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Cannabis

El Secreto de Concha Podcast: una Charla sobre Marihuana, Comunidad y Sexo

Por Natalia Kesselman

El Secreto de Concha Podcast: una Charla sobre Marihuana, Comunidad y Sexo

✍ 11 junio, 2021 - 12:12

Corría el año 2018 cuando un grupo de WhatsApp de nombre “Concha Alert” -chiste interno- y una cita semanal con unas birras en un bar llevaron a tres amigas a plantar la semilla que luego se convertiría en Concha, el podcast más escuchado del país.

La reacción más común cuando chicas (y chicos, ¡ojo!, y cualquiera que esté en el medio) escuchan Concha Podcast por primera vez es: “Somos mis amis y yo”. O mejor dicho: Podríamos ser mis amis y yo, si nos atreviésemos a decir todo lo que pensamos”. 

La Santa Trinidad del show está compuesta por Dalia F. Walker (bruja y empresaria; sí, bruja), Laura Passalacqua (productora freelance) y Jimena Outeiro (politóloga y publicista). Tres mujeres que se autodenominan “fálicas” debido a los espacios que han ocupado en la vida pero que, a su vez, se saben hoy mucho más feministas que cuando empezaron. Feministas imperfectas y a veces hasta machirulas, pero siempre honestas. Y de eso se trata un poco la joda, de honestidad y transparencia: como nadie es perfectx, prima la empatía.

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¿Algo te avergüenza? A otra gente también. ¿No sabés cómo decir una cosa? Decila como te salga. ¿Te portaste de una forma horrible? A veces pasa, pedí perdón. Concha acompaña.

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Pero, si bien es cierto que la empatía influye un montón en el éxito del podcast, no es el único motor. De hecho, si hay algo que sabemos de la buena y querida concha, es que es compleja. Entonces, ¿qué, cuándo, dónde, cómo y por qué tuvo que acontecer para que tres amigas que se juntaban a tomar birra y cagarse de risa en un bar pasaran a hacer lo mismo ante millones de oyentes? 

O más cortito: ¿cuál es el secreto de Concha Podcast?

El secreto de Concha Podcast

Ante la pregunta, silencio.

No tener la más puta idea de qué estamos haciendo”, aventura Dalia, dando pie una carcajada colectiva.

Una vez que recupera el aire, Jimena completa: “No sé si ése es el secreto, pero sí la no-estrategia y el hacer algo que nos haga felices genuinamente. Creo que eso es muy parte de lo que pasa”.

El objetivo nunca fue pegarla, básicamente”, interviene Laura. “Y creo que el tono tan espontáneo, honesto, blanqueador de las limitaciones propias… Para mí, eso también es algo que resuena”.

En tiempos de tanta militancia y bajada de línea, Concha se anima a adentrarse en temas sensibles pero sin un marco teórico o activista y, por sobre todo, sin dar cátedra. Jimena lo explica: “No tenemos un abordaje académico; es lo que nos va pasando genuinamente en nuestras vidas y cómo nos atraviesa”.

Ese relato personal, creen las chicas que es lo que genera tanta atracción. Laura, Dalia y Jimena comunican desde su propio lugar, su propia experiencia, ni más ni menos -y lo dicen como les surge.

Sobre lo último, Dalia opina: “Como que… lo personal es político. Son nuestras conversaciones, que son tan genuinas que hasta incluso a veces nos preguntan como ‘¿no les da vergüenza decir esas cosas?’”

¿Y qué contestás a eso?

—Yo les digo: “No me da vergüenza lo que soy, entonces no me da vergüenza decir lo que pienso”. Y desde ese lugar se genera una empatía muy grande con el otrx, porque no le estás tratando de convencer de nada, le estás diciendo lo que pensás. Y es lo que hacemos entre nosotras. Nosotras como amigas, ¿no? Siento que no nos queremos convencer de nada, que compartimos. Y eso es un poco lo que llega.

El boom de Concha

Sorprendentemente, Concha no estalla en redes sociales. No está en Instagram y tiene un Twitter en el que, según sus propias palabras, “no nos sigue nadie”. Cada una tiene sus followers, pero no los suficientes como para adjudicarle el volumen de oyentes del podcast.

Entonces, ¿cómo fue que explotó Concha?

“Fue viral, como algo muy orgánico”, revuelve Dalia. “Eso como de Internet que no sabés qué pega, pero pega”.

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“Tuvimos la suerte de tener un buen timing. Fue justo cuando estaba empezando a despegar el podcast en Argentina”, añade Jimena.

Según Laura, a partir de los vivos con público presente en el Konex de hace un año y medio ya se empezaba a “flashear comunidad”. Y tiene un punto. Si quisiésemos ponerle fecha a la gran inflexión, la poesía es de no creer: la comunidad de Concha Podcast se consolidó astralmente durante un evento en vivo en el Konex, el mismísimo día que salió la media sanción del aborto, en diciembre de 2019.

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Demás está decir que después se armó tremendo pari. El cosmos siempre sabe.

“Lo del Konex fue como una coincidencia, como una reunión: la misa de Concha mientras pasaba eso en el Congreso. Como que se consteló de una manera para estar vibrando esa energía”, afirma la astróloga.

Y Jimena rememora: “Hubo muchos momentos de todas las personas gritando ‘aborto legal en el hospital’. Fue re fuerte eso. Estuvo buenísimo”.

Breve apartado digno de ser mencionado: Laura cuenta que, muy recientemente, una amiga suya pudo practicarse un aborto de forma legal. “La experiencia fue muy diferente de lo que hubiera sido a nuestros 18. Muy diferente de los que se hicieron algunas amigas en su momento, mega tapadas. Ahora, ella lo pudo hacer bien”.

Pero todavía no estaba explotado, explotado. Aún faltaba un pequeñísimo factor.

Si bien Concha venía levantando oyentes en pala desde ese momento épico, las tres amigas coinciden en que la pandemia fue determinante para el rotundo éxito del podcast en 2020.

“Para mí, en la primera parte de la cuarentena terminó de explotar Concha. Estaban todxs encerrados, deprimidos, bajoneados y empezaron a escuchar y les empezó a hacer bien: se sentían acompañadxs. Y empezamos a hacer los vivos y hablábamos de lo que estaba pasando y lo que les estaba pasando a ellos también. Y ahí fue que la movida de Concha se hizo más fuerte”, completa Dalia.

A partir de ahí: ¡pum, para arriba!

¿Cómo vivieron (y viven) el éxito?

Jimena: Nunca tengo el registro de “nos escucha todo el país”. Es re fuerte estar número uno en Spotify. Decís “bueno, ¿qué significa esto? No puedo cuantificar esto”. Pero a mí me pega más fuerte que, en mi barrio, de repente en los negocios a los que entro, las chicas que atienden me conocen. En los últimos diez días me pasó 3 o 4 veces. O si voy a un restaurant, que alguien se acerque a saludarme. Ahí registro y digo “ah, pará, nos conoce un montón de gente”. Pero no tengo la perspectiva como general. No sé si nos escucha todo el país. Qué sé yo, por ahí sí.

Laura: Es como que no nos dimos cuenta de que había empezado a pasar y ahora está empezando a pasar algo -yo siento que está empezando a pasar algo- y no nos estamos dando cuenta. De vuelta, me causa gracia.

Dalia: ¿Algo como qué, gordita? ¿La segunda ola de Concha Podcast?

Laura: ¡Mhm, mhm, mhm, mhm, mhm! Eso.

Miradas brillan vía Zoom.

Concha para todxs

Los capítulos de Concha se dividen por temáticas. Hay de todo y para todos los gustos pero, lógicamente, entre la miríada de tópicos que se abordan, unos tienen mucha (a veces muchísima) más llegada que otros.

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¿Qué es lo que hace que un episodio sea popular? Según las chicas, los que más resuenan son los que tienen un tinte “psicológico” o “vincular”.

“Vinculares… y como de miserias también, ¿no?”, aventura Dalia. “Co-dependiente, Celosa, Tóxica e Irresponsable Emocional son de una misma familia, que tiene que ver con las miserias personales expuestas. Como que la gente dice mucho: ‘estas minas dicen todo lo que yo pienso y no me animo a decir’”.

Sus compañeras coinciden y Jimena opina que Irresponsable Emocional fue “uno de los más transversalmente escuchados por todo el mundo y más valorados”.

Ese “todo el mundo” llama a hacer la pregunta obvia en torno al público masculino de Concha Podcast: ¿existe? En términos amplios, la respuesta es sí, aunque en un nivel menor al femenino. Sin embargo, esto es algo estrechamente sujeto a la temática del episodio.

¿Hay algún capítulo que haya tenido particular éxito entre los hombres?

Dalia: Justo ayer hablamos de Concha Culo, por ejemplo, que es el favorito de los hombres. Los hombres nos escriben agradeciendo Concha Culo como si no hubiera mañana, y es re loco eso.

Laura: ¡O como si hubiera mañana de repente, me parece!

Dalia: ¡Claro! Como “¡hay un mañana y me pueden meter el dedo en el orto!”

Laura: “¡Puedo pedirlo! ¡Las chicas lo entienden!”

Risas y más risas.

En cuanto al episodio preferido de cada una, las tres están de acuerdo en que Loca y Kinky son, aunque muy distintos, los mejores. También coinciden en que Kinky y Culo fueron los más divertidos de grabar.

Concha Porrera

Existen tantas relaciones con la marihuana como personas en el mundo así que, lógicamente, cada una de las integrantes de Concha se maneja a su manera en lo que al cannabis respecta. El factor común: las tres fuman.

¿Cómo es la relación personal de cada una con el porro?

Jimena: Yo tengo una relación buenísima, me encanta. Me pega muy bien: no tengo malos viajes, no tengo paranoia y no fumo muchísimo tampoco. Siempre tengo en casa y trato de hacerlo cuando estoy bien. Es como un momento de disfrute para mí y me permite a veces bajarle un cambio al acelere que suelo tener. Me conecta con un lugar mío más tranqui, más relajado.

Laura: Para mí, re depende de la compañía. Si estoy sola, en general no fumo. Y si estoy sola y fumo, en general me pega mal, es muy raro que me pegue bien. Pero re depende de si yo estoy bien o mal. Lo que siento es que me exacerba el estado emocional que tengo en el momento y la compañía re influye en eso. Con las chicas fumo y me pega bien cuando fumo con ellas en general. Pero re depende de con quién esté. Y ahora no estoy fumando tanto por eso mismo, porque no le encuentro mucha ocasión”.

Dalia: Yo no fumo mucho, pero disfruto mucho fumar para grabar Concha. Me divierte y a la vez no quedo carajeada; como que ya después de tantos años fumar porro, no quedo fuera de la realidad. Pero hay algo que pasa cuando grabamos y fumo porro, que es que me resulta lúdico. Me divierte, me río. Igual también podría hacerlo sin, pero, bueno, es como un momento de disfrute. Igual, yo tengo mi amor-odio con el porro, porque a veces me pega medio mal, a veces quedo medio abombada y eso no me gusta. Como que me molesta que me baje la energía. Entonces a veces hago medio una detox. Pero la marihuana es una aliada, definitivamente. Si me dijeran “a partir de este momento tenés que dejar de fumar marihuana para siempre”, no sería feliz.

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En cuanto al autocultivo, cada una tiene su propia experiencia. Mientras que Jimena nunca cultivó (pero cuasi-convivió con un novio que cultivaba), Dalia está más que familiarizada con la jardinería cannábica.

“Yo sí [cultivé], re sí, y mis plantas eran fucking increíbles. Después, no lo hice más, pero estaría bien volver a hacerlo. Es re terapéutico cultivar cannabis. Te conecta con una dimensión muy hermosa”.

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Por último, Laura sorprende: no, nunca cultivó cannabis, pero acaba de cosechar su primera tanda casera de hongos psicodélicos. “Es la primera vez que lo hago en la vida y todavía no los probé”, se ataja, precavida. “Pero fue un re viaje hacerlos, estuvo bueno”.

De más está decir que las tres están de acuerdo en que la marihuana debería ser legal.

A la sazón, Jimena –connoisseur de podcasts- recomienda escuchar Porro Podcast, de Mike Urrere y Mauro Eyo. Asimismo, se empiezan a oír ecos sobre embarcarse en un episodio propio. ¿Un crossover, quizás?

Laura: ¡Concha Porrera, chicas! De una.

Jimena: Siempre queremos grabar ese episodio. Todavía no lo grabamos, pero va a ocurrir.

Marihuana, bienestar y salud

Pero no todo es humo y risas: el cannabis medicinal está pisando fuerte en Argentina y en el mundo en general. Cada vez es más normal tener algún pariente o conocer a alguien que trate sus dolencias con marihuana, en el formato que sea. Esto queda demostrado en la experiencia de las pibas.

Jimena no cree conocer a nadie que lo use médicamente en el sentido estricto de la palabra, sino en el que muchos llaman ampliamente “bienestar”. Sin embargo, sí ha tomado aceite de CBD y quiere conseguir más. “Lo que me pasa con el fumar es que quedo muy inhabilitada. Me baja 25 cambios y no puedo hacer nada. En cambio, con las gotitas iba bien”

Laura está familiarizada con el cannabis medicinal a través de terceros y cuenta que la madre de una amiga que padece depresión encontró grandes beneficios en el cannabis. “No es que salió de la depresión, pero le registra como un bienestar diferente. Le hace re bien”.

Dalia nos contó en la entrevista pasada que le realizó El Planteo que ha tomado aceite de CBD pero, aunque le gustó, la relación no estaba destinada a durar.

Probé el aceite ¡y me encantó! Me pareció como que te pone en un mood muy copado para vivir y podés como ir en una dimensión distinta de todo, que es espectacular. Pero me empezó a dar mucho sueño. Entonces, lo tuve que dejar”, lamenta.

El ideal

En cuanto a la pregunta de “¿Con quién te encantaría fumar un porro? Alguien vivx o muertx”, dos de las tres pensaron con la concha, lo cual es apropiado.

“¡Es muy difícil porque quiero coger con la persona con la que fumo el porro!”, reflexiona Jimena y Laura le hace coro. Mientras que la primera elige instantáneamente (luego se llamará a sí misma “heteronormativa de mierda”) al Chino Darín para hacer el delicioso relocxs, la segunda va más por una opción más under, con la poeta y cantante Paula Trama. “O cojo o tengo una charla muy profunda”, afirma.

Dalia fue a full por la vertiente de la charla y desembolsó una respuesta de alto nivel: “Yo me fumaría un porro con Oscar Wilde”, dice y se ríe. Sus amigas la acusan de delirante y utopista, ella defiende:

“¡Y sí! Ya que estoy fantaseando, quiero saber qué pensaba, por qué era así, qué flasheaba, cómo era ser puto en esa época, por qué escribió el El Retrato de Dorian Gray, no sé. Me fumaría un porro con Oscar Wilde”.

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Al final, todas acaban por ponerse de acuerdo en una personalidad más accesible que Oscar y el Chino: Mariana Enríquez, autora de Nuestra parte de noche y, casualmente, entrevistada de El Planteo. En dicha ocasión, “La Enríquez” habló de su relación problemática con las sustancias en el pasado y su “consumo desenfrenado” que la llevó a largar todo, incluido el porrito.

“Mi personalidad es como es, una personalidad totalmente adictiva y excesiva”, nos explicó la escritora. Pero, ¿quién sabe, chicas? Al fin y al cabo: un porro y un vaso de agua no se le niegan a nadie, ¿no? Y seguramente las cuatro tendrían mucho de qué hablar.

Fotos de cortesía.

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Natalia Kesselman

ACERCA DEL AUTOR

Natalia es Editora Ejecutiva, redactora, y parte del Alma Mater de El Planteo.

Tiene un título de Diseño de Indumentaria de la UBA, una carrera en joyería contemporánea, y es fabricante de cuchillos de lujo.

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