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Cómo la Industria Psicodélica Puede Aprender de los Errores de la Industria del Cannabis

Cómo la Industria Psicodélica Puede Aprender de los Errores de la Industria del Cannabis

✍ 26 agosto, 2020 - 11:04

Por Madison Margolin.

Estoy en la esquina de atrás de un café de Hollywood y acabo de darle una pitada a mi vaporizador. Para concentrarme, principalmente, y para que fluya la creatividad. Nadie pareció darse cuenta o inmutarse, además el vapor huele más a rosas que a marihuana. El vape en sí es rosa. Ahora está en mi bolso con mis auriculares, el labial, las llaves del coche, y un frasquito de bálsamo de cannabis para mi tendinitis.

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En casa, tengo una bolsa ziplock de hongos psilocibina escondida en mi cuarto. Están con un cuadrado de papel de aluminio que contiene polvo de MDMA. La bolsa, el papel de aluminio, el escondite… La última vez que traté a la marihuana de esa manera fue en mi primer año de universidad. Es decir, hace casi una década.

Todo cambia

Las cosas han cambiado desde entonces, al menos aquí en California. Mi marihuana de diseño se siente como un accesorio en mi kit de maquillaje. Además, no puedo recordar la última vez que alguien me dio cogollo en una bolsa ziplock. Sé que es sólo cuestión de tiempo antes de que los psicodélicos vayan por el mismo camino. ¿Pero es eso lo que queremos?

Por supuesto, la microdosis de psicodélicos está en camino de convertirse en algo casi tan socialmente aceptable como el vaping de cannabis antes del trabajo. En una Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud en el 2013, casi el 7% de la población estadounidense había tomado MDMA. Mientras tanto, durante cualquier fin de semana, docenas de ceremonias de ayahuasca ocurren en lofts, estudios de yoga y casas privadas en todo Brooklyn, Los Ángeles, la Bay Area y más allá.

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Los psicodélicos se están reintegrando rápidamente al mainstream, con visionarixs prudentes, científicxs y académicxs liderando el camino. Ejemplo de esto son figuras como Rick Doblin, fundador de la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos (MAPS). O Michael Pollan, autor de How to Change Your Mind, y el investigador de Johns Hopkins, Roland Griffiths, entre otros.

Hay quienes sostienen que el movimiento psicodélico está donde estaba el movimiento del cannabis hace sólo una década, y con buena razón. California fue pionera en el uso de la marihuana con fines medicinales en 1996. Desde entonces, 33 estados han legalizado al cannabis para uso medicinal o adulto. La FDA ha aprobado la primera medicina a base de cannabis para su prescripción. Además, la marihuana se ha convertido en un tema central para algunxs candidatxs en la campaña electoral. En muchos sentidos, el camino de la planta de cannabis hacia la legalización sirve tanto de modelo para los psicodélicos como de ejemplo de lo que no se debe hacer en el camino.

Lo que sí

Aunque se ha refutado que sea una droga de entrada, la marihuana es en realidad una planta de entrada. Esto se debe a que introduce a lxs consumidores a un enfoque del bienestar basado en plantas. Al haber experimentado el poder de la terapia con cannabis, quienes de otro modo podrían haber temido las “drogas” psicodélicas están viendo su mérito.

El enfoque de la legalización del cannabis ha sido triple. La ruta más obvia ha sido la local, con medidas estatales para despenalizar o legalizar al cannabis con fines medicinales o recreativos. Los principales agentes de mercados estatales como el de California (que atraen a las mentes más brillantes en materia de marketing) han rebautizado al cannabis como producto de bienestar y lifestyle. La marihuana, que antes sólo era aceptada por lxs hippies, se ha esterilizado lo suficiente como para atraer a la industria incluso a lxs más conservadores (como John Boehner). El Congreso también se está poniendo al día, y ahora está considerando un número récord de proyectos de ley para remover al cannabis de la Lista de Sustancias Clase A, o promover de otra manera la reforma de la ley sobre la marihuana. El enfoque federal comprende la segunda vía de reforma.

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Mientras tanto, la tercera vía es a través de la reclasificación de las categorías de la FDA. Actualmente, Sue Sisley, presidente e investigadora principal del Instituto de Investigación de Scottsdale, se ha asociado con MAPS para estudiar la flor de cannabis como tratamiento para lxs veteranxs con trastorno de estrés postraumático. Cuando la investigación esté completa, la idea es que la marihuana, en su forma orgánica, se convierta en un medicamento de receta asequible.

“Una de las cosas que el movimiento del cannabis ha hecho bien es haber operado en múltiples niveles de gobierno”, dice Noah Potter, autor del Psychedelic Law Blog y abogado de la firma de cannabis Hoban Law Group. “No hay una organización central sobre el cannabis, pero ha sucedido orgánicamente. La gente se ha presentado en diferentes capacidades como periodistas, médicxs y empresarixs, [mientras que] para bien o para mal, hay una diversidad de mensajes sobre el cannabis”.

La industria psicodélica está siguiendo un camino similar. Ejemplo de esto es MAPS. Al igual que organizaciones como la National Organization for the Reform of Marijuana Laws o la Drug Policy Alliance, esta organización sin fines de lucro (que ha patrocinado gran parte de la reciente y pionera investigación psicodélica) tiene fuertes inclinaciones políticas.

Lo que no

Sin embargo, MAPS y otras organizaciones de investigación sin fines de lucro no son las únicas que buscan hacer legales los psicodélicos, como medicamentos. Ha habido ciertos hechos que han alimentado la preocupación entre algunxs de lxs principales actores de la comunidad psicodélica. COMPASS Pathway, por ejemplo, es una compañía con fines de lucro cuya investigación ha sido recientemente acelerada por la FDA para desarrollar una terapia de psilocibina para la depresión. Éste es un indicio de que ciertas personas que buscan beneficiarse de los psicodélicos (en lugar de asegurar su accesibilidad) están entrando en el espacio. La compañía está respaldada por grandes capitalistas de riesgo, incluyendo a Peter Thiel y Michael Novogratz.

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Ahora estamos viendo al menos un doble enfoque de los psicodélicos, reflejando al cannabis. El primero es la investigación aprobada por el gobierno sobre la MDMA para el PTSD y la psilocibina para la ansiedad, la adicción y otras condiciones. El segundo son las iniciativas a nivel estatal y municipal en lugares como Denver y Oregon para despenalizar o legalizar la psilocibina. Según la campaña Decriminalize Nature de Oakland, más de 55 ciudades ahora quieren replicar la iniciativa de la ciudad, que pasó en junio, para despenalizar todos los psicodélicos naturales.

Pero como mencionó Potter, la “diversidad de mensajes” también tiene sus inconvenientes. Sin un tema central del movimiento de la marihuana o de la psicodelia, no hay manera de asegurar que estas industrias crezcan para ser accesibles o equitativas.

¿Cómo es que en la industria del cannabis, por ejemplo, miles de víctimas de la Guerra contra las Drogas (principalmente personas de color) siguen encarceladas por violaciones menores relacionadas con cannabis, mientras que hombres blancos (como Boehner) avanzan en otra industria estadounidense más, cada vez más corporativa?

“Se combina al cannabis con el capitalismo, en el que el cannabis es ahora sólo un producto de consumo, y ahora sólo se trata de dinero”, dice Potter.

En consecuencia, ahora estamos en que incluso lxs cultivadores del mercado ilegítimo y lxs propietarixs de dispensarios del mercado gris, que durante décadas vivieron bajo la amenaza inminente de que les quitaran sus medios de vida, se lamentan de la legalización en medio de reglamentos onerosos y de la incapacidad de competir con las grandes empresas de marihuana.

Por otro lado, se sabe que las mujeres alguna vez fueron el 36% de lxs ejecutivxs de la industria del cannabis. Hoy, la corporativización de la marihuana ha tenido el efecto secundario de reducir esa estadística a alrededor del 9%, según una encuesta realizada en el 2017 por el Marijuana Business Daily.

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Con un número importante de ejecutivos de la industria que nunca siquiera se han prendido un porro, es difícil no preguntarse cómo la industria del cannabis se desvió tanto de la moral de su movimiento de base original.

Y esa es la pregunta que deberíamos hacernos sobre la industria psicodélica que se avecina: ¿Cómo puede el mercado comercial mantener los valores de comunidad y compasión tan a menudo reforzados cuando una persona está bajo la influencia de estas plantas enteógenas?

¿Cómo avanzamos?

Es cierto que hay bastante menos prisionerxs de la Guerra contra los Psicodélicos que de la Guerra contra la Marihuana. Pero la equidad en este caso significa no sólo incluir a los grupos marginados en la naciente industria psicodélica, sino asegurar la medicina psicodélica como un derecho, en lugar de un privilegio.

Además, dice Potter, abordar la legalización de los psicodélicos únicamente con el fin de proporcionar medicamentos alimenta el paradigma prohibicionista de que estas sustancias pueden seguir siendo inseguras fuera de ese paradigma. Descuida su mérito con respecto a los fines recreativos o espirituales, siendo a menudo confusa la línea entre ambos.

Sigue siendo necesario, dentro del movimiento, defender el derecho a la libertad cognitiva, la búsqueda de la felicidad y el anhelo innato de conexión espiritual. Todo ello sin dejar de lado la necesidad de una mejor medicina. Al mismo tiempo, tenemos que asegurarnos de que el movimiento y la industria psicodélica respeten debidamente las culturas indígenas que han estado usando estas sustancias, de forma segura y sabia, durante generaciones. “Ahora existe la posibilidad de explotar estas sustancias con fines de lucro y con el turismo psicodélico del primer mundo”, dice Potter.

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En última instancia, la legalización de los psicodélicos sería preferible a la despenalización, sostiene Potter. Esto es porque permitiría regular los psicodélicos y hacer una mayor mella en la Guerra contra las Drogas. Pero para que los psicodélicos se integren realmente en la sociedad, la división médico-espiritual-comercial también tendrá que cambiar. Si se hace correctamente, dice Potter, “eso tendrá profundas implicaciones para todo lo que hacemos”.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

Foto por Matt Briney vía Unsplash.

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