¿Se Puede Conducir a la Mañana Siguiente tras Fumar Marihuana? Estudio No Revela Deterioro Luego de 12 y 15 Horas en Usuarios Frecuentes
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Investigadores realizaron pruebas a usuarios frecuentes de cannabis entre 12 y 15 horas después de fumar y no encontraron diferencias significativas en el rendimiento en simuladores frente a los no consumidores, incluso con THC presente.
Un nuevo estudio publicado en el Journal of Cannabis Research aborda una de las preguntas más complejas de las políticas en torno a la marihuana: ¿cómo se ve exactamente “la mañana siguiente” al conducir?
Los investigadores reclutaron a 65 usuarios frecuentes de cannabis (es decir, que fumaban al menos cuatro veces por semana) y los compararon con 65 no consumidores, de la misma edad y sexo. También se tuvieron en cuenta factores como la experiencia al volante, distancia recorrida anualmente y patrones de sueño. Después, hicieron algo simple y específico: llevaron al grupo de cannabis a la mañana siguiente de haber fumado, aproximadamente entre 12 y 15 horas más tarde, los sometieron a un simulador de conducción y midieron su rendimiento.
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El hallazgo principal fue claro. En la conducción estándar y en un escenario de “tarea dual” más exigente, diseñado para aumentar la distracción, el grupo de cannabis no mostró un deterioro estadísticamente significativo en comparación con el grupo de control tras la corrección por comparaciones múltiples. Medidas como la velocidad y la distancia de seguimiento tampoco mostraron diferencias significativas entre los grupos.
La métrica de “entrelazamiento” más comúnmente citada en este tipo de trabajo es la desviación estándar de la posición lateral (SDLP). En este estudio, la SDLP fue mayor en el grupo de control que en el grupo de cannabis, tanto en condiciones estándar como de tarea dual, pero la diferencia fue pequeña y no se mantuvo significativa tras la corrección.
Aquí está la parte que los legisladores y los argumentos judiciales suelen marcar en rojo: el THC seguía siendo detectable. En el grupo de cannabis, la media de THC en sangre a la mañana siguiente fue de 2,8 ng/mL (mediana: 1,2), y la media de THC en fluidos orales fue de 31 ng/ml. Sin embargo, los investigadores no encontraron una relación significativa entre las concentraciones de THC en sangre o fluidos orales y la conducta al volante tras la corrección por comparaciones múltiples.
Esto no significa que el cannabis no pueda afectar la conducción. El artículo deja claro que los efectos agudos en las horas posteriores al consumo están bien establecidos, y la evidencia sobre los efectos residuales es mixta. El punto aquí es más específico: en esta muestra de consumidores frecuentes, el consumo de cannabis fumado la noche anterior no se tradujo en un deterioro medible en el simulador a la mañana siguiente, al menos según las métricas capturadas en este protocolo.
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También conlleva advertencias importantes. Esto aplica a usuarios frecuentes, no ocasionales. Se trata de cannabis fumado, no de cualquier vía de administración. Es un simulador, no una ruta real con consecuencias palpables. Y si bien los participantes que fumaron la noche anterior reportaron una mayor intoxicación subjetiva, esto no se correlacionó claramente con los resultados objetivos de conducción una vez que se ajustaron las estadísticas.
Aun así, el estudio se encuentra en medio de un debate de larga data que resurge cada vez que un estado se basa en umbrales de THC per se o trata la presencia de THC como un indicador universal del deterioro. La conclusión de los investigadores es cautelosa, pero concisa: las concentraciones de THC en sangre y fluidos orales podrían no ser una correlación precisa con la conducta al volante, y se necesitan estudios más amplios, especialmente para usuarios menos frecuentes.
A todo esto, hay que reconocer el crédito: esta historia fue reportada inicialmente por The Marijuana Herald. Además, se puede leer el estudio revisado por pares en el sitio web de Springer.
Vía High Times, traducida por El Planteo.
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