cholitas escaladoras

Cultura

Mujeres Aymará en las Alturas: La Inspiradora Odisea de las Cholitas Escaladoras

Por Hernán Panessi

Mujeres Aymará en las Alturas: La Inspiradora Odisea de las Cholitas Escaladoras

✍ 16 April, 2024 - 12:53


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La montaña se alza imponente y, en cada ascendente, ellas muestran su fuerza y su talante. En el horizonte desafiante, las cholitas escaladoras quedan a solas con la Cordillera. Son 6960 metros de altura y ellas se yerguen sobre la cima más elevada de América. El Aconcagua, testigo de los siglos, el pico del hemisferio meridional y occidental, recibe la grandeza y la destreza de un grupo de montañistas: amor, fe y lucha.

Inmenso y altivo, el Aconcagua les dice en la jeta lo que a muy pocos les dijo: “Cholitas, ustedes llegaron. Esta es la cima”.

La historia de las Cholitas Escaladoras (así, con mayúsculas) es de película. “Nadie ha pensado que se fuera a difundir mucho”, reconoce Elena Quispe Tincuta, una de las referentes del convoy de cholitas, un grupo de mujeres aymará que, con sus vestidos típicos, escalan distintas montañas de América.

“Nos estamos preparando para escalar el Everest”, tira con una simpleza mitad tímida, mitad indómita.

Una película que (al menos esa) todavía no se filmó.

La historia de las Cholitas Escaladoras

Elena es parte de las Cholitas Escaladoras y su vínculo con las montañas viene de larga data. “Yo provengo de una zona turística. Mis papás y mis hermanos trabajan en turismo. Siempre he viajado con ellos para ayudarlos. Cuando era chiquita iba a pastar ovejas y a mantener el ganado. De grande, empecé a viajar cargando equipajes de 20 o 30 kilos”, cuenta.

Cholitas escaladoras mujeres bolivia

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Pero fue su hermana, Alicia Quispe, la que primero se animó a escalar una montaña. Lo hizo junto a su esposo, lo hizo bien. Lo hicieron una vez, dos veces, mil veces. Así, poco a poco se fueron sumando Elena y otras cholitas.

“Ha sido como un hobby. Nos hemos reunido las Cholitas Escaladoras”, le apunta a El Planteo enmarañada en sus cuerdas y portando un casco amarillo, lista para la aventura. “Estamos constantemente en la montaña”.

La innegociable identidad aymará

Y en la ristra de éxitos, se destaca su escalada al Aconcagua, motivo de orgullo nacional y, al mismo tiempo, de sorpresa internacional. Así las cosas, vestidas con sus prendas aymará, obviando las vestimentas especiales para resistir el frío, el grupo de cholitas terminó siendo protagonista del documental Cholitas, que narra esa aguerrida epopeya en la que desafiaron el vértigo, el peligro y la altura.

Cholitas escaladoras documental

¿Por qué vestimos nuestras prendas? Porque nos identifica, porque son las vestimentas de la región de donde venimos. Y representamos a la mujer aymará e indígena”.

Entretanto, fue un amigo peruano el que las incentivó a filmar un tráiler subiendo –primero- una pequeña montaña. Con ese adelanto, viajó a España y allí una productora se interesó en contar esta ambiciosa historia. “Querían hacer un documental con nosotras, las cholitas en el Aconcagua”, explica.

Pero no fue fácil. Más bien, al contrario.

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De su boca: “Ha sido muy difícil para nosotras. Tuvimos que salir a otro país, dejar a la familia. Fue un viaje como de 20 días. Uno lo toma como una experiencia más, pero muchos nos decían que no íbamos a llegar a la cumbre. Yo sabía que lo íbamos a lograr, lo presentía en mi corazón. Hemos conocido personas que no se animaban. Ha sido un honor”.

Por razones evidentes (todas llenas de pasión pero también de mística), este grupo de mujeres mestizas e indígenas se convirtieron en un símbolo de empoderamiento. Aquí hay valor, acá hay determinación. “Estamos manteniendo nuestras costumbres tradicionales y, a la vez, estamos rompiendo estereotipos”, afirma la joven.

Saberse libre de todo

Con los dedos ásperos y el cuerpo curtido, las cholitas ya llevan sobre su lomo un tendal de montañas escaladas, fundamentalmente en territorio boliviano.

“¿Por qué nos dedicamos a escalar? Porque tuvimos ese sueño”.

Cholitas escaladoras mujeres bolivia

Por su relación con las montañas, las cholitas no necesitaron de una preparación muy exigente. “Tuvimos que prepararnos físicamente y nos ha ayudado jugar al fútbol. Es que a nosotras nos gusta jugar al fútbol y, de esa manera, nos aclimatamos. También hay veces en las que salimos a trotar en las mañanas o en las tardes”, devela Quispe Tincuta.

Se desatan los hilos, la piel se tensa, el corazón late fuerte y el alma se completa: ¿qué debe sentir el cuerpo después de semejante hazaña? ¿Qué hay después de llegar ahí?

Elena trata de explicar lo inherentemente intransferible después de semejante esfuerzo físico y de su correspondencia mental: “La sensación de sentirse libre, ver el paisaje, disfrutar el ambiente. Saberse libre de todo y ver las nubes que están ahí abajo”.

El dolor pasa, la gloria queda

Asimismo, en ese hábitat bajo cero, entregadas ante tamaño gasto energético, las cholitas –criaturas extremas, mujeres indestructibles- tuvieron una compañera fundamental para combatir el hambre, la sed, el cansancio y los dolores musculares: un pequeño puñado de hojas de coca masticado entre la zona de las mejillas y la mandíbula.

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“El mascar hojas de coca es una tradición cultural y nosotras la usamos para el malestar de altura, y eso nos ayuda”.

Falta el oxígeno, la cabeza se abstrae, el cuerpo –como un río, como un cúmulo de nervios, músculos y vísceras- sigue adelante: viajaron cinco cholitas al Aconcagua pero fueron dos, incluida Elena, las que llegaron a la cima.

El dolor pasa, la gloria queda.

Lo que viene: la montaña más alta del planeta

Por estos días, coronadas de gloria, las Cholitas Escaladoras se están preparando para escalar el Monte Everest, la montaña más alta del planeta, con una altitud de 8848 metros sobre el nivel del mar.

“Siempre estamos con la mente positiva”, señala, “y nos estamos preparando físicamente”.

Asimismo, están recaudando fondos para llevar adelante esta nueva proeza –que, de nuevo, merece oootra película- a través de un crowdfunding. “Escalar el techo del mundo es nuestro proyecto más grande”, cierra Elena. Mientras, la geometría del cielo y quinientos millones de estrellas esperan el soplido de sus confesiones.

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ACERCA DEL AUTOR

Hernán Panessi, editor periodístico en El Planteo, es un periodista especializado en cultura joven. Escribe en las revistas InfoTechnology, Rolling Stone, THC y Lento. Además, en Página/12, El Planeta Urbano, El Cronista y en el periódico uruguayo La Diaria. Colaboró para Revista Ñ, Clarín, La Nación, La Cosa, Playboy, Haciendo Cine, Billboard, Los Inrockuptibles, Forbes, VICEBenzinga, High Times y Yahoo, entre otros.

Hernán escribió los libros Porno Argento! Historia del cine nacional Triple X, Periodismo pop, Una puerta que se abre y Rock en Español. Fue docente en el Centro Cultural Rojas (UBA) donde dictó talleres de periodismo. Además, es programador de la sección VHS del Festival Internacional de Cine de Valdivia, en Chile.

Conduce FAN, programa periodístico sobre cultura, sociedad y vida moderna. Por su parte, también condujo en las FM Delta 90.3 y Nacional Rock 93.7. Asimismo, fue columnista en La Once Diez y Metro 95.1.

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