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Cultura

Omar Varela, el Beatmaker de Oro del Trap Argentino: ‘El Dubstep va a Volver y Espero Estar Yo Ahí a la Cabeza’

Por Lola Sasturain

Omar Varela, el Beatmaker de Oro del Trap Argentino: 'El Dubstep va a Volver y Espero Estar Yo Ahí a la Cabeza'

✍ 8 October, 2022 - 13:05


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Omar Varela es el beatmaker que puso al trap argentino en el mapa. Junto con sus compañerxs del sello Mueva Records estuvieron detrás de los beats de las canciones más icónicas del género allá cuando explotó, produciendo codo a codo junto a lxs raperos que luego se convertirían en los máximos exponentes. 

En ese entonces, apenas pasaban la adolescencia. Y años después quedó comprobado: no dejan de meter hit tras hit.

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Hoy el productor y DJ sigue cosechando éxitos cada vez que se junta con unx MC para hacer un tema. Y se encuentra volcándose a su carrera como artista detrás del proyecto Omar Algo Anda Mal, sesiones de YouTube con diferentes artistas en donde explora un nuevo género de música bailable creado por él: UDM o Urban Dance Music. 

La primera fue junto a su amigo Kaleb di Masi y la segunda junto al chileno Nickoog Clk. 

La próxima, a agendar: el 13 de octubre junto a Lautygram, una joven promesa que se hizo conocido en Tiktok que con sólo 4 meses en la música ya acumula más de 13 millones de views en Youtube.

Con 23 años, Omar Varela ya puede ser considerado un veterano de la escena, y tiene mucho para decir sobre el pasado, el presente y el futuro del trap, la música que ama y la música que pega, el éxito y sus fórmulas, las fiestas y los algoritmos.

Un puente del dubstep al trap

Su precocidad y su ojo (u oído) para lo que va a explotar son lo primero que aparece a la hora de hablar sobre él. Omar tenía 12 años cuando tuvo sus primeros contactos con la producción. Escuchaba bandas emo y quería tocar la guitarra como esos guitarristas virtuosos del metal.

Su profesor de guitarra era también profesor de producción y, a través de él, se enteró de que, con un software, podía hacer una canción entera sin necesidad de instrumentos.

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Tutoriales van, tutoriales vienen y empezó a manufacturar sus primeros tracks de hardstyle -un subgénero del techno, agresivo y rápido de kicks muy marcados- con el FL. Hasta que explotó el dubstep y también explotó algo en la cabeza del niño Omar Varela. “Me volví loco con ese género”, cuenta.

Producía tracks y los compartía en el grupo de Facebook Dubstep Argentina. “Todos me tenían como el pibito de catorce que produce dubstep”, se ríe. Ahí conoció, entre muchas otras personas, a Mykka (también productora y otra de las cabezas de Mueva Records), a Halpe, a Fontana y a muchos otros beatmakers que hoy son parte de la movida.

Así fue cómo Omar empezó a tocar como DJ en fiestas a las que, legalmente hablando, no podía asistir. 

“Iba a las jodas con Mariam”, cuenta, sobre el DJ y promotor de la escena bass en Buenos Aires, que organizaba fiestas como la Bonkers y la Disco Killer.

Llegó a hacer una fiesta con él y con Bad Boy Orange, emblema del drum n´bass argentino, llamada Fat. Apenas tenía 14 años.

Luego llegó la DABB, la fiesta en la que incorporaron trap. “En un momento Skrillex empezó a colaborar con Asap Rocky y Lil Jon. La empezaron a pegar canciones como el ‘Harlem Shake’, y nosotros sentimos que la movida iba dirigida para ese lado. Y quisimos hacer algo parecido pero acá”, cuenta.

Desde chiquito, Omar Varela se la pasaba mirando las tendencias y pensando a conciencia en qué se iba a venir la próxima temporada.

Esa data la sacó de pasar horas en Internet y también de asistir a un tendal de fiestas. Menciona las que se hacían en zona oeste. “Auditorio Oeste, Bassroom… ahí los DJs bien underground ponían lo que se iba a escuchar en diez años. Y ellos decían que se venía el trap, hacían sets de trap sin voces, sólo con beats”, recuerda.

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Para alguien tan fanático de los drops gigantes y el sonido de estadios, el trap podía sonar un poco tranquilo, un poco chiquito. “Hubo una transición de un sonido muy under a cuando aparecieron artistas como Flosstradamus y Baauer. Sonidos de dubstep sobre un beat de trap. Ahí fue cuando me empezó a cebar más. Cuando se puso pesado”.

Ya al año, cuenta, todos querían hacer su canción de trap. Y, en ese momento, gracias a Mykka, él se cruzó con los chicos de El Quinto Escalón. “Ella la rompe. Gracias a ella pasó todo lo que pasó. Y con ella obviamente produjimos muchos temas juntos como ‘Loca’, ‘Rockstar’  o ‘ Hello Coto’”, cuenta sobre su amiga.

Así, en una etapa todavía emergente de su carrera, conocieron a quienes serían las próximas grandes estrellas de la escena: Khea, Duki y compañía. “Un día me desperté y escuché a mi vecino escuchando el tema de Duki y ahí me dije que tenía que hacer algo con él”.

Ese fue el origen de Mueva Records, sello del que fueron parte artistas como Duki, Khea, Cazzu, Seven Kanye y Lit Killah. “Después, cada uno fue por su sello o firmaron con sellos internacionales y nosotros seguimos produciendo”, describe Omar.

Mi historia en canciones

Omar Varela parece que nació viral: antes del trap, ya había hecho cinco tracks sin vocales de dubstep que habían llegado a 10 millones de visitas.

Son suyos los beats de los temas más icónicos de ese momento en el que el trap argentino explotó: ‘Loca’, ‘Chapiadora’, ‘She Don’t Give a Fo’. No tenía ni veinte años. Mientras los hacía, ya sabía que esos temas la iban a romper. 

Recuerda la inspiración generalizada que se sentía en ese momento: “Cada vez que los escuchaba sentía eso: esto va a explotar todo. Y así fue. Era una locura. Si bien era un momento de furor y energía ya particular, las canciones acompañaban. Venían los artistas y la rompían toda en el micrófono. Y creo que eso estaba condicionado por el momento, todo lo que hacían se redituaba muy rápido, mucha fama, muchas visitas, muchos shows al toque. Y los pibes cada vez se cebaban más”.

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Con sus temas junto a Ysy A y Bhavi comenzó más a centrarse en él mismo como artista, y justo cayó la pandemia y le cortó, momentáneamente, las piernas.

“Ahí me apagué, me puse a jugar a los jueguitos, desaparecí unos meses. Y justo aparece L-Gante”, cuenta. Con su visión de siempre se dio cuenta que el cantante de cumbia 420 tenía una voz muy parecida a la de Dillom, y que había que juntarlos: así armaron “Tinty Nasty”, que hoy tiene 90 millones de visitas. Y contando.

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Antes de lanzar “Diablona”, junto a su habitual colaborador Alejo Isakk, Omar Varela casi se muere: estuvo dos meses internado por una peritonitis. Bajó como quince kilos, se le cayó el pelo y su estado general era deplorable.

“Ahí, en el proceso de recuperación, fue que grabé el video: todo flaco y hecho mierda”, se ríe. “Y ese tema ahora tiene 20 millones de reproducciones”.

Después trabajaron en el remix con Kaleb di Masi y Pablito Lescano y ahí forjó una amistad profunda con Di Masi. Junto a él hicieron varias cosas. Entre ellas, el último de sus megahits: “Hace calor”.

Y hace un mes lanzó “Tranka” con Lauti Gram, el mismo que lo acompañará en la próxima sesión de Omar Algo Anda Mal. Es un reggaeton con vibras RKT terriblemente infeccioso. “Él vino con toda la energía y ya tenía todo el tema armado. Así que el beat salió en dos minutos”, cuenta Varela.

¿De donde sentís que sacaste el oído para lo que pega? “No sé”, se ríe. “De chico, a los cinco o seis años, muchas veces me sentaba a escuchar la radio toda la tarde hasta que pasaban la canción que me gustaba. Esperaba con el cassette para grabarla. Y desde los seis años que voy a piano. Pero tiene que ver con que el oído de la gente me elige, no soy yo”.

Una anécdota de porro

Omar se fumó su primer porro a los 14 años. Le gusta pero no es un gran marihuanero: “Yo, aunque no fume, soy muy de tener baja presión. Entonces, a veces me detona”, lamenta.

Pero cuenta una historia en la cual el porro lo salvó de la desgracia: estaba en Los Ángeles y se había fumado unas secas de una marihuana legal californiana muy fuerte. Ahí irrumpió un recuerdo: se había dejado la tarjeta de débito en un supermercado. Tuvo que volver corriendo re loco a buscarla. “Era una genética bastante introspectiva y me activó esa neurona”, cuenta. 

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“Era una tarjeta de Estados Unidos muy importante que no podía perder y el porro me salvó”. 

Cuando elige fumar porro le encanta escuchar dub. “Explotaparlantes, puro sub, no escuchás nada salvo las vibraciones y eso creo que es lo mejor”, bromea.

Las recetas de Omar

¿Que tiene que tener un track para ser un banger? Su receta es simple pero imposible de seguir: “La energía del momento, que se alineen los planetas para que a la persona que canta se le ocurra algo bien pegadizo y que justo a vos se te ocurra el beat perfecto. Muchas veces ni es la química con la persona sino del momento particular: un día te juntás y hacés un hitazo y después te volvés a juntar y no te sale nada”.

“Se pueden aumentar las posibilidades de que eso pase si estás trabajando todo el tiempo y laburando con distintas personas”, cuenta, sobre tal vez el único consejo que realmente se puede aplicar. “Esa disciplina aumenta mucho las posibilidades de tener un hit”.

Omar siempre está también al tanto de todas aquellas variables que tal vez no tienen que ver con la calidad de la música. “Antes hacías una buena canción y se viralizaba”, dice con una frescura que sólo él puede permitirse.

“Ahora hay muchas cuestiones de marketing y TikTok que condicionan bastante. Se está encasillando mucho al reggaetón. Eso hace que muchos artistas que antes hacían diferentes géneros hoy se estén adaptando a eso si quieren sobrevivir”.

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Si bien Omar Varela pareciera conocer (y aprovechar) el algoritmo a la perfección, TiktTok le parece un poco peligroso: “Hoy los pibitos siempre están buscando la influencia, la meta es hacer los bailes bien, saberse las canciones y pegarla en TikTok. Hay una cultura de replicar y es todo el mundo haciendo el mismo video. ¿Qué pasa psicológicamente si lo hacés continuamente? ¿Si el algoritmo te tira cualquier data vas y lo hacés? No sé qué puede pasar ahí”, reflexiona.

Él siempre está pendiente del mercado pero, principalmente, hace lo que le gusta: como el reggaetón le gusta, esto no pareciera ser un problema.

“Lo que hago para contrarrestar esa presión que te pone el sistema”, ríe, y ejemplifica con su canción “Diablona” junto a Alejo Isakk: “Tiene una parte muy viral en TikTok, pero al final le puse un drop de dubstep al RKT. Y todas mis canciones tienen un guiño de disrupción total al final. Si las escuchás enteras las podés descubrir”.

En general ahí siempre mete guiños a la música que lo formó y aprovecha para sacarse las ganas de producir los géneros que ama. “Yo tengo esa lógica, tenés que querer escuchar la canción hasta el final. La canción tiene que ser una montaña rusa para arriba”.

Todo el tiempo Omar está haciendo beats y guardándolos para el futuro. Nunca se sabe cuándo va a llegar la voz perfecta para ese track. Y pone de ejemplo: una vez, con su amigo el Saba, hicieron un beat de trap que incluía unas guitarras de chacarera grabadas.

Un año después, el Wos lo eligió entre varios otros y ese beat quedó en el álbum que recientemente ganó el Premio Carlos Gardel. Es la canción “Culpa”, a la que el mismísimo Ricardo Mollo le sumó unas guitarras. “Además de la química, ayuda mucho tener mucho material. Lo bueno es que con la tecnología podés guardar esa energía y esa inspiración que tal vez tuviste en un momento hace mucho”.

Urban Dance Music

Hoy el proyecto que más lo motiva es Omar, Algo Anda Mal, sesiones que graba con diferentes artistas. Ahí produce lo que tiene ganas y lo que, según él, será la próxima tendencia: entre la rave y lo urbano, lo que él llama UDM o Urban Dance Music, en referencia al ya conocido EDM.

“Estoy flasheando mi movida”, dice. “Mucho build up y drops y todo pero con letras urbanas. Hitazos de festival pero con artistas latinos de calle”. “Hace Calor”, dice, pertenece a este género. Y la primera sesión, también junto a Di Masi, es una canción en respuesta: se llama “Hace Frío”.

¿De donde sale el Omar, Algo Anda Mal? Lo inventó Kaktov por accidente. Una vez grababan una canción y no funcionaban los auriculares. “Entonces, él tiró en joda: ‘Omar, algo anda mal’, y bueno, lo dejamos”, se ríe. Y prendió. Ese tema es “Reptil Boy”.

Ahora la fórmula evolucionó a “Omar, traé pa tomar”. Ese fue un invento de Maurito en Miami. “Y ahora me piden para tomar todo el tiempo”, comenta entre risas. “Me dicen Omar, ¿no trajiste para tomar? Además, mi nombre rima con todos los verbos, ya cagué”.

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Por estos días, Omar tiene por delante varias fechas como DJ en el interior del país. “Pongo lo que se me canta”, cuenta.

Como toco en boliches a donde va gente de todo tipo pongo primero RKT, después voy subiendo a guaracha y de repente meto un tema de Skrillex. Y se pudre todo”, cuenta.

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“A veces se da con el público y a veces, no. Tenés que aprender a leerlo. Hay veces que me ha tocado un público medio ortiva. Ahí les tenés que poner la cumbia que ellos quieren. Yo lo que quiero es dar la mejor experiencia para la gente. Hay muchos DJs que van y hacen la suya, pero yo toqué muchos años en boliches y sé que eso hay que tratar de evitarlo. Te tenés que tratar de acomodar, obviamente sin perder tu esencia”.

“El dubstep va a volver y espero estar yo ahí a la cabeza”, se ilusiona el productor. Hace poco, junto a Artix y Xlab, hicieron “Chocolate en Rama”, un tema que mezcla cumbia con dubstep. “Le decimos cumbiastep. Adentro del UDM está el cumbiastep”, ríe.

El dubstep la va a volver a romper y yo sé hacerlo muy bien. Nunca dejé de hacerlo en secreto”, revela. Está esperando ese momento para lanzar sus tracks de dubstep y quiere hacerlo junto a videos que sean superproducciones.

“Yo sé que voy a ser la persona que va a llevar a esa gente más cumbiera tal vez a escuchar algo más bassero, concluye.

Fotos cortesía de Omar Varela.

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ACERCA DEL AUTOR

Entrevistadora y editora en El Planteo, Lola Sasturain es periodista cultural, DJ y guionista.

Puedes encontrar sus notas en Página/12, VICE y, por supuesto, en El Planteo.

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