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One Nation Party: ¿Puede este Desconocido Partido Traer un Nuevo Paradigma Político?

One Nation Party: ¿Puede este Desconocido Partido Traer un Nuevo Paradigma Político?

✍ 6 agosto, 2020 - 13:21

El One Nation Party (Partido de la Nación Única) se presenta con una plataforma de “todxs ganan” que sostiene ideales psicodélicos. Pero, ¿son factibles sus promesas de campaña?

Por Mercedes C.A. Grant.

“El pensamiento crítico sin esperanza es cinismo, pero la esperanza sin el pensamiento crítico es ingenuidad” – Maria Popova

Adentrándonos en el 2020, parece como si el panorama político global continuara avanzando fuertemente hacia el autoritarismo. En Europa y el Reino Unido se ha producido un fuerte aumento de la propaganda política contra la inmigración y un resurgimiento de los valores nacionalistas. Mientras tanto, en los Estados Unidos los titulares de las noticias enfrentan a los ciudadanos con las sombras del régimen fascista. Vemos niñxs inmigrantes que mueren en centros de detención, proyectos de ley propuestos para aplastar legal y violentamente las protestas pacíficas y un inquietante aumento de los crímenes de odio en los últimos años.

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Incluso desde lo alto de mi tambaleante percha en el supuestamente amistoso vecino norteño de los Estados Unidos, Canadá, es bastante fácil caer en el cinismo y la desesperación. Presenciamos a multimillonarios de mente estrecha arrojando barro y mentiras, sacándole ventaja a candidatos presidenciales intrigantes como los candidatos demócratas Andrew Yang y Bernie Sanders. Ambos se han atrevido a imaginar una nación basada en los valores de la libertad y la justicia para más que unos pocos blancos ricos y terratenientes.

Sin embargo, estamos empezando a ver destellos de esperanza. Nuevos y convincentes movimientos se levantan silenciosamente de las cenizas del incendio de este basurero que es el estado actual de la política norteamericana.

One Nation Party

Posicionado como candidato presidencial para el 2020, Christopher Life es parte de un equipo de millennials que intenta desafiar el status quo del sistema político de los Estados Unidos. Se presenta con el One Nation Party (ONP), un partido político independiente muy nuevo, con una plataforma destinada a aumentar la calidad de vida de todxs lxs ciudadanxs y la naturaleza. Tales objetivos se lograrían mediante la “mejora” de la cultura y la democracia, la participación en conversaciones holísticas y la experimentación creativa. Otro de sus fines es transformar los actuales sistemas de gobierno. El ONP arguye que dichos sistemas se basan en el extractivismo. Además, mantienen a lxs ciudadanxs en ciclos de miedo, impotencia y una mentalidad de “ganar o perder”.

Esta visión audaz y amplia tiene sus raíces en conceptos que reflejan la interconexión, los sistemas regenerativos y las teorías del holismo y la sinergia, propugnadas por el difunto arquitecto e inventor R. Buckminster Fuller. La plataforma del ONP incluye una gama de respuestas para evitar los tipos de crisis en que nos encontramos actualmente, como abordar el colapso climático y ambiental con un plan nacional de regeneración ecológica; o una campaña nacional para “poner fin a la esclavitud moderna”. También apuntan a aumentar las medidas prácticas para protegerse contra “un mayor colapso de los sistemas”; y crear lo que en un vídeo de la campaña de la One Nation Party se denomina “El Cielo en la Tierra, hoy”.

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Notando los sutiles matices religiosos del llamado paraíso planetario entretejidos en la plataforma ONP, tenía curiosidad por conectar con Life y hurgar en lo que provocó su visión. Resulta que Life encontró sus primeras inspiraciones cuando era un niño criado en la fe mormona. Creía, literalmente, que Jesús “nos sorprendería y saldría un día del Cielo, con ángeles y trompetas y todo, y declararía la era del Paraíso en la Tierra. Entonces todo se convertiría mágicamente en el Cielo en la Tierra”. A medida que crecía, comenzó a desafiar este sistema de creencias. Con el tiempo se dio cuenta de que no habría un Jesús resucitado que viniera a salvarnos en un futuro próximo. “Tal vez no íbamos a ser salvadxs por un mito”, explica, “pero este mito en realidad apunta a algo que tendríamos que hacer por nosotrxs mismxs“.

Excavando profundamente en mi propio optimismo cauteloso con respecto a la trayectoria de la humanidad, la plataforma ONP se siente, a primera vista, excitante y esperanzadora, y abrumadora e imposible al mismo tiempo. Tal vez este estado de conciencia multidimensional, en el que practicamos la retención de espacio para una miríada de realidades potenciales, es una clave para examinar las vastas (y en esta etapa, más bien vagas) propuestas que el One Nation Party está presentando.

Hablando conmigo desde su casa comunal en California, donde reside junto con el núcleo del equipo organizador de el One Nation Party, Life me explica que los miembros del ONP “… quieren asegurarse de que todas las personas [y] todos los ecosistemas prosperen por igual. La lente con la que tomamos decisiones se basa en esa norma”. Considera que el marco de la toma de decisiones de la gente actualmente en el poder es inmaduro y egoísta, basado en nada más que el beneficio y la ganancia personal.

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“La sola idea de que alguien pueda tolerar ganar a costa de otro es la mentalidad de ‘ganar o perder'”, continúa. También explica el ambiguo concepto de un cambio de paradigma, de un mundo donde “todxs ganan” (una idea clave del ONP). “Perder es el problema central de nuestro país, y a escala humana”.

¿Ni derecha ni izquierda?

Pero es difícil no preguntarse si la visión radical del ONP, de un movimiento que se basa en la transformación de la sociedad y la soberanía humana, es siquiera factible. ¿Tiene un pequeño grupo de millennials comprometidos la influencia y la resistencia para enfrentarse a quienes consideran políticos corruptos y sedientos de poder? Y lo que es quizás más importante: ¿tienen la capacidad de reconocer las verdades históricas de los 400 años de la América colonial que siguen vigentes hoy en día y de sanarlas, desde las poblaciones indígenas (que se enfrentan al desalojo de sus propias tierras para dar paso a la extracción de recursos destructivos), hasta el legado de la esclavitud (llevado a cabo por el castigo excesivo y el encarcelamiento masivo de lxs negrxs y lxs indígenas de color, gracias en gran parte a la Guerra de las Drogas)?

Desde su hogar adoptivo en Vancouver, el profesor de ciencias políticas de la Universidad de British Columbia, Alan Jacobs, ofrece su propio análisis. Considera que es importante reconocer el contexto de un partido político independiente que opta por competir contra el sistema bipartidista dominante en el problemático sistema electoral de mayoría simple. Esto debe considerarse en particular cuando el partido en cuestión aún no ha tenido un impacto en el público. “El único efecto que puede tener un partido como ese es servir como una especie de spoiler“, dice Jacobs. “Si desvían los votos de los demócratas en un distrito, pueden terminar entregando la elección en ese distrito al candidato republicano. Irónicamente, van a terminar ayudando al partido más alejado de sus ideales.

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Jacobs se apresura a señalar que el espíritu del ONP es uno con el que la mayoría de los partidos políticos (por no mencionar a los individuos que quieren ver que las cosas cambien para mejor) no discutirían fundamentalmente. Esto se debe a que embanderan ideales que van desde salvar el planeta hasta asegurar una mejor calidad de vida para todxs lxs ciudadanxs. Pero sí cuestiona el contexto no específico en el que intentan diferenciarse tanto de la izquierda como de la derecha. Esto, según él, “deja abierto el corazón de la política, que es esencialmente un conflicto de valores”.

Por supuesto, dice, “es un hecho irreductible de la vida en civilización que diferentes personas tienen diferentes entendimientos de lo que hace a una buena vida. Lo que sería una ‘ganancia’ para la civilización y lo que eso significa para ti puede no ser lo que significa para mí”.

La pesadilla americana

La terapeuta antirracista especializada en traumas y cofundadora de Energetic Justice, Kelly Germaine, resuena con la crítica observacional de Jacob al llamado del ONP a la recuperación de la política y al retorno a la “intención original” de Estados Unidos como nación. Cuestiona si lxs miembros del ONP se han enfrentado realmente a la difícil realidad de la historia sobre la que se fundó Estados Unidos:

“La premisa de lo que escucho es esta idea de ‘¿cómo volvemos a los ideales de la democracia y construimos una nación unificada?’. Continúa pareciéndose a esta idea de ‘¿cómo ayudamos a lxs blancxs a sentirse cómodxs con el duro hecho de que nunca hemos sido ‘una nación bajo Dios con libertad y justicia para todxs’, y [que] no hay nada a lo que volver?’. En realidad, hemos sido una nación bajo el Dios masculino blanco de la supremacía, con libertad y justicia para casi nadie.

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Germaine llama la atención sobre el trabajo de Mark Charles, el único candidato nativo americano de la nación Navajo de la carrera presidencial de 2020. De manera similar al ONP, él “se esfuerza por construir una nación en la que ‘nosotrxs el pueblo’ signifique realmente todo el pueblo”.

Charles hace un llamado a lxs ciudadanxs para que despierten del mito del sueño americano. Su extenso análisis de los pilares fundamentales de la democracia americana va desde la Doctrina del Descubrimiento hasta la Constitución. Cabe mencionar que dicha Doctrina consistía en una serie de edictos de la Iglesia Católica que alentaban a los cristianos blancos europeos a invadir tierras extranjeras, reclamarlas como suyas y esclavizar a las poblaciones indígenas que residían en ellas. Además, apunta convincentemente a una América firmemente arraigada en la supremacía blanca sistémica, evidente en todas las facetas de la sociedad. Siente que sólo desde este lugar de la verdad puede el país avanzar honestamente hacia la sanación. Mientras tanto, apoya a coaliciones multirraciales arraigadas en la sabiduría de las comunidades BIPOC (Negras, Indígenas y Gente de Color, por sus siglas en inglés).

Iluminación blanca

Michelle C. Johnson comenzó como entrenadora de desmantelamiento racial, y más tarde se convirtió en profesora de yoga. Hoy trabaja en la intersección de la espiritualidad y el antirracismo, abordando la colonización del yoga como una práctica espiritual en Occidente. “La industria del yoga funciona de manera similar a cualquier otra institución que haya participado en la creación de condiciones que mantengan los sistemas de supremacía. Las mujeres blancas, delgadas, capaces y heterosexuales eran la cara del yoga cuando empecé a practicarlo. La gente BIPOC ha sido excluida y objetificada en muchos espacios de bienestar.”

Johnson escribe que se interesó en cómo sería hacer de la práctica espiritual del yoga una práctica de desmantelamiento de la opresión. Destaca el estrecho alcance de la industria del bienestar, que a menudo utiliza el trillado adagio del “Amor y la Luz” como una forma de evitar o pasar por alto lo que realmente necesita ser sanado. Ella dice que los espacios de yoga han animado por mucho tiempo a las personas a buscar la “iluminación”. Pero la misma no incluye ninguna reflexión, conciencia o responsabilidad con respecto a los sistemas de opresión.

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Está claro que el ONP tiene buenas intenciones de rectificar los traumas históricos y las desigualdades actuales. Declaran en sus prioridades su intención de proporcionar un “liderazgo visionario y valiente” en la creación de programas de verdad y reconciliación para cuestiones como la esclavitud, el genocidio de lxs nativxs americanxs y la violencia de género. Pero la cuestión sigue siendo si Estados Unidos necesita otro movimiento político dirigido por hombres blancos que actúe de forma independiente. Ya hay movimientos sociales y políticos BIPOC y LGBTQIA2S que llevan mucho tiempo informando sobre cómo se organizan y movilizan lxs blancxs.

Germaine comenta que ha observado este tipo de comportamiento en ella misma y en otrxs blancxs en los espacios de activismo: “Nos enteramos de una fracción de los problemas de raíz del sistema, y esto nos moviliza. Ahí queremos salir corriendo y comenzar nuestro propio movimiento. Hasta podemos llegar a tener delirios de grandeza con nuestras ideas. Así que pienso: ¿cómo educamos a la gente sobre cómo el cambio real ha llegado a través de la construcción de movimientos masivos a largo plazo con coaliciones de una o más minorías, en lugar de carreras electorales individuales o apoyar a estos terceros sin mucha gente detrás de ellos?”

‘Estamos todxs juntxs’

Otro síntoma de lxs blancxs “progres” es el complejo de salvador, que está relacionado con el complejo de superioridad. Life mismo cree que éste está enraizado en la dominación, lo que se remonta a la mentalidad de “ganar o perder”. Ése es el núcleo de la ideología del ONP. La reducción de las complejidades del trauma generacional y el racismo sistémico a una mentalidad de “ganar o perder” es posiblemente paralela al concepto de “unidad”. Ésta, como explica Johnson, puede ser una verdad universal, pero “la cultura no ha creado las condiciones para que vivamos como unx. Cuando descansamos en una verdad universal sin mirar el contexto cultural, causamos daño“.

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Este daño puede ser tan evidente como el reciente linchamiento y asesinato de Armaud Arbery por dos hombres blancos en Georgia. Pero también puede ser sutil, como el lenguaje utilizado por la gente al decir que “estamos todxs juntxs en esto”. Tal afirmación supone que compartimos una experiencia de vida común. Por lo tanto, en teoría podemos aplicar soluciones generales para enfrentar cualquier mal de la sociedad. Pero la realidad es muy distinta.

“Como familia humana, todxs necesitamos empezar a sentir mucho más”, dice Life. “Hay mucho llanto que todxs necesitamos hacer juntxs”. Explica además su sensación de que, a medida que más personas adquieran conciencia mediante una curación y transformación profunda y personal, la sociedad podrá facilitar eficazmente la curación a nivel colectivo. Imagina así un escenario en el que la actual infraestructura cívica podría aprovecharse y transformarse para apoyar y compartir nuevos modelos de atención a nivel mundial. Esto incluye la curación con sustancias psicodélicas. “Tengo una gran cantidad de esperanza y creo que se está acercando”, dice.

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Podemos observar y dar cabida a la multitud de realidades en estas ideas. La sanación individual es importante. Además, hay demográficos de personas que tendrán mayor acceso a los instrumentos y recursos necesarios para iniciar ese proceso de sanación. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que no podemos hacerlo solxs. Hay una mayor necesidad de compartir los recursos colectivos y de ayuda mutua en estos tiempos especialmente difíciles. Esto puede requerir que la gente guarde un espacio sagrado para la incertidumbre de las grandes preguntas sin respuestas concretas, y para nutrir la esperanza activa en sí mismxs y en lxs demás. Porque, como Germaine reconoce sabiamente, “no puedes trabajar en un problema que crees que no puedes resolver”.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

Imagen por Courtney Hedger vía Unsplash

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