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Transición e Identidad de Género: Cómo los Psicodélicos Pueden Ayudar

Transición e Identidad de Género: Cómo los Psicodélicos Pueden Ayudar

✍ 31 marzo, 2021 - 12:56

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Por Nicolle Hodges.

Mike Zmuda se sentó frente a su computadora dispuesto a reintroducirse en el mundo como Ivy. En su pantalla había un tweet con un enlace a la entrada de su blog, Abriendo la puerta del armario a través de la psicodelia. Éste pronto sería catapultado a un newsfeed lleno de amigxs, conocidxs y compañerxs de trabajo. Algunxs conocían su verdadera identidad, pero la mayoría no.

“Lo publiqué y me obligué a ir a tomar un café”, dice. “Pensé que era mejor marcharse que seguir actualizando obsesivamente”. Volvió para encontrarse con una avalancha de respuestas, retweets y mensajes -algunas personas que ni siquiera conocía la llamaban valiente-. “Fue entonces cuando me di cuenta”.

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Convertirse en unx mismx parece suceder lentamente a lo largo de la vida y, a veces, en un instante. Un viaje psicodélico fue el principal punto de inflexión que llevó a Ivy a “encontrarse” con su verdadero yo, y a decidir que el mundo también debería hacerlo.

“Desde los 14 años, nunca tuve muchos intereses masculinos. No perseguía a las mujeres, me sentía más cómoda con ropa de mujer y siendo amiga de ellas”, cuenta Ivy vía Zoom, desde su apartamento de Vancouver. “Elegía nombres y avatares femeninos en Internet, pero esos fueron los límites durante mucho tiempo”.

Los psicodélicos y la identidad de género

Como los psicodélicos suelen requerir una integración posterior al viaje, las verdades reveladas durante el mismo se prestan como factores que contribuyen a una narrativa compleja y llena de matices. Al igual que a quienes se encuentran con “entidades” en un viaje de DMT a menudo se les dicen cosas que ya saben, a Ivy no se le presentó una epifanía que la sorprendió. Por el contrario: los psicodélicos le dieron la oportunidad de sentirse como ella misma; tanto, de hecho, que al volver después de cada viaje con hongos reveló la evidente disonancia entre su cuerpo y su identidad interior. Mike era una cáscara que Ivy estaba dispuesta a atravesar, a crecer, a evolucionar, como las lianas que se enroscan hacia el sol a través de los propios huesos.

“Los psicodélicos son como un cheat code, en el sentido de que pueden mostrarte lo que es vivir como tu verdadero yo”, dice Ivy. “Los hongos hicieron desaparecer los pensamientos de ‘no te mereces sentirte así de bien’. Me abrieron la puerta. Me sorprendió darme cuenta de que gran parte de mi ansiedad estaba ligada a fingir ser hombre”.

Le psicoterapeuta Dee Dee Goldpaugh trabaja con clientes que han reconocido aspectos de su identidad sexual o de género a través de la experiencia de los psicodélicos.

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“Nos encontramos en un estado de conciencia expandido que profundiza nuestra experiencia de amor propio. Muchas veces, estas revelaciones sobre nuestra identidad no son completamente desconocidas para nosotrxs; es sólo que vivimos en una sociedad que no nos apoya”, dice Goldpaugh. “Da miedo hacer cambios o pedir a la gente que te vea de una forma nueva. Los psicodélicos nos dan esta pausa momentánea en la duda para que podamos emerger con una elección”.

Los obstáculos de la diversidad de género y los psicodélicos

Pero incluso con esa elección -llegar a ser o no ser- hay muchas razones para estancarse o retirarse por completo.

Es importante reconocer que no todo el mundo vive en un lugar o tiene acceso a comunidades que puedan hacer públicas esas transiciones o identidades. Puede ser que necesiten irse para poder vivir en alianza con lo que realmente son”, dice Goldpaugh.

“La angustia y el terror de abandonar un género prescrito o de invadir el territorio de otro género atestigua las restricciones sociales impuestas al género como una realidad institucional más que instintiva”, escribe Judith Butler para The Yale University Press en su artículo Sex and Gender in Simone de Beauvoir’s Second Sex.

“Algunas personas, especialmente lxs adolescentes, pueden estar en una situación en la que sus padres lo desaprueben o no tengan los medios económicos necesarios”, añade Ivy. Después de dejar su ciudad natal, Edmonton, donde sintió un “tibio apoyo” por orbitar siquiera la idea de ser transgénero, no fue hasta que se mudó a la Costa Oeste y consiguió un nuevo trabajo en la industria del cannabis junto con un nuevo grupo de amigxs que se sintió cómoda saliendo del armario.

“Es egoísta que lxs defensores digan que es malo si no ‘vives tu verdad’; porque tiene que ser un riesgo calculado y eso es una elección personal”, dice Ivy. “Es hacer lo que más favorece a tu bienestar, y si tu calidad de vida es peor si sales del armario, está bien esperar”.

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Los psicodélicos pueden proporcionar una vía para que las personas trans y de género diverso se reconecten consigo mismas y aumenten el acceso a la afirmación de género, reduciendo así la necesidad de afirmación de género por parte de otros. Incluso las personas cisgénero pueden experimentar una apertura a una conceptualización más amplia del género después de las experiencias psicodélicas. Mientras tanto, las personas trans que han gastado mucha energía tratando de ajustarse a las nociones binarias de género pueden sentir alivio en la experiencia de este tipo de apertura, explica el psicólogo clínico licenciado, Jae Sevelius.

“Las políticas serán inclusivas… siempre que los diferentes actores tengan un asiento en la mesa”, dice Bia Labate, antropóloga y directora ejecutiva del Instituto Chacruna de Plantas Medicinales Psicodélicas. “Las poblaciones marginadas, estigmatizadas y perseguidas han sufrido especialmente las duras consecuencias de la Guerra contra las Drogas. Las poblaciones trans también tienen altos índices de trauma y merecen la oportunidad de recibir los beneficios de la sanación psicodélica”.

El infierno son lxs otrxs

El género es un asunto cultural. Cuando nuestra identidad ya no está dictada por lo que tenemos entre las piernas y la anatomía puede ajustarse por completo si se desea, la noción de género como determinante de los derechos y libertades se vuelve cada vez más sospechosa.

“Los psicodélicos pueden ayudar a las personas a ir más allá del estigma y de las narrativas impuestas externamente, de los tabúes sociales y de los prejuicios, y a darse cuenta de su verdad interna”, dice Labate. “Los psicodélicos pueden ayudarles a revisar sus definiciones del yo y su relación con lxs demás y el universo”.

Mientras haya un sentido del “yo”, siempre habrá un “otrx”. Jean-Paul Sartre hizo una declaración maravillosa: “el infierno son lxs otrxs”. Lx otrx es lo ajeno porque yo soy el “yo”, explica el líder espiritual Osho en su libro Sex Matters: From Sex to Superconsciousness. Mientras haya separación no puede haber experiencia de amor, el gran unificador en un mundo dividido.

El amor es la experiencia de la unidad. Cuando el muro ha caído entre dos individuos para que puedan verse el uno al otro como el mismo y no el otro, eso es amor. Cuando esta misma experiencia ocurre entre un individuo y el todo, esa experiencia es la divinidad. Esta palabra se utiliza a menudo cuando se habla del lado místico de la experiencia psicodélica, que puede dar lugar a una sensación de tener el poder superior comunicado. Para llegar a este lugar, muchxs pasan por la “muerte del ego“. En ella, el “yo”, que nos ata a nuestros cuerpos individuales, se disuelve en el todo. Ser libres de nosotrxs mismxs, ¿no es eso la trascendencia?

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“El ego funciona para crear una barrera de yo contra el no yo. El ego funciona para mantenernos diferentes”, dice Alexander Belser, coinvestigador de la Universidad de Yale, donde trabaja para desarrollar psicoterapias afirmativas para personas LGBTQ. “La medicina psicodélica nos permite vivir experiencias de relajación del ego. El filósofo y psicólogo William James dijo que el yo confinado comienza a fundirse”.

Belser dice que los psicodélicos pueden acelerar el proceso de sanación, que requiere comprender nuestra identidad como una experiencia, deconstruirla y volver a construirla de una manera que se sienta menos gravada por los poderes cohesivos que nos contaron historias sobre quiénes deberíamos ser.

El Yin y el Yang

Sin embargo, si renunciamos al género como construcción, ¿qué pasa con términos como “divino masculino” y “divino femenino”, que se posicionan como polaridades que crean un equilibrio energético en lugar de comparaciones biológicas? ¿O no son más que celdas diferentes en la misma prisión?

Pat Smith, ex biólogo y actual escritor del movimiento psicodélico, lo cuestiona en su artículo titulado ¿Hay algo divino en el género y los psicodélicos? Toca un concepto del budismo zen que se escucha a menudo en personas que han tenido experiencias psicodélicas: “Es la comprensión de que las dualidades son, en última instancia, falsas: no existe un ‘bien’ o un ‘mal’ objetivo, sino que estos conceptos, de hecho, existen en total dependencia el uno del otro y, por tanto, su oposición es una ilusión que encubre su inherente codependencia”, dice.

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“Es una paradoja que está en el corazón del Zen: la vida tiene sentido y no tiene sentido. El blanco y el negro son opuestos, pero también son lo mismo. La masculinidad no significa nada sin un contraste femenino, pero ninguno de los dos tiene ningún tipo de significado objetivo separado del otro, y puesto que definir la masculinidad y la feminidad es tan jodidamente difícil, y yo diría que imposible, el género se disuelve exactamente al mismo ritmo al que intentamos captarlo“.

No cree que términos como “divino masculino” o “divino femenino” encajen en los espacios psicodélicos. Opina que infieren que existe algo como la masculinidad o la feminidad “absolutas” que pueden medirse y juzgarse. Pero la entrenadora internacional de empoderamiento sexual, Katrina Marie, sostiene que la polaridad es lo que hace que la vida valga la pena: “No conseguimos lo alto sin lo bajo, lo femenino sin lo masculino, el Yin sin el Yang”.

El símbolo más importante del taoísmo (una filosofía oriental del siglo VI que surgió de la necesidad de gobernar a la población china cuando la dinastía Zhou empezó a desmoronarse) es el Yin Yang. Éste representa una fuerza misteriosa del universo que tiene que ver con la interdependencia de los opuestos. El camino del Dao consiste en mantener el Yin y el Yang en equilibrio en todo momento; y el flujo constante de las dos fuerzas representa la unidad de la que surge toda la existencia.

El género en el ámbito de los psicodélicos

Para Goldpaugh, que se identifica como no binarie y utiliza el pronombre “elle”, las experiencias psicodélicas acentuaron y llevaron a la aceptación de ese dualismo. “He tenido mucha suerte de poder ir a Perú y hacer un trabajo profundo con las plantas, y hablando como una persona blanca de clase media y no como una indígena peruana, mi comprensión de su cosmología es que hay aspectos masculinos y femeninos en la medicina de las plantas, y estos aspectos energéticos no tienen nada que ver con los roles de género asignados por la sociedad“, dice Goldpaugh.

“La ayahuasca es fuertemente femenina y el San Pedro es masculino; y a través del trabajo de estas dos plantas, entré en contacto con estas energías dentro de mí -que existen en todo el mundo-. Pero eran tan fuertes que mi identidad empezó a explotar y a reconstruirse en esta persona que está en algún punto intermedio”.

Al estar en un espacio seguro con una alta dosis de medicina, tuvo la experiencia de salir de su cuerpo.

“No sabía cómo estar en un cuerpo hasta que supe cómo estar fuera de un cuerpo”.

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Marie ha explorado la energía masculina y femenina en su propia queerness y ha llegado a describirlo así: lo masculino es estereotípicamente lo que da y mantiene el espacio, como las orillas de un río, y lo femenino es el río que fluye hacia ese espacio abierto.

“Creo que gran parte de la energía sexual y lo que realmente nos excita es la polaridad”, dice, “mantener esos polos opuestos de lo masculino y lo femenino, que no tienen nada que ver con nuestros genitales”. Y los psicodélicos, añade Marie, ofrecen un medio para explorar más allá.

“Creo que es muy importante que la gente conozca su energía sexual más allá de su físico. Si puedes entender lo fluido que es tu propio género y tener una articulación en torno a eso, tendrás mucha más comprensión para las personas que tienen esa oscilación pendular entre energías”.

El problema de la terapia cis

Más allá de la energía, Belser dice que la comunidad de los psicodélicos sufre de una comprensión esencializada de género en el sentido físico también, donde a menudo hay dos terapeutas en una habitación – un hombre, una mujer, y ambxs, históricamente, cisgénero.

“Se supone que el hombre encarna la energía masculina, paternal y la transferencia en el paradigma psicoanalítico, mientras que la mujer se supone que encarna la energía femenina, los rasgos femeninos estereotipados y la madre. Juntxs, forman una familia reparadora para lx paciente que está tomando la medicina para hacer un trabajo más profundo”, dice.

“Hay muchas buenas razones para tener dos terapeutas en la habitación; pero ha habido una controversia constante sobre si esxs dos terapeutas tienen que ser hombre y mujer, o pueden ser de otros géneros”.

Belser cree que el futuro está muy abierto en la medida en que el género es una construcción social, y los psicodélicos nos piden que examinemos la raíz de los problemas de todas las construcciones por cómo propagan la opresión y la violencia. Sin embargo, ¿qué reparación debe hacer la comunidad psicodélica antes de liderar el camino?

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“Tenemos esqueletos de arco iris en nuestro armario”, escribió Belser en su post en el que esboza diez pasos para erradicar sistemáticamente la homofobia y la transfobia en las políticas y prácticas psicodélicas. Compartió historias desgarradoras de personas LGBTQ que son objeto de tratamiento de “perversión sexual” (médicxs de conversión que se jactan de convertir a los hombres gay en heterosexuales e informes de mujeres en el Reino Unido tratadas con LSD para “superar su sexualidad”).

Además, insta a un arco continuo hacia una menor esencialización de género, más tolerancia y prácticas terapéuticas que afirmen en lugar de impedir el camino de uno a la autorrealización.

La clave para lidiar con el género es la fluidez, si es que puede resumirse de forma tan sencilla. Eso implica no definir lo masculino ni lo femenino por los genitales y ampliar la noción de identidad más allá del binario de género. Hoy en día, ser un género es participar en una interpretación cultural continua. En otras palabras, nacer mujer es convertirse en mujer -como escribió Simone de Beauvoir en su libro de 1949 El segundo sexo– a partir de un proceso activo de apropiación dentro de las posibilidades culturales. Lo mismo puede decirse de los hombres. Pero si ninguna de las dos interpretaciones se ajusta a la experiencia individual o refleja los tiempos cambiantes -como es innegable en el 2020-, ¿tiene sentido que algunxs la rechacen por completo, que se conviertan en “proscritxs del género”?

“Es imposible dejar el género en la puerta, ya está dentro. Está dentro de nuestras mentes y profundamente incrustado en nuestra estructura lingüística”, dice Belser. Pero hay formas de trabajar con ello a nivel individual y comunitario. Esto implica involucrar, reclutar y buscar a personas trans, no binarias y de género no conforme dentro del movimiento clínico de investigación de psicodélicos para no seguir instanciando prácticas heteronormativas, añade.

La liberación trans es la liberación humana

Parece que se están formando dos mundos separados: la experiencia psicodélica en la que nos encontramos con alguna forma de Dios, experimentamos el amor absoluto o la “unicidad” y nos liberamos de nosotrxs mismxs tal y como los define nuestro cuerpo; y luego este mundo en el que esto no pasa. La integración después de un viaje psicodélico es un puente entre los dos mundos, pero también la brecha que demuestra la distancia.

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“No se puede tener un momento liberador de género con psicodélicos y volver a una sala de terapia transfóbica o a un entorno hospitalario o clínico, o a la vida familiar, o a la experiencia en la calle o en la ciudad o en las estructuras de poder y ocupación”, dice Belser. “Si ese es el caso, entonces tenemos que cambiar este mundo. Lo que quiero decir es que, específicamente en el mundo psicodélico, tenemos que enfrentarnos a la transfobia en todos los niveles”.

Jack Halberstam, profesor de la Universidad de Columbia que estudia el género y la sexualidad, afirma que, en el mejor de los casos, la mayor visibilidad de las personas trans no sólo haría del mundo un lugar más seguro para ellas, sino que, al animarnos a todxs a reflexionar sobre nuestra relación con el género, la raza y los derechos, esa visibilidad podría acabar derribando los sistemas opresivos de poder y sexualidad.

Nuestra visión del funcionamiento del mundo está influida en gran medida por el clima cultural en el que nacemos y la historia de la que surge esa cultura. El lenguaje sirve para poner una apariencia de orden en el caos de nuestra absurda realidad, o a veces para reflejar lo absurda que es. El lenguaje fomenta el pensamiento crítico, en parte al animar a las personas a cuestionar sus propias creencias no examinadas. A veces, esto conduce a la incomodidad en el camino hacia la comprensión. En otras palabras, la comunicación con lxs demás es fundamental a la hora de desmantelar normas culturales profundamente arraigadas.

La chispa

A veces, la chispa de una revolución es un pronombre, o murmurar en voz baja tu verdadero nombre, para marcar una transición. Nos entendemos al identificarnos con el significado subjetivo del lenguaje de otras personas, al experimentar lo que una palabra significa en su mundo.

“Probé con Heidy, Madeline y Savannah”, explica Ivy, con la peluca violeta y el maquillaje puestos, orgullosa de estar preparada para nuestra entrevista. “Pero ninguna encajaba. Cuando di con Ivy y vi imágenes de flores y enredaderas, y luego cuando la gente me llamó por ese nombre, lo sentí diferente a los otros; lo sentí como mío”.

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En las últimas líneas de su entrada en el blog sobre la salida del closet como transgénero, publicada el 31 de marzo del 2020 -en medio de una pandemia mundial, nada menos-, escribió: “El mundo está en un estado cada vez más incierto, lo que me ha motivado a ir en contra de mi predisposición a trazar un plan para cada posibilidad y dejar que lo que vaya a suceder, suceda”.

Le pregunto a Ivy qué es lo siguiente que espera; primero viene un nombre y luego…

“Estoy deseando tener más de dos vestidos en el closet”.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.



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