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Opinión

Lo que Resiste Persiste

Por Francisco Beazley

Lo que Resiste Persiste

✍ 21 April, 2024 - 15:07

El invierno quizás no haya empezado pero el frío llegó, y con éste vino mucha resistencia. Vivir en un pueblo alejado de la ciudad para estar cerca de la naturaleza, se disfruta mucho durante el buen clima, pero cuando llega el frío, la cosa es distinta. Las casas no están acondicionadas con el confort de los edificios de la ciudad y no se puede prender un aire acondicionado para calentar el ambiente en unos pocos minutos. Hay que comprar leña para prender el fuego, mantenerlo activo, tener siempre troncos de distintos tamaños y mucho más.

Me resisto a tener que hacer todo eso y no puedo dejar ir la idea del verano que tanto me gusta: levantarme temprano por la mañana, pasear por la naturaleza hasta tarde y andar ligero de ropa. Seguramente otros disfruten el invierno, pero apuesto a que les pasa lo mismo cuando se aproxima el calor del verano. Finalmente, el tema no está en el frío o en el calor, sino en la resistencia, en no aceptar lo que es.

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Aunque no la veamos, la resistencia se ha apoderado de nuestras vidas. Tal es la magnitud, que Steven Pressfield le dedicó un libro entero llamado “La Guerra del Arte”. En él, el autor nos ayuda a identificar la resistencia de manera simple: si alguna vez decidiste anotarte en el gimnasio, empezar una dieta, salir a correr por las tardes, embarcarte en una práctica espiritual, empezar yoga, meditación, canto o tocar un instrumento musical que al poco tiempo abandonaste, entonces sabes lo que es la resistencia. Si alguna vez has tenido una idea increíble para un emprendimiento, has querido comprometerte al servicio de los demás, escribir un libro, pintar cuadros o viajar por el mundo, y no lo llevaste a cabo, entonces la resistencia te venció.

Aunque la resistencia no tiene fuerza propia, la experimentamos todos los seres humanos. La resistencia hace que no queramos levantarnos de la cama temprano por la mañana para afrontar nuestra realidad o que volvamos a la cama frustrados, insatisfechos e infelices; además de con culpa, porque ni siquiera nos permite disfrutar de estar en la cama. La resistencia genera aburrimiento e insatisfacción, una sensación de inquietud que pone nervioso al cuerpo, activa la mente y no nos deja estar en paz con nosotros mismos.

Para calmar o apaciguar esa sensación nos volcamos al sobreconsumismo y la sobreactividad, preferimos estar acompañados sin importar con quien, ocupamos la agenda con todo tipo de eventos sociales, salidas y fiestas buscando escape en relaciones superfluas y poco constructivas que refuerzan la infelicidad y la culpa. Preferimos salir de compras, abusar del teléfono, la computadora o la televisión, leer revistas sin contenido, navegar por la web sin ningún propósito, comer dulces, tomar café, mate o comer sin importar si se trata de algo sano o insano para el cuerpo.

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La sobrecarga laboral también puede ser un mecanismo de escape autoimpuesto: nos quejamos del exceso de trabajo, pero cuando tenemos tiempo libre no sabemos qué hacer. Esta resistencia es la que nos lleva al extremo de caer en el uso y abuso de medicamentos, drogas o alcohol. Con el tiempo pueden empezar las disfunciones físicas, la depresión o la ansiedad, llevando a la agresión u odio hacia nosotros y hacia los demás. ¿A qué nos estamos resistiendo?

Detrás de todo este escape, hay resistencia al momento presente e imposibilidad de hacer frente a los pensamientos y emociones que surgen. El aburrimiento es simplemente no saber como lidiar con los fenómenos mentales, no querer hacer frente a lo que asoma cuando estamos en soledad. Es un escape de la realidad, tratamos de cambiar esa realidad constantemente con deseos sensuales que se desvanecen cada vez más rápido, queremos ser algo que no somos y evitamos ser lo que somos. No queremos hacer frente a ese murmullo incesante de la mente, no sabemos cómo lidiar con la voz interna y preferimos evitar la situación con cualquier tipo de distracción. Cuanto más tratamos de evitarlo, más grande se hace este mecanismo, la resistencia se alimenta de nuestro miedo.

Steven Pressfield en su libro se pregunta: ¿acaso tenemos que mirar a la muerte a la cara para que nos pongamos de pie y enfrentemos a la resistencia? ¿Tiene que paralizar y desfigurar nuestras vidas antes de que nos demos cuenta de su existencia?

Lamentablemente hemos creado un sistema basado en el consumismo para hacer frente a este aburrimiento, una industria entera que nos provee de soluciones efímeras y contraproducentes para nuestro organismo y salud mental a cambio de calmar nuestra inquietud y resistencia al momento presente. No somos conscientes de que no es el producto o actividad lo que buscamos, sino el hacer algo para escaparnos de nosotros mismos. Finalmente no importa cuál es la serie de Netflix que miremos, sino que miremos algo; buscamos una vía de escape de la realidad.

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Esta sobreactividad se da en cosas banales y superfluas, mas no en la búsqueda del autoconocimiento, de nuestros verdaderos propósitos o del desarrollo del ser. La resistencia impide que enfrentemos la realidad en nuestras relaciones, que limemos las asperezas con nuestro padre o  madre, que nos enfrentemos a un trabajo que no nos llena, que evitemos nuestros sueños más profundos, que expresemos la creatividad que todos y todas llevamos dentro.

La resistencia hace que procrastinemos, que posterguemos para mañana, lo que realmente vinimos a ser. Cuanto más importante sea la llamada para nuestra evolución individual, mayor será la resistencia. Nuestra evolución como especie depende de dejar ir esa resistencia, de soltar la idea que tenemos de como deberían ser las cosas. Ella nos aleja de nosotros mismos, nuestra verdadera naturaleza, y de nuestro propósito. Finalmente, la longitud que nos separa de la liberación es igual a la longitud de nuestras resistencias. 

Le doy la bienvenida al invierno y al fin de la resistencia.

Vía LinkedIn.

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Francisco Beazley

ACERCA DEL AUTOR

Francisco Beazley es el responsable de la administración de El Planteo.

Está recibido como Licenciado en Administración en la UBA y cuenta con una Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Tiene amplia experiencia en el mundo corporativo como planificador financiero (Ledesma, Tarjeta Shopping y Mercado Libre) y en la industria del cannabis como administrador de proyectos (Avicanna, Santa Marta Golden Hemp).

Es un apasionado mochilero que recorrió durante 7 años más de 30 países en América, Europa, Asia y Oceanía. Su tiempo libre lo dedica a la lectura, la meditación y el autoconocimiento.