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Pintó el Bajón: Por Qué el Cannabis Te Da Hambre

Por Flowertown

Pintó el Bajón: Por Qué el Cannabis Te Da Hambre

✍ 20 abril, 2020 - 13:00

Una noche de verano el año pasado, un grupo de amigxs y yo estuvimos alrededor de un fogón, pasándonos un porro hasta la mañana. Un par de horas después, me desperté con un hambre tan feroz que casi me vuelve loca. Papitas, ordenaba mi cerebro. Sabor cebolla y crema. Ahora. Me fijé instantáneamente en un objetivo: conseguir papitas lo más rápido que fuera humanamente posible y consumir toda la bolsa.

Cuando sacié mi antojo, éste fue reemplazado por otro, igual de nocivo, igual de específico: fugazzeta rellena con jamón. Mi veganismo se pausó ese día, que estará para siempre grabado en mi memoria como mi primer encuentro en serio con el bajón. No hace falta decir que me asombró su poder de persuasión absoluto, y cómo mi apetito voraz me dejó incapacitada.

El bajón es uno de los estereotipos más comúnmente asociados con el consumo de cannabis. La mayoría de lxs que nos hemos colocado estamos familiarizadxs con el deseo insaciable de picotear, minutos u horas después. ¿Cuál es la ciencia detrás del cannabis alimentando el deseo de comer todo lo que toca la luz? El mayor culpable es el THC.

THC: ¡hola, hambre!

“El THC es un estimulador del apetito”, explica la doctora Patricia Frye, experta en cannabis y directora médica de HelloMD. El THC trabaja para activar parcialmente los receptores de CB1 del cerebro. “Cuando se activan los receptores CB1, estimulan las áreas del cerebro que producen apetito, o deseo de comer” explica Frye, “Cualquier método de administración que le dé THC al torrente sanguíneo y al cerebro, incluyendo inhalación, métodos orales o comestibles puede aumentar el apetito de lx usuarix”.

No es ninguna coincidencia que el cannabis medicinal le brinde tantos beneficios a individuos afectados por el cáncer o tratados con quimioterapia. El cannabis puede ayudar a estimular el apetito, mientras que el cáncer y los tratamientos para combatirlo suelen disminuirlo.

El bajón también es beneficioso para lxs que están tan ocupadxs con la vida que se olvidan de comer. Alexis Rosenbaum, de Rosebud CBD, venera al bajón por esta razón en particular: “Me encantan”, reflexiona. “Son mi efecto secundario favorito del cannabis”.

Rosenbaum dice que, siendo una personalidad Tipo A que maneja un negocio, suele poner a la comida muy abajo en su lista de prioridades. “El cannabis es una herramienta que me ayuda a comer intencionalmente, y un montón”, dice. Rosenbaum tiene una larga lista de comidas post-cannabis preferidas, como panqueques, panceta, magdalenas de vainilla (con o sin glaseado), tostadas francesas, donas y helado.

Por qué da hambre la marihuana: Cómo el THC estimula el apetito

Según un estudio del 2014 realizado en ratones, neurocientíficxs descubrieron que el THC se conecta con receptores en el centro olfativo del cerebro, aumentando la habilidad de lx usuarix para oler comida. El sentido del olfato y del gusto están fuertemente ligados, así que cuando el olor de la comida se intensifica, también lo hace el sentido del gusto. El resultado natural es un aumento del apetito.

Lxs investigadorxs también encontraron que el sentimiento de hambre incentivado por el THC es comparable con el sentimiento de hambre que se experimenta al ayunar. Cuando se obligó a lxs ratones a ayunar por 24 horas, los niveles de cannabinoides en sus lóbulos olfatorios aumentaron. Lxs ratones en ayunas estaban más sensibilizados al olor, y por lo tanto al gusto. Lo que esto significa es que el THC esencialmente engaña al cerebro y le hace pensar que se está muriendo de hambre, aún cuando no es así.

Otra investigación descubrió que los cannabinoides pueden incrementar el gusto dulce de las comidas, lo cual explica los mayores antojos de algo dulce que algunxs experimentan al consumir cannabis.

Datos divertidos sobre el bajón

No a todx aquel que consuma cannabis le pintará el bajón. Aquellxs con menos endocannabinoides o receptores de cannabinoides en la región olfatoria del cerebro son menos propensxs a ver su apetito avivado por el THC. Igual de interesante (y probablemente fuente de alivio para muchxs) es el estudio que indica que el uso regular del cannabis y el picoteo luego de su consumo no significa necesariamente que vas a romper la balanza.

“Ciertos estudios muestran que la gente que usa cannabis tiende a consumir más calorías, pero tiene porcentajes de grasa corporal más bajo y menos probabilidades de ser obesa que la gente que no consume”, explica Frye.

Habiendo dicho esto, probablemente sea aconsejable saciar tu hambre con comida nutritiva y satisfactoria, en vez de con comida chatarra, azúcar y harina. Si estás planeando consumir, asegúrate de tener la heladera llena de, por ejemplo, guacamole, humus, nueces, galletas de salvado y verduras crudas para complementar el inevitable atracón de papitas y helado.

Encuentra todo nuestro contenido introductorio en la sección ABC.

Via Flowertown, traducido por El Planteo.

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