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Viajar en Pareja: Cómo los Psicodélicos Pueden Fortalecer tu Relación

Viajar en Pareja: Cómo los Psicodélicos Pueden Fortalecer tu Relación

✍ 14 febrero, 2021 - 09:02

Por Nicolle Hodges.

El amor duradero no puede existir sin los fantasmas de sus muchas iteraciones; con el paso de los años, tienes que reencontrarte con tu pareja a medida que crece, y llegar a conocerla de nuevo (y de nuevo, y de nuevo). De lo contrario, te separas.

Permanece en una relación el tiempo suficiente y sin dudas comenzarás el tirón entre el anhelo de las primeras citas y la seducción lenta, al tiempo que disfrutas de los placeres de la familiaridad. Para más de una pareja, los psicodélicos ofrecen la oportunidad de examinar la totalidad de la relación sin juzgarla. En un solo viaje, las parejas pueden explorar lo que han creado juntxs, y recreado, para bien o para mal, a través del tiempo.

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Sin embargo, el crecimiento o la reparación de la relación no es tan simple como tomar una pastilla o trippear. Requiere trabajo durante la experiencia psicodélica, y más importante, el período de integración después. Aún así, algunas parejas están descubriendo que experimentar con psicodélicos (como hongos psilocibina, la MDMA o el LSD) les ayuda a examinar los fundamentos de la relación, a abordar las tensiones o las barreras psicológicas, y luego incorporar esos aprendizajes en sus vidas con la mente sobria.

La comunicación es clave

Durante un fin de semana de viaje o “viaje compartido”, una pareja dedica un día o dos a usar psicodélicos como vehículo confiable para facilitar la comunicación abierta sobre la relación.

“Una experiencia psicodélica que puede no parecer positiva o que te hace sentir incómodx puede enseñar lecciones tan hermosas; y la mayoría de ellas se conectan con el amor propio y el disfrute de la experiencia con alguien que te importa profundamente”, dice Molly Peckler, fundadora y directora ejecutiva de Highly Devoted, un servicio cannabis-friendly para encontrar pareja y de coaching.

“Esta medicina te permite aprender verdades profundas sobre ti mismx, y eso puede ahorrarte un montón de angustia”. Trabajar juntxs en estos temas, dice, puede ser profundamente terapéutico.

Viajar no se trata de escapar de los problemas de la relación, sino de encontrar cómo volver a casa. Y puedes sentirlo hasta en los huesos.

“La psilocibina es algo que puede ayudarte y hacerte mejor persona y pareja o padre e hijo, porque libera los obstáculos que hemos construido a nuestro alrededor“, dice Peckler.

Los psicodélicos pueden ayudarnos a entrar en una realidad diferente, más profunda y significativa, en comparación con nuestra mentalidad despierta y predeterminada.

La coach de sexo y relaciones Ashley Manta probó hongos con su amante a los cuatro meses de haber iniciado la relación. El viaje fue intenso, describe, con rasgos característicos como la muerte del ego, y distorsiones como si las paredes le hablaran.

“Vi mi yo interior, mi niña y mi reina”, dice. “Había una sabiduría universal viviendo dentro de mí. Me di cuenta de que necesitaba recordarla en vez de encontrarla en el exterior”.

El viaje de psicodélicos llevó a Manta a decirle a su pareja, por primera vez, que lo amaba. También le dio la base sobre la que aprendió a cultivar la ambientación y el entorno adecuados para una intimidad óptima.

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Para ello, su primera sugerencia es establecer una intención. Es importante discutir qué actos sexuales están en la mesa y cuáles no durante el viaje compartido.

“Cuanto más se haga con antelación para prepararse desde una perspectiva de comodidad -mantas si se tiene frío, telas suaves que se sientan bien al tacto, iluminación suave, fruta fresca, mucho agua, patrones divertidos en el techo, incienso encendido y una lista de juegos sexy- mejor”, dice.

En cuanto a la ubicación, Manta sugiere estar cerca de la naturaleza con mucha luz del día, idealmente comenzando unas horas antes de la puesta del sol.

“Ser capaz de oler el aire fresco y conectarse con las plantas es importante para sentirse conectadx con la tierra”, dice. “Recuerdo haber tenido conversaciones con árboles”.

En cuanto a guiar la conversación con otro humano, establece lo que quieres co-crear. ¿Quieres tener diálogos profundos que requieran ser procesados; cómo quieres que la intimidad se integre en el proceso; qué tipo de objetos sexuales, como juguetes, lubricantes y condones, quieres tener disponibles?

Las emociones pueden sentirse intensificadas en estas situaciones tan sensibles y reveladoras. Pero donde la vulnerabilidad puede parecer un subproducto obvio de la mezcla de sexo y psicodélicos, no se trata de sentirse expuesto; sino más bien de la liberación que viene con la honestidad.

“Los hongos me ayudaron a saber que podía amar a alguien tan rápidamente, y a dejar ir las cosas que me hubieran impedido creerlo”, dice Manta. “Incluso si nunca me quiso, estuvo bien. Fue un momento de ‘esto es lo que siento; haz con esta información lo que quieras'”.

Terapia de pareja con psicodélicos

Debido a que los psicodélicos como la psilocibina podrían ayudar a formar nuevas conexiones dentro del cerebro, podrías obtener nuevos conocimientos sobre viejos problemas. La MDMA, por otro lado, estimula la liberación de hormonas como la oxitocina, que se asocia con sentimientos de confianza e intimidad. Simultáneamente, reduce la actividad en la amígdala, que regula el miedo y la ira. Ésta es la razón por la que la MDMA puede ayudar a tratar el TEPT.

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En los ’70, antes de que se añadiera la MDMA a la lista de drogas prohibidas, lxs terapeutas comenzaron a utilizarla discretamente en la terapia de pareja. El objetivo era facilitar los sentimientos de empatía, amor y compasión por unx mismx y por los demás. En el trabajo de parejas, la evidencia sugiere que la MDMA puede ayudar a las parejas a comunicarse entre sí de una manera abierta, libre de vergüenza y miedo, sin estar a la defensiva.

“Todxs vivimos en relación con otrxs, ya sea con parejas íntimas, amigxs, familia, comunidad. Pero a veces esas relaciones pueden mantenernos estancadxs”, explica la psicóloga Anne Wagner, fundadora de Remedy, un centro para la innovación de la salud mental y hogar de la investigación de MDMA. Ella se enfoca en el potencial de la MDMA, especialmente en combinación con la terapia de pareja (Terapia Conjunta Cognitiva Conductual) cuando uno de los miembros de la pareja está luchando contra el TEPT.

“Un sello distintivo del TEPT es la evasión y el alejamiento del recuerdo de las experiencias traumáticas. El TEPT puede causar emociones difíciles y negativas que dificultan el estar y relacionarse con otras personas”, explica Wagner. “También puede insensibilizar, haciendo que sea un desafío experimentar cosas positivas como la alegría, el amor y la felicidad. Es difícil mantener, fomentar y desarrollar relaciones íntimas con otras personas. Las personas con TEPT evitarán cualquier cosa que genere emociones fuertes, ya sean negativas o positivas. La MDMA permite sentarse con las emociones y examinarlas”.

La terapia con MDMA no es actualmente legal fuera del ámbito de la investigación. Sin embargo, en un estudio realizado entre el 2017 y el 2018, Wagner y sus colegas pudieron realizar un ensayo con seis parejas, cada una con un integrante con TEPT. Los resultados fueron más que prometedores.

Puede tomar hasta años para que unx terapeuta aprenda a facilitar y navegar los momentos en los que una persona quiere hablar y la otra no está lista, agrega Wagner. “Es un trabajo duro, pero es un buen trabajo”. Y tal vez no el tipo de trabajo que puede ser totalmente articulado con palabras, sino sentido. Como el amor.

¿Son el amor y las drogas tan diferentes?

La euforia que acompaña a los comienzos apasionados del amor romántico no es muy diferente al agradable subidón de una experiencia psicodélica. Cuando te enamoras, el cerebro libera un torrente de sustancias químicas para sentirse bien. La norepinefrina aumenta la energía, la dopamina aumenta el placer y la serotonina eleva el nivel de confianza. De manera similar, los psicodélicos se unen fuertemente al receptor 5-HT2A del cerebro. Este receptor de serotonina forma parte del mismo sistema responsable de los efectos antidepresivos de los medicamentos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).

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“Nuestra historia de amor comenzó con los psicodélicos”, dice Jessica Cole, fundadora de White Rabbit High Tea. Contó detalles de un viaje de LSD en Los Ángeles que ayudó a formar la conexión entre ella y su pareja. Nueve años después, los psicodélicos siguen siendo una parte importante de su relación, y algo que exploran una vez al año.

“No importa si te quedas en la casa o sales a caminar; es un viaje mental juntxs donde puedes estar completamente abiertx y ver cosas que no siempre son visibles en un estado mental normal”, dice. “La vida cotidiana puede ser tan confusa en la neblina de la normalidad”.

Hacerse un tiempo con una pareja para experimentar intencionalmente con psicodélicos es algo que Cole describe como un laberinto que te lleva a los cimientos de la relación.

“Puedes quedarte atrapadx en las facturas, la casa y tu bebé, pero [los psicodélicos] te devuelven a la esencia de la humanidad y el amor”, dice. “Cuando das un paso atrás y miras el panorama general, ves a la persona de la que te enamoraste y con la que construiste esta vida”.

Si nunca antes has mezclado amor y drogas, Cole sugiere tener unx “cuidador” presente: alguien que sea competente en los usos y efectos de la droga en cuestión para ayudar a guiar la experiencia. A menudo, las emociones que sientes cuando entras en la experiencia se intensifican, así que es mejor estar en un nivel o estado mental positivo.

“Hazte la pregunta: ¿estás listx para hacer el trabajo ahora mismo?” dice. “Hay un punto en la noche en el que tendrás que enfrentarte a lo que sea que esté pasando en tu vida”.

Algunos días, el amor es como caminar por un pasillo lleno de fantasmas, y otros días, las nubes te dejan ver un día soleado para regodearte en la luz. De cualquier manera, te sientes vivx porque te devuelven la conciencia de que lo estás. Si enamorarse estimula la misma parte del cerebro que una droga, bueno, por qué no hacer ambas cosas.

Vía DoubleBlind, traducido y editado por El Planteo.

Imagen por Natalia Kesselman con foto de Everton Vila


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