Drogas en la Biblia

Cannabis

¿Hay Drogas en la Biblia?

¿Hay Drogas en la Biblia?

✍ 1 julio, 2020 - 07:00

Las plantas psicoactivas en la Biblia pueden parecer pocas y distanciadas, pero el texto sagrado está lleno de medicinas botánicas, incienso ceremonial y extractos purificadores.

La civilización humana es imposible sin las plantas. No sólo son vitales para la alimentación, el refugio y el calor, sino que su influencia en el comercio, la medicina y la práctica espiritual es anterior a la llegada de la sociedad. Es más, la necesidad de controlar a las plantas es lo que llevó a uno de los mayores inventos humanos de todos los tiempos: la agricultura. Las plantas y la civilización están tan íntimamente conectadas que algunxs académicxs creen que las semillas de la religión moderna provienen de las relaciones prehistóricas con las plantas psicoactivas y medicinales. De hecho, cada texto espiritual importante reserva algunas plantas especiales para propósitos divinos, incluida la Santa Biblia.

Plantas en la Biblia

Identificar las plantas mencionadas en la Biblia no es tarea fácil. Lxs estudiosxs de la misma reconocen hasta 206 plantas distintas en la Biblia, con un acuerdo general sobre 96 plantas en total. Pero las diferencias en las traducciones, la historia botánica perdida, el lenguaje en evolución y los climas cambiantes hacen que identificar plantas particulares sea un desafío y un tema de mucho debate. Muchas traducciones de la Biblia, por ejemplo, no se realizaron directamente a partir de los textos hebreos y arameos.

Por lo tanto, algunas de las traducciones más antiguas, como la popular traducción King James, incluyen referencias al pasar de plantas que no eran nativas de las antiguas Tierras Santas. Más bien estas plantas eran quizás más familiares para lxs lectores europexs. Además, las plantas nombradas en la Biblia pueden presentar nombres distintos a los de las mismas plantas de hoy en día, lo que dificulta determinar a qué plantas hace referencia específicamente el libro sagrado.

Plantas psicoactivas en la Biblia

Las plantas psicoactivas vienen en más formas, tamaños y variedades de lo que cabría esperar. No todas las plantas producen las visiones transformadoras que muchxs esperan de los alucinógenos tradicionales. Los alucinógenos, de hecho, representan solo una pequeña porción de las plantas psicoactivas. Otras, como la planta de café, actúan como estimulantes. Algunas, como la kava, inspiran un sueño reparador. Otras, como la amapola, actúan como narcóticos.

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Los efectos psicológicos de la mayoría de las plantas son sutiles, un hecho especialmente cierto con respecto a las plantas medicinales mencionadas en la Biblia. Los albores de la era bíblica representaron un alejamiento de las previas tradiciones politeístas del antiguo Egipto y Mesopotamia. Estas culturas a menudo mezclaban remedios herbales con “magia” chamánica, una práctica que a menudo era vista negativamente en el Antiguo Testamento.

Lxs seguidores del Antiguo Testamento ponían la fe en Dios como sanador divino, y la enfermedad, según algunxs estudiosxs, era percibida como la voluntad de Dios, en lugar de dolencias curables por el hombre o por las plantas mismas. Así, la mayoría de las plantas que se mencionan en la Biblia se mencionan sólo al pasar, no como parte de una práctica espiritual o curativa. Cuando se mencionan plantas curativas o espirituales específicas, a menudo están vinculadas a la directiva del Señor, como en Éxodo 30 cuando el Señor da la receta adecuada para el aceite de la unción.

Aún así, incluso en medio de esta transición, algunas plantas conservaron un lugar especial en la nueva sociedad bíblica. En algunos casos, ciertos aceites esenciales pueden haber inspirado involuntariamente el estado de ánimo óptimo para la adoración. En otros, una planta puede no haber sido utilizada expresamente por sus propiedades psicoactivas, pero mantuvo cierta relevancia mística. De manera similar, aceites vegetales pueden haber sido utilizados para facilitar la curación divina. Aquí hay algunos ejemplos:

Uvas

Las uvas pueden no ser psicoactivas en sí mismas, pero producen uno de los brebajes intoxicantes más populares del planeta: el vino. El vino se presenta predominantemente en toda la Biblia, así como en otros textos babilónicos antiguos. Sus usos fueron muchos: medicina, comida, intoxicación, comercio y ceremonias, entre otras cosas. El vino también fue uno de los cultivos económicos más importantes en la era bíblica del Antiguo Testamento.

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En la práctica médica y espiritual, el vino puede no haberse usado solo. Excavaciones arqueológicas en Israel descubrieron jarras de vino de la era bíblica mezcladas con residuos de enebro, canela, menta, cedro, ciprés y muchas otras plantas. Huelga decir que el vino y sus diversas preparaciones fueron los brebajes psicoactivos más prominentes y estimados en la historia bíblica. Tomen este pasaje del Talmud como ejemplo: “Es sólo donde no hay vino que las drogas son necesarias” (Mas. Baba Bathra 58b).

Mandrágora (Mandragora officinarum)

La mandrágora es una planta con una mitología de larga data en culturas de todo el mundo. La planta es famosa por sus raíces humanoides, pero también es un poderoso alucinógeno, sedante y veneno potencialmente mortal. Ingerir demasiada mandrágora puede causar la muerte por asfixia, pero también puede causar visión borrosa, tropiezos, vómitos, hiperactividad y alucinaciones. En Génesis 30, Rebecca, la esposa de Jacob, usa la raíz de mandrágora para tratar la infertilidad. Aunque probablemente no comió la planta.

Ajenjo (Artemisia absinthium)

El ajenjo es un ingrediente que alguna vez se usó para hacer la bebida alcohólica absenta, que durante mucho tiempo se asoció con propiedades alucinógenas. Sin embargo, la fuente de esta cualidad alucinógena es muy debatida. Más recientemente, el análisis de viejas botellas de ajenjo de la Europa del siglo XIX muestra que la bebida contiene alcohol con una graduación de 140, que es sustancialmente más fuerte que la graduación de 100 que se encuentra en ginebras, vodkas y whiskys.

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La planta también produce un compuesto químico único llamado tuyona. En pequeñas dosis, se rumorea que la tuyona inspira buen ánimo y buen humor. Pero en general la tuyona se considera un veneno. En grandes dosis, puede causar convulsiones potencialmente mortales. En la Biblia, la hierba amarga se presenta con mayor frecuencia como un veneno, como en el pasaje de Jeremías 9:15: “Les alimentaré, incluso a esta gente, con ajenjo, y les daré agua de hiel para beber”. Otros pasajes que mencionan el ajenjo incluyen Proverbios 5: 4 y Revelaciones 8:11.

Enebro (Juniperus)

Al igual que el ajenjo, el enebro también produce tuyona, aunque no tanto como el ajenjo o la salvia, el popular alucinógeno moderno. Las bayas de la planta de enebro se usan históricamente para hacer alcohol y todavía se utilizan hoy en día. El enebro también se usa en algunas tradiciones chamánicas, particularmente por la cultura Kalash en Pakistán. Según el estudioso e historiador psicodélico Alan Piper, lxs chamanes Kalash quemaban enebro y comían su follaje como parte del ritual espiritual.

El enebro no se come en la Biblia, sino que se quema intencionalmente por su calor. En el Antiguo Testamento, el árbol de enebro también se menciona como un lugar de visitación divina. En Reyes 19: 5, Elías duerme debajo de un árbol de enebro cuando es visitado por un ángel que lo alivia del hambre. Dependiendo de la traducción, el enebro se menciona nuevamente en Isaías 55:13. El árbol, junto con el mirto, se planta como un símbolo eterno de devoción a Dios.

Maná

El maná es uno de los alimentos vegetales más difíciles de identificar en la Biblia. En los textos bíblicos, el maná se menciona al principio del Antiguo Testamento como una resina o residuo de pan o grano. En Números 11:7, por ejemplo, se describe al maná extraído “como una semilla de cilantro parecida a resina”. Sin embargo, Éxodo 16: 14-16 describe el maná de manera un poco diferente. En el Éxodo, el maná es una sustancia similar a la escarcha que se desarrolla después de que se evapora el rocío:

Y cuando el rocío que había desaparecido, he aquí, sobre la faz del desierto había una pequeña cosa redonda, tan pequeña como la escarcha en el suelo.

Después de ver esta “pequeña cosa redonda”, Moisés explica a lxs hijxs de Israel: “Y Moisés les dijo: ‘Éste es el pan que el Señor os ha dado para comer'”.

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Algunxs estudiosxs modernxs, principalmente Danny Nemu, postulan que la santa reverencia dada al “maná” puede provenir del hongo del centeno. El hongo del centeno o cornezuelo es una fuente natural de ergotamina, que el científico Albert Hoffman utilizó para sintetizar el poderoso alucinógeno dietilamida de ácido lisérgico (LSD). Sin embargo, este punto de vista no es ampliamente aceptado entre lxs eruditxs bíblicxs.

Incienso (Boswellia sacra)

El incienso es un aceite aromático muy querido derivado de la savia del árbol Boswellia sacra. La savia seca produce una resina amarilla que alberga una gran cantidad de compuestos aromáticos. En el Nuevo Testamento, este aceite fragante fue el primer regalo a María por parte de los tres reyes magos. En estudios posteriores, investigadores revelaron que el incienso contiene un compuesto llamado acetato de incensol que, articulan, puede promover una experiencia de euforia durante el culto y contar con cualidades antidepresivas. Pero no es necesario ingerir incienso para experimentar estas cualidades, sólo la fragancia puede ser suficiente para inspirar un efecto psicotrópico leve.

Mirra (Commiphora)

La mirra es un aceite esencial de los árboles en flor de Commiphora. La mirra se menciona varias veces tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Quizás la referencia más famosa es que la mirra fue el segundo regalo dado al niño Jesús por los tres reyes magos, regalos que eran tan buenos como el oro en ese momento. Análisis científicos recientes revelan por qué: la mirra contiene moléculas aromáticas que pueden tener efectos analgésicos. Según una investigación en roedores de la Universidad de Florencia, los compuestos químicos en la mirra pueden actuar sobre los receptores de opioides, que influyen en la sensibilidad al dolor del cuerpo.

Amapola (Papaver rhoeas)

En el Nuevo Testamento, Jesús rechazó una mezcla de “vino y hiel” durante la crucifixión. Aquí es donde las cosas se ponen difíciles: “hiel” puede referirse a diferentes plantas o sustancias dependiendo de la traducción y del contexto. En este caso, algunxs estudiosxs de la Biblia creen que “hiel” se refiere a la planta de amapola. Las amapolas son quizás las plantas narcóticas más famosas del planeta; son la fuente de opio, después de todo. En este caso, algunxs estudiosxs interpretan que a Jesús se le ofreció una mezcla de vino agrio y amapola como ayuda para dormir y para aliviar el dolor. Sin embargo, esta interpretación está en debate.

Nardo (Nardostachys jatamansi)

El nardo, también llamado espicanardo, es una de las raras plantas medicinales mencionadas explícitamente en el Nuevo Testamento de la Santa Biblia. Sin embargo, como muchas otras plantas bíblicas, la raíz de nardo se usa como fragancia e incienso ceremonial, en lugar de ingerirse. Como tal, los efectos activos de la planta se administraban por inhalación y aceites tópicos, en lugar de vía oral. Por ejemplo, en Marcos 14: 3, una mujer unge la cabeza de Jesús con aceite de nardo antes de visitar la casa de Simón el Leproso, tal vez para proteger a Jesús de la enfermedad. En Juan 12: 3, María unge los pies de Jesús con el mismo aceite.

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El nardo es un pariente de la raíz de valeriana, que es un remedio homeopático común para la ansiedad y el estrés. Ha sido menos estudiado que a la raíz de valeriana, pero experimentos tempranos con roedores sugieren que puede tener algunos de los mismos efectos contra la ansiedad. Otros experimentos tempranos también descubrieron un potencial antiinflamatorio y antibacterial. Una medicina bíblica digna, ciertamente.

Acacia (Acacia tortilis, Acacia lactea)

La acacia y la famosa ayahuasca pueden tener algo en común: el DMT. En la década de 1990, científicxs descubrieron que varias especies de acacias producen el alcaloide entenogénico, dimetiltriptamina. Este descubrimiento inspiró al menos a un erudito bíblico a repensar radicalmente las interpretaciones comunes del Antiguo Testamento. Benny Shanon, profesor de psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, plantea la hipótesis de que las propiedades alucinógenas del árbol de acacia, junto con otra planta regional, la ruda siria, pueden haber tenido un papel en la historia de Moisés y la zarza ardiente.

Cannabis

El cannabis es quizás una de las plantas más discutibles que aparece en el Antiguo y Nuevo Testamento. El debate proviene de la traducción de una palabra aramea compuesta: kaneh-bosm. El kaneh-bosm aparece por primera vez en Éxodo 30:23 cuando el Señor instruye a Moisés sobre cómo hacer aceite de unción para un altar de incienso, un altar dedicado sólo al Señor. El Señor le ordena a Moisés que haga el altar de madera de acacia y unja el altar con un aceite que contenga mirra, kaneh-bosm, canela y otras especias. Luego, el Señor le da un incienso sagrado que contiene una variedad de plantas, que incluyen incienso y gálbano.

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La mayoría de lxs estudiosxs interpretan que “kaneh-bosm” es “cálamo”, pero esta traducción se debate. En 1936, Sula Benet, etimóloga polaca, postuló que “cannabis” podría ser una traducción más precisa. El cannabis, por supuesto, es una de las plantas psicoactivas más populares del mundo. También es uno de los cultivos agrícolas más antiguos, con una historia de uso humano que se remonta a 10.000 años. Hasta el día de hoy, sin embargo, la traducción de Benet no ha ganado popularidad.

Foto: Caleb Oquendo

Anna Wilcox es escritora, antófila y estudiante perpetua. Ha sido publicada en Herb, Leafly y Green Flower.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

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