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En Mis Zapatos: un Juego para Conocer Cómo nos Afectan las Políticas de Drogas

Por Marian Venini

En Mis Zapatos: un Juego para Conocer Cómo nos Afectan las Políticas de Drogas

✍ 22 mayo, 2021 - 15:15

De más está decir que no hay nada de divertido en las actuales políticas de drogas. Pero eso no quiere decir que no se pueda aprender al respecto de una manera lúdica. Y eso es exactamente lo que pretende En Mis Zapatos: el juego interactivo que permite explorar cómo actúa la ley frente a percibidos delitos por drogas y cómo esto cambia según quién comete tal delito.

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Con una población carcelaria por delitos de drogas cada vez mayor, América Latina tiene muchos avances por delante. Buscando visibilizar esta cuestión, les creadores de En Mis Zapatos realizaron una amplia investigación periodística sobre cómo funciona el sistema penal y la aplicación de políticas de drogas en Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay. Para saber más sobre tal investigación y sobre el desarrollo del juego, hablamos con uno de sus creadores, Sebastián Ortega, que además es periodista, editor de Revista Anfibia y fanático confeso de los juegos de mesa.

El juego

Al comenzar, En Mis Zapatos parece un juego bastante inocente. Unas simpáticas gráficas nos invitan a decidir entre cuatro caminos: la fiesta, la planta, el viaje o la venta. Cada uno de estos caminos se ve atravesado por las drogas, y las decisiones que tomes van moldeando el juego. Pero al final (spoiler alert) el resultado es siempre el mismo: de alguna u otra manera te descubren y cae en ti todo el peso de la ley.

Lo interesante del juego es que calcula tu sentencia según cuatro datos: tu país de residencia; tu género (hombre o mujer, por ahora no incluye el no binario); si sos cis o trans; y si sos o no migrante. Y más interesante aún: tu sentencia cambiará dramáticamente dependiendo de estos datos y no tanto de las decisiones que tomaste a voluntad. Una deducción: no importa tanto el crimen que se comete, sino quién lo comete.

“Partimos de una idea que queríamos confirmar”, explica Ortega. “Buscábamos ver si las leyes se aplicaban de manera distinta en cada uno de los países teniendo en cuenta las características de las diferentes poblaciones. Por ejemplo, si había un impacto mayor en la aplicación de políticas de drogas contra las disidencias sexuales o de género o contra las personas migrantes”.

Decir que confirmaron esa idea es poco.

La justicia no es ciega

Los hallazgos de la investigación que el juego pone en evidencia no son del todo sorprendentes, pero sí movilizadores.

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“Lo que demostramos es que la justicia en América Latina no es ciega. Y, aunque en teoría tenemos leyes que son iguales para todos y para todas, el trato policial y la aplicación de penas y condenas va a variar si sos hombre, mujer, cis, trans, migrante o no migrante“, sentencia Ortega. Cabe aclarar que esto se ve en todos los países de América Latina que alcanzó la investigación.

En el caso de las mujeres, se evidencia que, en la vasta mayoría de los casos, son “los eslabones más débiles de la cadena de producción y de distribución”. Por lo general, son las llamadas “mulas” (transporte humano) o cultivadoras, recolectoras o incluso vendedoras al menudeo. Además, suelen ser condenadas por delitos que no incluyen el uso de la violencia. Y esta situación está empeorando: la población de mujeres presas por causas de drogas en el continente crece a un ritmo muchísimo mayor que el de los hombres.

Es peor aún el caso de las mujeres migrantes que, además de “la exclusión social, la pobreza, la violencia de género que sufren, suelen ser separadas de sus familias”, detalla Ortega. Esto dificulta la posibilidad de encarar un proceso penal en la distancia, ya que no poseen recursos para hacerlo. Por ende, tienen muchas más posibilidades de que las sometan a prisión preventiva.

Por su parte, en las personas trans recae otra cuota adicional de violencia. “En la mayoría de los países, los delitos de drogas son el principal delito por el cual se las acusa y se las detiene”, afirma Ortega. Además, tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de violencia policial. En Argentina, por ejemplo, es muy común que se les acuse de tráfico y comercialización de drogas, aún cuando la cantidad que poseen es ínfima.

Y como si esto fuera poco, muchas veces no se les reconoce su identidad. Por caso, encerrando a mujeres trans en pabellones de hombres. Esto desemboca en que “sufren violencia sexual no sólo por parte de otros detenidos sino también por parte del propio personal del servicio penitenciario“. Dicha violencia está presente desde el momento mismo de la detención. Tampoco se les facilita el muy necesario acceso a tratamientos hormonales y de salud básica.

El drama es real

Además de todos estos factores, lo que se destacó en la investigación fue que la persecución no está dirigida a traficantes, narcos u organizaciones violentas. Por el contrario: la Guerra contra las Drogas en toda América Latina consiste en la criminalización de personas vulnerabilizadas y la persecución a consumidores.

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“En todos los países vemos que, aunque [la droga] esté despenalizada, las cortes supremas declaren la inconstitucionalidad [de las penas] y la policía sigue deteniendo consumidores. En muchos casos, las causas se caen y es una pérdida de tiempo y un enorme gasto para el Estado, y un problema para esas personas. Pero, en muchos otros casos, hay excepciones: personas condenadas por tenencia para consumo; lo cual va incluso en contra de las propias leyes de cada uno de los países“.

Uruguay es el único país donde no hay tanta persecución al consumidor. Allí, el Estado regularizó la producción de cannabis, reduciendo la posibilidad de detenciones de esta índole. Ortega llama a contrastar con esto el caso de México, donde “uno de cada diez detenidos en las cárceles federales lo está por tener marihuana encima”.

A fin de cuentas, parece difícil encarar esta dura realidad mediante un juego. Pero el equipo de En Mis Zapatos lo logra bastante bien y el juego apela, justamente, a que te pongas en el lugar de personas que viven en realidades, quizás, muy distintas. O que veas lo que puede pasarte con un poco menos de suerte.

“La idea de presentarlo como un juego era poder de alguna manera un poco más lúdica dar cuenta del drama que viven estas personas”, finaliza Ortega. “Es algo que queda patente en el juego y un poco lo que decimos es que lo presentamos como un juego, pero el drama es absolutamente real”.

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ACERCA DEL AUTOR

Marian es la directora editorial de El Planteo. Además del trabajo de escritura, traducción y edición, maneja todo el contenido de nuestrxs colaboradorxs.

Ha sido publicada en varios medios, como Benzinga Cannabis, High Times, Yahoo y Forbes.

Cuando no está haciendo todo eso, toca el bandoneón y el piano en varios proyectos, escribe poesía, dibuja y hace origamis.

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