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Cultura

Con la Guitarra, con la Pluma y la Palabra: Chicas que Escriben sobre Música

Por Lola Sasturain

Con la Guitarra, con la Pluma y la Palabra: Chicas que Escriben sobre Música

✍ 24 abril, 2022 - 15:05



Escribir sobre música es el sueño de muchxs. Pero lejos de la romantización a lo Casi Famosos, dedicarse al mismo es un camino sinuoso: los medios especializados están en proceso de desaparición, las colaboraciones se pagan monedas y el periodismo tradicional, muy ligado (injustamente) al rock, está viendo cómo adaptarse al avance de nuevos géneros y nuevos formatos.

Abrirse camino es muy difícil. Y ni hablar en el caso de las mujeres, quienes conforman una notoria minoría dentro del ambiente y se enfrentan a un panorama que puede parecer desalentador: ambientes muy machistas donde la lucha por el derecho de piso es descarnada; ser relegadas a ciertos géneros o temas considerados “de chicas”; no ser tomadas en serio y tener pocos modelos a seguir son algunas de las razones.

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Pero las periodistas musicales obviamente existen y, al igual que sus colegas masculinos, hoy más que nunca son movidas por la vocación y la pasión por la música. 

Conversamos con cuatro de ellas que provienen de generaciones, ambientes y medios muy diferentes sobre sus experiencias personales, los prejuicios a los que se enfrentan, sus deseos y reflexiones sobre la profesión y el género.

Paz Azcárate

“Yo era una de esas niñas que siendo ridículamente chiquita, tipo 6 años, ya decía que quería hacer lo que terminé haciendo”, cuenta Paz Azcárate, que desde siempre supo que quería ser periodista y trabajar en una redacción. “Era periodista en la escuela y esas nerdeadas muy poco cancheras”, ríe. “Bah, en retrospectiva lo veo tierno y tiene su cosa cool pero en el momento no lo era para nada”. 

Su educación periodística fue en la adolescencia, allá por la primera década del milenio, leyendo los blogs de música y cultura que tenían las ediciones online de los medios. 

Empezó en el suplemento Ni a Palos del diario Tiempo Argentino mientras trabajaba en producción de televisión, pasó por Página/12 con una pasantía, escribía sobre sociedad, política y turismo y luego llegó el periodismo cultural, de cine, series, espectáculos y, por supuesto, música. Trabajó por 3 años en La Nación y así fue que llegó a Rolling Stone.

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Hoy en día publica de manera freelance para medios que le gustan: “Trabajar en una redacción es tan lindo como me imaginaba pero insostenible a nivel material”, lamenta

Cuando de periodismo musical se trata, Azcárate suele hacer perfiles de artistas, entrevistas, crónicas y también escribir noticias. “Reseñas de discos no hice nunca y es un tipo de texto al que le tengo mucho respeto, no sé si me siento preparada”, dice. Los perfiles, presentar a algúnx artista, son lo que más le divierte.

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Paz cubre rock, urbano, pop. El sesgo que sí identifica es, precisamente, de género: “Inevitablemente terminé escribiendo más sobre chicas. Siento que con la situación de los últimos años los periodistas varones tal vez se sienten un poco más incómodos al escribir sobre mujeres, tienen muchos reparos a la hora de decir algo negativo o sienten que tal vez lo que dicen se puede leer en alguna clave. Me parece que ellos se corren un poco de ese lugar y que los editores también se atajan de ese tipo de críticas eligiendo redactoras mujeres para entrevistar mujeres. A final se genera un efecto de segregación que me parece lo menos interesante del mundo pero lo entiendo”. 

¿Y editoras? Nunca le tocó ninguna. “Espero que seamos la primera generación de editoras mujeres”, desea Paz. Porque por fuera del periodismo de moda, “belleza” y “temáticas femeninas”, los medios dirigidos por mujeres son muy pocos.  

Paz nunca sintió que su condición de género le pusiera trabas en la profesión, más bien al contrario. Pero eso también tiene un sabor agridulce para ella: aún con lo difícil que es ser mujer y ganarse un lugar en este oficio, a Azcárate a veces la asalta una mezcla de paranoia y culpa, porque no quisiera sentir que le habilitan espacios más por ser mujer que por la calidad de su trabajo

“Algo que no me gustaría que pase, y si alguna vez pasó prefiero no saberlo, es que me digan ‘te elegimos por tener vagina’. No me resulta muy elogioso”, ríe. 

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Nota favorita: Paz presenció el concierto de cumpleaños de Patti Smith en Chicago, y escribió una nota al respecto que publicó en La Agenda. Una experiencia hermosa y para ella, que le cuesta leerse, “Es de esas pocas notas que releo y me sigue gustando”. 

Un dato gracioso es que la nota que más padeció hacer, con una cantante de música urbana muy difícil de abordar, resultó un éxito: años después Humphrey Inzillo la incluyó en un libro compilatorio de notas a artistas latinoamericanes.

Juana Giaimo

Juana Giaimo escribe sobre música porque es lo que la apasiona. “Es más, no me interesa escribir sobre otra cosa”, dice la periodista porteña de 27 años, quien es licenciada en letras y trabaja full time en una empresa de marketing. 

En la temprana adolescencia empezó a interesarse por la música y, en paralelo, por el periodismo de música. “Son dos cosas que fueron muy de la mano. Desde que empecé a escuchar música siempre sentí la necesidad de ponerla en palabras”, explica. 

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Comenzó con un Fotolog en donde subía fotos de bandas que le gustaban y escribía textos muy simples. Este impulso autogestivo, de generarse el propio espacio para escribir de música en sus propios términos, la acompaña hasta el día de hoy.

Juana se largó con la convicción de quien sabe lo que quiere hacer. Se dio cuenta de la desigualdad de género en la profesión y las dificultades que acarrea la misma, años después. 

Sobre el tema, le gusta citar a Taylor Swift, de quien es fanática, en su canción “The Man”: “Me pregunto si hubiera llegado más rápido si fuera un hombre”, cita. “Nunca tuve una experiencia tan tajante en la que puedo decir que me excluyeron por ser mujer, pero sí esa sensación de que si hubiera sido un hombre todo hubiera sido más fácil”. 

Juana Giaimo

Hoy publica principalmente en Rolling Stone. Antes mandaba sumarios mucho más seguido para intentar escribir en diversos medios, pero esa dinámica la cansó: hoy se queda con escribir en donde se siente cómoda y es por esa razón que no busca que el periodismo le pague las cuentas. “Hoy en día el periodismo pasa mucho por quién te conoce y quién no, y por suerte en la RS los editores ya me conocen y eso es un montón, ellxs mismxs me proponen notas a mí y esa es una dinámica que me gusta más”, dice.

En su carrera pasó por diversos medios como La Agenda, Indie Hoy, Somos Beba y Arte Z. También goza de una distinción que pocas: ha escrito en inglés para varios medios extranjeros, como The Singles Jukebox, medio precisamente sobre singles. “Y no sé cómo pasó pero llegué a reseñar en The Guardian”, dice, todavía con incredulidad. La reseña era sobre un disco de J Balvin.

Juana trata con seriedad géneros muchas veces considerados menores, o ninguneados por la crítica musical en el sentido tradicional: kpop, emo, artistas de altísima rotación mainstream que medios “de culto” muchas veces no se gastan en cubrir.

Me encanta escribir sobre artistas mujeres y darles voz, pero los hombres escriben sobre hombres y sobre mujeres”, dice la periodista. “Aunque también veo que, no sé si será por miedo a meter la pata o qué, pero los hombres dejaron de escribir tanto sobre mujeres. Y me parece que eso tampoco está bueno. Sería mejor que fuera todo un poco más fluido”.

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De esta pasión, esta nerdeada y este desinterés nacieron varios proyectos que Juana creó sin otro objetivo que tener un espacio para escribir sobre lo que le gusta y cómo le gusta

Así nació hace unos años “Regodeo”, un newsletter que acercaba lanzamientos de artistas mujeres a las casillas de mail, y hoy “Mi Club de Fans”, su actual medio, en formato blog

“Como muchas cosas en mi vida surgió de estar cansada de lo que había”, cuenta. En este caso, de un periodismo musical que había dejado de lado la opinión. El nombre del medio es elocuente: se trata de un espacio para escribir desde un lugar personal, acerca de cómo la música (nos) hace sentir, sin importar el hype o el dato sorpresivo. 

Juana, por primera vez en el rol de editora, está muy contenta con el resultado y le encanta que Mi Club de Fans sea espacio para la primera publicación de mucha gente. 

“Lo empecé porque tenía ganas de escribir y me imaginé que había más gente con ganas de escribir, sobre cosas que les pasan con la música”. Para su medio Juana trabaja ad honorem y les paga de su bolsillo a lxs colaboradorxs: así que se publica cuando hay algo para decir, y sino, no. No la corren las presiones del mercado. “Lo quiero hacer por disfrute y por el disfrute de otres. Cuando me llegan notas me pongo feliz: digo ‘ah, tenía razón, pude leer bien que había gente con ganas de escribir de otra cosa’”.

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Nota favorita: una para Somos Beba, precisamente en defensa de la música pop, que escribió en 2018. “El otro día en la página rateyourmusic encontré una foto donde estaban discutiendo esa nota. Siempre vuelve a aparecer. La nota cubre eso, por qué al pop nunca se le prestó atención”, cuenta. “Estoy orgullosa de haberme animado a escribir eso y de que Beba me haya dado ese lugar”.

Otra es una entrevista a Juana Molina, una de sus grandes ídolas, por los veinte años de su álbum Segundo. “Es de mis artistas preferidas y alguien que representa un montón de cosas que me gustan mucho. Esa nota la escribí con mucho cariño”.

Eugenia Tavano

Eugenia Tavano es sub editora de espectáculos del diario Tiempo Argentino, tiene 46 años y su educación musical comenzó en la adolescencia, con los discos que le traían a su hermana sus amigas que viajaban afuera. El punk fue su primer amor.

Sus primeros pasos los dio a los 18 años y con nada de experiencia previa en periodismo, en la legendaria revista de música Mad House. 

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La primera nota que le pidieron, contra todos los prejuicios instalados sobre mujeres y géneros musicales, fue sobre el grupo Ministry. 

“Era una revista de tintes pesados y sí, en el equipo de periodistas eran todos varones, pero si bien se la recuerda como una revista de heavy metal, había de todo: mucho punk, mucha música under…”, recuerda. 

Tavano se la pasaba en Cemento, Arlequines y cuanto antro rockero porteño hubiera, yendo a ver bandas y también cubriendo. Luego pasó por el Suplemento No de Página 12 y entró como columnista al programa de radio Tiempos Violentos por Rock and Pop. En estos ambientes tan rockeros, curiosamente -y por lo cual está muy agradecida-, nunca la limitaron a un tipo de artista o tipo de música por su género.

“Éramos pocas porque el mundo del rock es parte del mundo, que sigue siendo machista aunque ahora se esté abriendo”, dice. Y sabe que cada género y escena con su propio sesgo: el punk, ejemplifica, siempre tuvo muchas más chicas tocando, y por lo tanto más igualitario en todas sus áreas.  Y el heavy metal, por el contrario, un ambiente híper masculino.

Eugenia Tavano

Es interesante mencionar a Pat Pietrafesa (de She-Devils), porque cuando yo tenía 14 años y escuchaba los Sex Pistols compraba el fanzine Resistencia, que lo sacaba ella. No era periodista, era música, pero nos proveía de un montón de info y era una mujer”, reconoce Eugenia, para quién la formación fanzinera fue muy importante

“Ahí podíamos leer letras de canciones… ¡pude leer la letra de “God Save the Queen” por primera vez!”, evoca, quien recuerda con mucho cariño las épocas pre internet, de intercambio de material y búsqueda desenfrenada.

Durante la década del 90, cuando empezó, era la única periodista mujer en Mad House aunque había chicas en el área de diseño y administrativas. Luego se sumó Lala Toutonian al equipo periodístico: dos mujeres en una revista de música pesada, una total excepción.

En el Suplemento No, eran ella y Mariana Enríquez “y yo, que ya era figurita repetida. Éramos pocas y las que éramos estábamos en varios medios” enfatiza. 

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La Rock and Pop tenía un sesgo bastante masculino aunque ella compartía con la Negra Vernaci y Carla Ritrovato. Pero también le parece importante aclarar que fueron hombres en posiciones de poder aquellos que le dieron el espacio y la libertad de escribir sobre y cómo se le antojara. Y está muy agradecida con ellos. 

Hoy en Tiempo Argentino no sólo escribe sobre música, sino también sobre cine, teatro, series. Y cuando escribe de música no escribe sólo sobre rock o punk sino también sobre la (discutiblemente) llamada música popular: tango, folclore y demás, de lo que también es gran conocedora. Por ejemplo, recientemente le hizo una nota a Raly Barrionuevo, quien había rescatado unas canciones de folclore antiguo. También, cuando tiene tiempo, escribe en Caras y Caretas. 

Y sobre el trabajo de subeditora, cuenta: “Recibo sumarios, o converso con Sebas (Feijoo, editor de espectáculos) los que le llegan a él, edito notas y elijo escribir sobre cosas interesantes y que me gustan”, cuenta. 

“Aunque es un diario y es importante estar actualizados, hablamos de lo que nos parece valioso”. A Tavano le encanta hacer reseñas y homenajes o efemérides de artistas que le gustan mucho. 

“El machismo en el periodismo es un reflejo del macro. Cada vez somos más mujeres periodistas pero tal vez en el periodismo de rock cuesta un poco más, y a su vez menos que en el de deportes”, dice.

Nota favorita: Son montones, y comienza enumerando aquellas de tiempos de Mad House. “Me tocó hacerle nota a Marky y CJ de los Ramones”, recuerda, feliz. 

Y luego enumera: Dio de Black Sabbath, los Living Colour. “Los amo y comprobé todos mis prejuicios positivos sobre ellos. Recontra mega amables”; Morphine, cuando visitaron Argentina, poco tiempo antes de la muerte de Mark Sadman; y para Tiempo Argentino, recuerda con mucho amor la nota a Lee Ranaldo, guitarrista de Sonic Youth. Y muchísimas más.

Romi Zanellato

El de Romina Zanellato es uno de los primeros nombres que saltan al pensar en periodistas musicales argentinas. Consagrada, pasó por Los Inrockuptibles, Indie Hoy y Rolling Stone, entre otras, y recientemente publicó su primer libro: Brilla la luz para ellas, un estudio sobre las mujeres en la historia del rock argentino publicado por Marea Editorial. 

Hoy es editora en Cenital, es parte de Latfem y “cada tanto meto alguna nota en algún lugar para despuntar el vicio”, según ella misma describe.

Zanellato, de 37 años, nació en Neuquén y fue en su provincia natal que dio sus primeros pasos en el periodismo, trabajando en el diario La Mañana de Neuquén, y en paralelo manteniendo con amigues una web llamada Comahue Rock

Romi Zanellato

En el 2013 decidió volver a Buenos Aires, en donde estudió, y los primeros medios que le dieron lugar fueron Brando y Los Inrockuptibles. Pero le costó. 

Me costó un montón empezar a publicar porque yo tenía una agenda muy provincial y acá a nadie le importan las provincias ni entienden muy bien como es la cobertura de los hechos en las provincias. Yo en ese momento me sentía muy ajena: doble complejidad, no sólo mujer sino provinciana”, explica Zanellato. 

“Me costó un montón que me dieran bola y yo soy muy mandada, muy decidida: rompí mucho las pelotas para que me respondan los mails”, cuenta Zanellato, quien se define como una persona que va para adelante y con mucha confianza en sí misma. 

“Tengo esa filosofía de que es mejor ‘pedir perdón’ que ‘pedir permiso’”. 

Muy amiga del equipo de Indie Hoy, fue en ese medio donde encontró el lugar para escribir sobre lo que ella quería y como quería. “Fue una etapa de mucha experimentación, haciendo las entrevistas como yo quería y a les músiques que a mí me interesaban”. 

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De Latfem es parte desde su origen: “El género siempre estuvo muy vinculado a mi trabajo”, dice. 

Fue en el 2016, cuando explotaron los escraches, que su trabajo cobró más visibilidad. 

“Eso hizo que Rolling Stone se viera obligado como medio a llamar a periodistas mujeres para abordar estas temáticas”. Romina venía del activismo feminista y era partícipe activa de las reuniones de #NiUnaMenos: en ese momento se hacía necesaria una perspectiva como la suya para cubrir abusos y escraches dentro de la cultura rock.

Zanellato destaca no solo la invisibilización y el escaso número de periodistas musicales mujeres, sino también de masculinidades disidentes. Por ejemplo, la figura del gay hablando de música es aún más atípica que la de la mujer. 

Y en la carrera de Romina éstos aportaron, en la perspectiva y la forma de armar equipo, un valor incalculable. “Son mucho más respetuosos y mucho más conscientes de la falta de mujeres, entonces habilitan otras discusiones”, dice. 

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Me sentí mucho más cómoda para construir en lugares con menos varones heterosexuales y más diversidades. También porque siempre trabajé de otra cosa y eso es muy importante decirlo: podía elegir por eso”.

Y sobre el futuro no tiene palabras muy alentadoras: “Soy pesimista. Hay muy pocos medios de música y muy pocos medios, punto. Hay muy pocos lugares para escribir sobre cultura, sea música, teatro o cine. Eso dificulta mucho más la representación y el ingreso a esos espacios. Los que quedan son en estructuras muy grandes”, lamenta. 

La periodista observa que el periodismo de música, históricamente muy asociado al rock y nada más, es lento en aggiornarse a los tiempos que corren. Al igual que, precisamente, el rock. 

“Así está el rock, ¿no? Cada vez con menos bandas, menos proyectos, menos financiamiento. Las discográficas miran a otros géneros más inmediatos. Como dijo Marilina Bertoldi en el Caja Negra, las únicas personas que quedan haciendo rock tienen mucha vocación y sabiendo que la guita hoy no está ahí. Es porque se quedaron hablando solos entre ellxs. Lo que hicieron sistemáticamente fue el desprecio a lo joven, a lo distinto y a lo que se corría de cómo tenían que ser el rock para ellos. Y esto incluye artistas, periodistas, managers, etc”.

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Romina siente que todavía hoy se encuentra en una posición desfavorable ante colegas masculinos. “Me la paso diciéndole a mis editores, no quiero escribir más sobre minas, dejame escribir sobre un chabón”, ejemplifica.

Y sobre temáticas, afirma: “Me sigo excitando cuando encuentro una buena historia”

Le gusta el trabajo de investigación y archivo, cosa que tomó su forma máxima en su libro. “A diferencia de otrxs colegas que creo que hacen muy bien el trabajo con los artistas emergentes o noveles, a mí eso no me gusta tanto. Me gusta más trabajar con obra, con retrospectivas. Trabajar con recorridos en el tiempo. Eso me lo evidenció la escritura del libro: me gusta mucho pensar a lx artista en su contexto social, político, económico e histórico. Y eso también me lo enseñó el feminismo, la transversalidad por la que somos atrevesades”.

Romina estuvo en boca de todos hace poco tiempo por la nota de tapa que le hizo a Nathy Peluso para Rolling Stone, donde la artista no queda bien parada. 

Un gesto atípico en el periodismo de hoy, bastante corrido de la confrontación. “Ella me interesaba mucho como artista y como persona, era una nota que tenía muchas ganas de hacer. Yo no tuve mala leche, salí con el corazón roto”, cuenta Zanellato. 

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La pasé mal pero fue un proceso muy interesante, sacar mis sensaciones personales sobre lo que ella me generó a la hora de pensar si valía la pena periodísticamente introducir en el texto algo de esa incomodidad que se respiraba en la entrevista en sí. Decidimos poner algo de eso porque lo más complejo fue que, ante las preguntas, yo me encontraba con una pared, con un cassette. Para mí, igualmente fue una experiencia buena: estoy orgullosa de haberla publicado. Hacer una nota para lavar una imagen es un problema también.

Considero que el periodismo es una forma de intervención sobre los debates. Entonces te tenés que hacer cargo de lo que estás ejerciendo porque sino estás haciendo prensa y a mí eso no me interesa”, dice.

Hubo un momento en el que Romi se dio cuenta de que era periodista de música y periodista feminista. En ese momento también se dio cuenta de que no tenía para nada clara la historia de ese rock. Esa fue la chispa para comenzar a escribir su libro tres años atrás. 

“He recibido muchas lecturas muy interesantes de mujeres, muy agradecidas. Colegas de nuestra generación, también. Y muy de a poco de los viejos, que se sienten cuestionados. Que sí, tienen un poco de responsabilidad, pero el libro no es contra ellos. Y de a poco recibo sus comentarios y eso está bueno”.

Nota favorita: Un extracto del libro que publicó en Latfem sobre She-Devils, la tapa de Cazzu para Rolling Stone y una de las últimas que publicó para el mismo medio, sugerida por el editor Daniel Flores, sobre una banda de cumbia de chicas con guitarras eléctricas de los ‘60. “Una nota bizarrísima que me gustó mucho hacer”. 

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Lola Sasturain

ACERCA DEL AUTOR

Entrevistadora y editora en El Planteo, Lola Sasturain es periodista cultural, DJ y guionista.

Puedes encontrar sus notas en Página/12, VICE y, por supuesto, en El Planteo.

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