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¿Cómo se Hace el LSD?

¿Cómo se Hace el LSD?

✍ 10 septiembre, 2020 - 14:26

Por Anna Wilcox.

Algunxs lo llaman ácido. O pepa. Otrxs, en inglés, lo llaman mellow yellow. Lxs más conocedores lo llaman dietilamida de ácido lisérgico (LSD, por sus siglas en inglés). A diferencia de otros enteógenos, como los hongos de psilocibina o el peyote, el LSD se sintetiza en el laboratorio, aunque es difícil para lxs usuarixs saber exactamente lo que ocurre dentro de los laboratorios clandestinos de LSD. Es comprensible que el estatus legal del LSD haga que lxs científicxs sean poco transparentes en cuanto a sus métodos. Pero, si de todas formas te preguntas cómo se hace el LSD, esta humilde guía ofrece un panorama general.

¿Quién inventó el LSD?

La fabricación del LSD es un proceso complejo que requiere más que un conocimiento promedio de química orgánica. El químico suizo Albert Hoffmann sintetizó el compuesto por primera vez en 1938, pero pasaron otros cinco años antes de que descubriera sus efectos psicodélicos. Pero, a decir verdad, ni siquiera Hoffmann podía predecir la fama internacional que la nueva droga adquiriría en las generaciones venideras.

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Cuando Hoffmann sintetizó por primera vez el LSD, su intención estaba lejos de querer crear un psicodélico sintético. En cambio, estaba siguiendo los pasos de otrxs químicxs farmacéuticxs, que venían investigando el potencial del hongo del cornezuelo (Claviceps purpurea) dentro de la medicina. El cornezuelo es un hongo parásito con una historia inusual. Este hongo, que frecuentemente habita en el grano de centeno, es el responsable de las oleadas de intoxicaciones mortales que afectaron a miles de personas durante la Edad Media. Pero, ya en el siglo XVI, se usaba como una medicina importante en la práctica de partos.

El empleador de Hoffmann, Sandoz, una compañía farmacéutica que sigue operando hasta hoy en día, buscaba aislar los compuestos potencialmente beneficiosos del cornezuelo para comercializarlos como medicina farmacéutica. Y lo hicieron. A partir de la ergotamina, Sandoz pudo crear el medicamento Gynergen, que comercializaron como tratamiento para la hemorragia durante el parto, así como una ayuda para las migrañas. Pero su investigación no se detuvo ahí.

Albert Hoffmann, octubre de 1993. Foto vía Wikimedia Commons.

En total, Hoffmann sintetizó 25 diferentes compuestos químicos presentes en el cornezuelo antes de llegar al inesperado premio gordo. El número 25 era dietilamida del ácido lisérgico (LSD). Hoffmann pensó que el compuesto era un estimulante circulatorio y respiratorio, muy lejos del enteógeno que tantxs han llegado a disfrutar. No fue hasta 1943 que consumió accidentalmente la droga y se dio cuenta de que había tropezado con algo mucho más inusual.

¿Cuándo se volvió ilegal el LSD?

Hasta 1968, era legal que lxs científicxs fabricaran LSD. La droga fue incluso comercializada bajo el nombre de marca Delysid y usada por lxs terapeutas para facilitar el psicoanálisis. Pero las circunstancias cambiaron drásticamente a finales de los años 60, cuando comenzó la primera gran campaña contra las drogas psicodélicas. A principios de la década de 1960, los profesores de la Universidad de Harvard Timothy Leary y Richard Alpert (alias Ram Dass), realizaron una serie de famosos experimentos con estudiantes (incluidxs estudiantes universitarixs) en los cuales pusieron a prueba los efectos de los hongos LSD y la psilocibina. Sin embargo, los estudios de los profesores fueron fuertemente escudriñados por la comunidad científica; Leary y Alpert llevaron a cabo los experimentos mientras se encontraban bajo los efectos de estas drogas, y además alentaban al resto a hacerlo.

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En 1963, tanto Leary como Alpert fueron despedidos de la Universidad de Harvard. Para 1966, Sandoz dejó de producir y distribuir LSD, debido a la creciente preocupación por la seguridad y la popularidad del LSD como droga recreativa. Pero eso no detuvo el frenesí de los medios de comunicación tras la difícil situación de Leary y las controversias alrededor del LSD. Leary alababa al ácido por su seguridad y su poder espiritual. En una audiencia del subcomité del Senado de 1966, explicó que “el LSD tiene el espeluznante poder de liberar antiguas energías del cerebro, yo diría que incluso energías sagradas”. Sin embargo, lxs escépticxs moralistass se preocupaban porque la perspectiva de Leary sobre el LSD animara a lxs jóvenes a volverse adictxs.

El trabajo y el activismo de Leary fue objeto de críticas una y otra vez a mediados de la década de 1960. Para 1966, fue incluido en una serie de audiencias del Senado en cuanto a la droga. Aunque Leary se mantuvo firme en que el LSD era seguro y tenía valor para la salud mental y espiritual, fue contrarrestado por el Dr. Sidney Cohen, otro prominente investigador psicodélico. Desde la perspectiva de Cohen, el LSD era seguro sólo cuando se usaba en un entorno médico apropiado y desalentaba en gran medida el uso recreativo.

En 1968, los EEUU oficialmente criminalizaron la producción, posesión y distribución del LSD. Para 1970, el LSD estaba incluido en la lista de drogas de la lista 1 -donde figuran sustancias sin valor médico- de la Ley de Prevención y Control del Abuso de Drogas. Así comenzó la guerra contra las drogas. Los laboratorios de LSD fueron forzados a permanecer en la clandestinidad.

¿Cómo se hace el LSD?

El LSD es una droga semisintética; está hecha de componentes naturales y artificiales, a través de una compleja serie de reacciones químicas. Este proceso a menudo comienza con un compuesto químico natural llamado tartrato de ergotamina, que lxs científicxs obtienen del hongo del cornezuelo. El tartrato de ergotamina es un fármaco que a veces se receta para los dolores de cabeza, junto con la cafeína.

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Lxs químicxs clandestinxs utilizan el tartrato de ergotamina para crear ácido lisérgico, y este constituye la columna vertebral del LSD. Pero, para hacer LSD correctamente, son necesarias más reacciones químicas. El ácido lisérgico se procesa con otras sustancias químicas y calor para reorganizar su estructura. Eventualmente, después de una serie de reacciones, se forma el cristal de LSD. Este cristal puede ser disuelto y añadido a papel secante, cubos de azúcar, pastillas de celulosa u otros tipos de ingesta.

Como compuesto parcialmente sintético, el LSD no es algo que cualquiera pueda fabricar. Aunque es difícil decirlo con certeza, la mayoría del LSD de los Estados Unidos -el mayor productor mundial de LSD- proviene de un puñado de laboratorios clandestinos. Requiere un conjunto completo de equipos de laboratorio, acceso a productos químicos cuidadosamente regulados y un conocimiento profundo de química orgánica. Y poner en marcha un laboratorio de LSD no es fácil; múltiples agencias gubernamentales supervisan la compra de los productos químicos potencialmente dañinos por razones de salud y seguridad.

Hongo de cornezuelo (Claviceps purpurea). Foto via Wikimedia Commons.

Muchos de los solventes utilizados para sintetizar LSD son cuidadosamente monitoreados, y por una buena razón. Los productos químicos como el cloroformo y otros solventes son cancerígenos y pueden causar daños cuando se inhalan o están en contacto con la piel. Para comprar legalmente algunos de estos químicos en los Estados Unidos, es necesaria una licencia. Es obligatorio declarar lo que se pretende hacer con los productos; deben ser manipulados y almacenados de forma segura y, en algunos casos, necesitarán una aprobación previa. Acceder a estos químicos no es la tarea más fácil para los laboratorios comerciales, que son auditados regularmente para garantizar su seguridad.

La adquisición de estos materiales es una carga para los laboratorios ilícitos de LSD, por lo que hay pocos proveedores en funcionamiento. Desde una perspectiva química, la fabricación de LSD es mucho más compleja que la de drogas callejeras como la metanfetamina, que se fabrica utilizando productos químicos de fácil acceso.

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Pero los laboratorios son sólo una parte de la ecuación. Antes de que lxs profesionales puedan sintetizar el LSD, necesitan tener acceso a los materiales iniciales: mucho tartrato de ergotamina, hongo de cornezuelo o, potencialmente, muchas semillas morning glory. Acceder a un suministro constante de cualquiera de estas opciones no es la tarea más fácil. Por esta razón, la producción de LSD a escala comercial se debe en parte al cultivo, en parte a la extracción biológica y en parte a la química orgánica, lo que resulta en una compleja cadena de suministro. Estas dificultades hacen que la producción de LSD a escala doméstica sea más rara que la de otras drogas, dada la gran cantidad de insumos involucrados.

Sin embargo, incluso las operaciones comerciales pueden ser relativamente “pequeñas”. Una dosis estándar de LSD es de unos 100 microgramos, lo que significa que con muy poco se llega muy lejos. Por lo tanto, lxs productores clandestinxs de LSD no necesitan fabricar una gran cantidad de sustancia para tener un gran impacto. Aún así, las complicadas cadenas de suministro y la naturaleza ilícita de estos laboratorios hacen que la producción de LSD sea un trabajo diario arriesgado y difícil.

La fabricación de LSD a partir del cornezuelo

Técnicamente, si tienes el entrenamiento y las herramientas, es posible sintetizar LSD a partir del propio hongo del cornezuelo. Sin embargo, se rumorea que la mayoría de lxs químicxs especializadxs no empiezan de cero. Más bien, lo más probable es que importen tartrato de ergotamina ilícito de fuentes internacionales. El propio hongo del cornezuelo es tóxico para humanxs y animales. Cuando se trabaja con el cornezuelo, el riesgo más significativo es el envenenamiento accidental. El envenenamiento por cornezuelo no es lo mismo que un viaje de LSD. A diferencia del LSD, el hongo puede causar enfermedades graves, convulsiones y, en el peor de los casos, gangrena.

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Cuando se digieren, algunos de los compuestos del cornezuelo se descomponen en sustancias químicas tóxicas que reducen el flujo sanguíneo a las extremidades. El ergotismo -otro nombre para el envenenamiento del cornezuelo- fue más frecuente durante la Edad Media, antes de que la ciencia pudiera determinar con certeza que el culpable era el grano contaminado. Las intensas fiebres, el dolor y los daños visibles en brazos y piernas causados por el hongo le justificaron el apodo de “fuego sagrado” en la Europa medieval.

Dada la espantosa historia del cornezuelo, lxs profesionales que cultivan el hongo corren un riesgo considerable. Así que, incluso en los laboratorios ilícitos que trabajan con el cornezuelo, tanto el conocimiento como la adhesión a los protocolos de seguridad adecuados son una necesidad. El cornezuelo no es algo que deba ser ingerido, especialmente en grandes cantidades.

Hacer LSD de la semilla morning glory

La segunda forma de hacer LSD que se menciona a menudo es a partir de las semillas morning glory. Pero aunque este método es teóricamente posible, no es práctico. Las semillas morning glory contienen amida de ácido lisérgico (LSA), un compuesto relacionado con el ácido lisérgico de calidad. El LSA es un alucinógeno por sí solo, por lo que las semillas morning glory fueron muy exitosas en la década de 1960. Pero convertir químicamente el LSA en LSD es un proceso incómodo y poco práctico. También requiere un amplio equipo de laboratorio y el acceso a productos químicos que son a la vez peligrosos y restringidos.

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Además, las semillas morning glory vienen con sus propios peligros. Las semillas producidas y vendidas legalmente en el mercado comercial son recubiertas con una capa de pesticida para desalentar el consumo recreativo. Por lo tanto, lxs productores de LSD están obligados a obtener semillas morning glory sin tratar, lo que no siempre es una tarea fácil. Sin embargo, las plantas de morning glory son legales para cualquier persona que las cultive en los Estados Unidos.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

Foto por David Clode vía Unsplash

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