte, con sede en Argentina. 

“Acuñamos la marca en un momento justo. A finales de 2022 queremos organizarla en Tecnópolis. Tiene que ser un evento para un 1.000.000 de personas. Creo que sería un momento bisagra para hacer del cannabis algo realmente popular. Eso es lo que necesitamos”, afirma convencido.

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ACERCA DEL AUTOR

Nicolás es Licenciado en Relaciones Internacionales e investigador del Doctorado en Política Pública y Urbana de The New School en la ciudad de Nueva York. En 2014, trabajo para Naciones Unidas en Kosovo y co-fundó la Open Data Kosovo Foundation for Digital Capacity-Building. En 2015 recibió un Master en Asuntos Internacionales y en 2020 un Master en Filosofía. Actualmente se dedica a estudiar la relación entre la industria del cannabis y las políticas de desarrollo económico equitativo, en Argentina, donde conduce su trabajo de campo.

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