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Espiritualidad y Sanación: Qué Tienen en Común los Psicodélicos y la Cábala Judía

Espiritualidad y Sanación: Qué Tienen en Común los Psicodélicos y la Cábala Judía

✍ 11 abril, 2022 - 12:33



Por Hadar Cohen.

El viaje espiritual -ya sea a través del uso de psicodélicos, de la plegaria o de otras formas de conexión divina- suele consistir en un proceso de ascenso y descenso -o, más exactamente, primero un descenso y luego un ascenso-. Tal vez esto suene contradictorio, ya que la experiencia psicodélica nos lleva en vuelo a dimensiones superiores, antes de que inevitablemente volvamos a la conciencia mundana (lo que sube tiene que bajar).

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Pero la verdad es que necesitamos enfrentarnos a nosotrxs mismxs, a nuestras sombras, a nuestros miedos para penetrar en la auténtica conciencia superior. Cuando nos embarcamos en un viaje medicinal -especialmente cuando nuestra intención es el crecimiento personal- nos enfrentamos a bloqueos que nos mantienen en una realidad limitada antes de poder ascender de verdad. A veces, esto aparece como miedo a dejar ir, o miedo a lo que está por venir. Cualquier trauma que nos impida ser testigxs de las verdades místicas que nos rodean debe ser trabajado. Por eso descendemos primero: para viajar a través de los reinos oscuros antes de poder alcanzar la luz que viene al otro lado del túnel, por así decirlo.

La sabiduría de la espiritualidad está a nuestro alcance en la vida cotidiana. Podemos alcanzarla a través de prácticas espirituales como la meditación, los rituales de canto y danza u otras formas de oración encarnada. Sin embargo, aunque las verdades espirituales están a nuestro alrededor, a menudo estamos bloqueadxs por nuestra propia psicología que nos mantiene en una conciencia limitada. La medicina psicodélica puede ayudarnos a despejar estos bloqueos y a ampliar nuestra estrecha perspectiva. Este proceso nos permite abrir canales de recepción a dimensiones más elevadas, donde nos encontramos con grandes profundidades de experiencia, y sabiduría mística para guiarnos.

La Cábala

Durante milenios, lxs místicos judíos han estudiado íntimamente este proceso, a la vez que han creado marcos para ayudar a guiar al buscador espiritual. La Cábala, que significa “recepción”, es uno de los canales más potentes del misticismo judío, y habla de la necesidad de estar abierto por dentro para comprender la sabiduría espiritual. La sabiduría de la Cábala está disponible para todxs, desde principiantes hasta estudiantes avanzados, quienes buscan una mayor comprensión del ser y de nuestro mundo.

El estudio de la Cábala articula la cosmología de la creación a través de los Cuatro Mundos: Atzilut (emanación), Beriah (creación), Yetzirah (formación) y Asiyah (acción). Estos mundos existen simultáneamente y nos ayudan a comprender las diferentes dimensiones de la existencia.

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La Cábala enseña que el viaje espiritual de descenso y ascenso puede recorrerse a través de los Cuatro Mundos. En hebreo, la palabra para “mundo” es olam, que etimológicamente comparte una raíz con la palabra hebrea para “oculto”. Esto significa que los mundos son en realidad aspectos de la conciencia que están ocultos a nuestra vista. Cuando nos involucramos en una práctica espiritual (por no hablar de una experiencia psicodélica) estamos eligiendo revelar los reinos ocultos. A través de la articulación de los Cuatro Mundos, podemos encontrar un marco para entender esta experiencia de viaje multidimensional.

La cosmología de los Cuatro Mundos proviene de las enseñanzas de la Cábala en torno a la creación del mundo. Para entender cómo podemos aplicar estas enseñanzas a nuestra vida, echemos un vistazo a la visión cabalística.

VendettaXIII, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Cábala, conciencia divina y psicodélicos

כֹּ֚ל הַנִּקְרָ֣א בִשְׁמִ֔י וְלִכְבוֹדִ֖י בְּרָאתִ֑יו יְצַרְתִּ֖יו אַף־עֲשִׂיתִֽיו׃

Todo lo que es llamado por Mi nombre y para Mi gloria, Yo lo he creado, Yo lo he formado, Yo lo he hecho. – Isaías 43:7

Los Cuatro Mundos cabalísticos encuentran su raíz en las escrituras del libro de Isaías. Aquí Dios (que puede ser entendido como la Fuente de Luz) revela las etapas de la creación. La Fuente de la Luz es la naturaleza divina eterna que es el poder de todo lo que es. La emanación de la Luz recorre etapas de desarrollo para crear el mundo tal como lo conocemos.

Cada mundo es un estado de conciencia necesario para que la creación tenga lugar. Estos niveles de conciencia están incrustados en toda la realidad y en nuestros cuerpos. Cuando deseamos conectar con Dios -la Fuente de Luz- podemos trabajar a través de estos estados de conciencia y viajar a través de los Cuatro Mundos para alcanzar el corazón de las verdades espirituales. Los estados de conciencia son simplemente cualidades del ser, lo que significa que podemos acceder a ellos a través del trabajo con nuestro mundo interno. Podemos notar estas formas de ser a través de nuestra experiencia de la mente y el cuerpo.

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Los humanos han sido dotados del poder de la conciencia y con ello, de la capacidad de viajar por estos mundos. Podemos cambiar nuestros estados de conciencia mediante diversas prácticas como la respiración, el baile, la plegaria y los psicodélicos. A través de estas prácticas, tenemos la capacidad de alcanzar una forma superior de conciencia conocida como Conciencia Divina: la visión clara y eterna de la realidad. Es a través de esta Conciencia Divina que tenemos la capacidad de movernos hacia dimensiones más elevadas del ser. Sin la Conciencia Divina, podemos quedar atrapados en estados mentales bajos como el miedo, la vergüenza, la culpa y el resentimiento. Estas bajas frecuencias hacen un bucle en nuestras mentes y forman una visión estrecha que nos deja en una espiral de confusión y duda. Nos perdemos y nuestra percepción de la realidad se distorsiona.

Necesitamos una herramienta que nos ayude a atravesar estos bloqueos psicológicos. A menudo nos sentimos impotentes ante nuestros patrones. Pero el uso intencionado de psicodélicos puede ayudarnos a atravesar estos engaños de la vida y llegar al corazón de la verdad. Los psicodélicos tienen el poder de penetrar a través de nuestros bloqueos y ayudarnos a alcanzar la Conciencia Divina. Debido a su naturaleza expansiva, los psicodélicos tienen la sabiduría para trabajar con nuestra conciencia limitada y abrirnos de nuevo. Son nuestra guía en el viaje místico a través de los Cuatro Mundos.

Los Cuatro Mundos

La verdad se revela a través de un espectro de existencia que va de lo físico a lo espiritual. Lo físico es denso, visto y concreto. Lo espiritual es sutil, oculto y abstracto. La Cábala enseña que lo físico y lo espiritual están íntimamente relacionados, lo que ocurre en el mundo físico repercute en el mundo espiritual y viceversa: “como es arriba, es abajo”. Hay un espectro de continuidad: no son dos mundos discretos, sino compañeros en una relación. El propósito de viajar a través de los Cuatro Mundos es armonizar entre lo físico y lo espiritual, y así traer sanación y alineación a nuestra vida.

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El primer y más elevado mundo es el de Atzilut, la Emanación. La luz de Ein Sof (literalmente, “sin fin”), la Divinidad Infinita, lo impregna todo. Aquí se conoce y se revela la unidad de todo. En términos científicos, lxs investigadores psicodélicos han identificado esta sensación de unidad como un componente crítico de lo que han definido como experiencia mística” o experiencia de lo Divino: además de la sensación de unidad, otros criterios incluyen la inefabilidad o incapacidad de describir la experiencia con palabras, un estado de ánimo positivo y profundo, una sensación de sacralidad, la trascendencia del tiempo y el espacio, y una cualidad noética. Las limitaciones del mundo se desintegran y todo lo que experimentamos es la luz pura del mundo. Accedemos a este mundo mediante la entrega de nuestro ego y la liberación en el Campo Divino.

Con esta luz primordial, descendemos al segundo mundo de Beriah, la Creación. Este mundo corresponde a la Mente, es decir, a la Sabiduría Divina que manifiesta el mundo. Está más allá de la energía o la forma, ya que es el pensamiento original que da el poder a la creación. Es sutil en el sentido de que no se ve sino que se siente puramente a través de la Mente Superior. Esto corresponde a los patrones de pensamiento que gobiernan nuestras vidas. Al cambiar la forma en que pensamos, también cambiamos nuestra realidad externa. El mundo del pensamiento es sutil pero poderoso. Beriah es un mundo superior porque no tiene una realidad material y se experimenta más internamente. Las prácticas que desarrollan más este mundo son las que se ocupan de la mente y de nuestros pensamientos, como la meditación y el testimonio de la naturaleza de nuestras mentes.

El tercer mundo es el de la Yetzirah, la Formación. Es el mundo del movimiento y la energía. Es dinámico y creativo, y llena el espacio vacío con plena vitalidad. Además, es el reino de nuestro cuerpo emocional y de la energía creativa. Al sentir y expresar el flujo dinámico de la vida, cultivamos la presencia de este mundo. Las prácticas aquí son de encarnación, como el baile, el canto y la expresión.

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El cuarto mundo es el de Asiyah, la Acción. El último paso en la creación es la realidad física. Este mundo abarca toda la creación material, incluyendo el cuerpo y lo que percibimos. Es el más concreto y corresponde al mundo que vemos. Las interacciones aquí incluyen lo básico de la vida, como comer, beber y dormir. Al realizar prácticas para nutrir nuestro cuerpo físico, nos involucramos en una comprensión más profunda de este mundo.

Deutsche Fotothek, Public domain, via Wikimedia Commons

Conclusión

Lxs místicos recorrían estos mundos para integrar lo espiritual con lo físico. A través de esta integración, creamos armonía y curación en nuestra vida. Este viaje se produce cultivando una presencia encarnada que se mueve a través de estados de conciencia. Existen varios rituales para guiarnos en este sentido, como las prácticas de plegaria, los rituales y la meditación. Pero el mensaje importante es que este viaje de ascensión y descenso tiene que ver con nuestro mundo interno. Nos dedicamos a estas prácticas para desarrollarnos desde el interior, trabajando con nuestras mentes, emociones y cuerpos.

Este trabajo interno de aprender a viajar entre estados de conciencia puede ser apoyado por los psicodélicos. Los psicodélicos nos llevan en un viaje a través de su propia inteligencia, pero a medida que cultivamos nuestra propia conciencia podemos aprender de esta medicina cómo entender este viaje de integración y sanación. Al integrar las dimensiones de lo físico con lo espiritual, conseguimos la unidad en nuestra conciencia. Volvemos a una experiencia completa que conlleva un gran poder de sanación. A través del viaje de los Cuatro Mundos, nos damos cuenta de nuestro verdadero poder para llevar sanación y liberación al mundo.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

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