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La Guerra contra las Drogas y sus Orígenes Racistas

Por The Green Fund

La Guerra contra las Drogas y sus Orígenes Racistas

✍ 7 enero, 2021 - 09:12

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En EEUU, la marihuana recreativa es ahora legal en 11 estados, y la marihuana medicinal es legal en 33. Además, Denver acaba de aprobar un referéndum para despenalizar los hongos mágicos.

Parece que la Guerra contra las Drogas está llegando a su fin. Y sin embargo, no hay anarquía. No hay caos. De hecho, todo lo contrario. Barclays estima que la industria global del cannabis tiene un valor de USD 150 mil millones hoy en día, y predice que casi se duplicará en la próxima década.

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Sólo en EEUU, el cannabis ha creado 211.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Además, ha ayudado a niñxs a lidiar con la epilepsia, a atletas a lidiar con el dolor muscular, y hasta a ayudado a los perros con su ansiedad. En este punto, probablemente estés pensando que todo esto no suena tan mal.

Y tendrías razón.

Lo que nos lleva a la pregunta, ¿por qué hubo una guerra contra las drogas en primer lugar? Bueno, es complicado. No fue tanto una guerra contra las drogas como una guerra contra algunas drogas, mientras que otras han sido aprobadas tácitamente. Aunque el cannabis ha sido ilegal desde que comenzó la guerra contra las drogas, ha habido 223,7 millones de recetas de opioides de venta libre llenadas anualmente durante la última década.

En promedio, 135 estadounidenses mueren cada día por una sobredosis de oxicodona.

Mientras tanto, nadie ha tenido nunca una sobredosis de marihuana. De hecho, WeedMaps publicó recientemente un documental llamado The Exit Drug que describe todas las formas en que la marihuana puede ser usada para que la gente deje de tomar analgésicos de receta.

Entonces, ¿por qué la marihuana ha sido demonizada e ilegal durante todos estos años? Averigüémoslo.

Harry J. Anslinger

La Guerra Contra las Drogas se considera a menudo el resultado de un hombre en particular: un político de los años ’30 llamado Harry J. Anslinger.

Anslinger fue designado a la Oficina Federal de Narcóticos (que más tarde se convirtió en la DEA) en la década del ’30. Esto lo llevó a dedicarse a la criminalización de todas las drogas, en particular la marihuana. Para demonizar la sustancia, Anslinger se basó en propaganda para asegurarse de que la marihuana fuera vista negativamente por el público. Esto se debe, presumiblemente, a que no había muchas desventajas reales en las que pudiera basarse.

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Anslinger calificó la marihuana como “más peligrosa que la heroína o la cocaína”. También afirmó que la planta tenía la capacidad de “conducir al pacifismo y al lavado de cerebro comunista”.

De acuerdo con Johann Hari, autor de Chasing the Scream: The First and Last Days of the War on Drugs, Anslinger recurrió a 30 científicos en busca de alguna información negativa sobre la marihuana. De esos 30 científicos, 29 dijeron que efectivamente no había ningún daño en fumar marihuana.

Un científico, sin embargo, estuvo de acuerdo con Anslinger en que la marihuana debería ser ilegal. Evidentemente, Anslinger lo escuchó. A medida que la propaganda se extendió a lo largo de varios años, en 1936 surgió una película, titulada Reefer Madness, que capturó la esencia de lo que Anslinger pregonaba.

Etiquetada como la “hierba del diablo”, en Reefer Madness se muestra a la marihuana como una droga que causa psicosis y violencia en sus usuarixs, en algunos casos llevando a la violación e incluso al asesinato. Muchxs de quienes lean esto se reirán de la naturaleza ridícula de tales afirmaciones, ya que hoy la marihuana se asocia a comer y dormir bien.

Bueno, no estás solx. Reefer Madness se ha convertido en un clásico de culto entre aficionadxs de la marihuana, por su representación salvaje de la planta. Hasta existe quien presenta funciones humorísticas de la película.

Aún así, Anslinger no tenía todos sus huevos en una sola cesta. En lugar de confiar solamente en la información errónea para hacer el trabajo, Anslinger también usó otra táctica para ayudar a estigmatizar las drogas: el racismo.

Incluso el término ‘marijuana’ en inglés puede ser acreditado a Anslinger, quien eligió el término con tacto para vincular la droga a las personas mexicanas, que la llamaban ‘marihuana’ en ese momento. Confiando en las tensiones raciales y el miedo, Anslinger libró una guerra no sólo contra las drogas, sino contra la gente misma, específicamente lxs afroamericanxs y mexicanxs.

Hay un total de 100.000 fumadores de marihuana en los Estados Unidos, y la mayoría son negros, hispanos, filipinos y artistas. Su música satánica, el jazz y el swing son el resultado del uso de la marihuana. Esta marihuana hace que las mujeres blancas busquen relaciones sexuales con negros, artistas y cualquier otro.

– Harry J. Anslinger, Comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos.

Anslinger se refería al jazz -exclusivo de as comunidades afroamericanas en ese momento- como “satánico”, simplemente porque lxs músicxs fumaban marihuana en los clubes de jazz.

Se refirió a las personas mexicanas como “degeneradxs hispanohablantes” e incluso llegó a decir que la marihuana “hace que lxs negrxs piensen que son tan buenos como lxs blancxs”.

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Mirando los comentarios de Anslinger ahora, parece despreciable que tuvieran algún peso en absoluto. Pero no estaba solo. Varias compañías de periódicos trabajaron junto a Anslinger para asegurar que su mensaje fuera escuchado y que la marihuana fuera demonizada, aunque las empresas de periódicos estaban más preocupadas por la amenaza del papel de cáñamo que por lxs fumadores de marihuana.

Los esfuerzos de Anslinger finalmente dieron fruto en 1937, cuando se aprobó la Ley del Impuesto sobre la Marihuana, en la que se prohibía la posesión y distribución de la misma.

Richard Nixon

Nixon War on Drugs

En los ’60 se produjo un resurgimiento del consumo de drogas a través del movimiento contracultural “hippie”, impulsado por gente como Jimi Hendrix, los Beatles y Timothy Leary.

Como respuesta a esto, en 1970 el 37º presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, modernizó la anterior Oficina Federal de Narcóticos, convirtiéndola en lo que ahora conocemos como la DEA: la Agencia Antidrogas.

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Nixon etiquetó el abuso de drogas como el “enemigo público número uno” de los Estados Unidos y comenzó oficialmente la Guerra Contra las Drogas. ¿Y quién podría personificar mejor las drogas que el líder del culto psicodélico Timothy Leary?

El grito de Leary era tune in, turn on and drop out (‘sintoniza, enciende y abandona’). Esto esencialmente significaba alterar la mente a través de las drogas psicodélicas y abandonar la cultura de la guerra del momento. Por estas razones, entre otras, Nixon describió a Leary como “el hombre más peligroso de América”. Incluso intentó encarcelar a Leary durante 10 años por la posesión de 2 porros, aunque Leary pudo librarse de la cárcel.

Nixon tuvo una postura dura con todas las drogas, lo que llevó a un enorme pico en las tasas de encarcelamiento masculino en EEUU justo después de que Nixon comenzara su Guerra Contra las Drogas.

US Cannabis Industry

Con el tiempo, se reveló que las motivaciones de Nixon detrás de la Guerra Contra las Drogas no eran muy diferentes de las de Harry J. Anslinger en los años 30.

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Un antiguo asesor de Nixon llamado John Ehrlichman admitió que la campaña de Nixon en 1968 tenía dos enemigos: la izquierda antibélica y lxs negrxs.

Sabíamos que no podíamos hacer que fuera ilegal estar contra la guerra o ser negrx, pero al hacer que el público asociara a lxs hippies con la marihuana y a lxs negrxs con la heroína, y luego criminalizando fuertemente a ambos, podíamos perturbar esas comunidades. Podríamos arrestar a sus líderes, redar sus casas, romper sus reuniones y difamarlxs noche tras noche en las noticias.

¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí.

– John Ehrlichman, ex asistente de Richard Nixon.

Ronald Reagan

Ronald Reagan War on Drugs

Evidentemente un fanático de la política de drogas de Nixon, el 40º presidente de EEUU Ronald Reagan declaró una vez más una “Guerra contra las Drogas” en 1981. La esposa de Reagan, Nancy, también comenzó su campaña de Just Say No (‘sólo di no’) en ese momento, que tenía como objetivo disuadir a lxs escolares del uso de drogas.

En lugar de adoptar un enfoque basado en la salud -como se considera ahora generalmente sensato- Reagan se centró mucho más en encarcelar a quienes consumían drogas.

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El Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley contra el Uso Indebido de Drogas de 1986. Así, dedicó USD 1.700 millones a la Guerra Contra las Drogas, y estableció penas de prisión obligatorias para diversos delitos de drogas. La droga elegida durante esta época ya no era la marihuana, sino la cocaína y el crack. Esto, nuevamente, dio lugar a un número desigual de encarcelamientos de afroamericanxs.

Las drogas son malas, y vamos tras ellas. Hemos bajado la bandera de rendición e izado la bandera de la batalla. Y vamos a ganar la Guerra Contra las Drogas.

– Ronald Reagan

La Guerra Contra las Drogas hoy

En el 2013, Uruguay legalizó la marihuana para uso recreativo. Canadá le siguió en octubre de 2018, cuando fue legalizada por Justin Trudeau. En este tiempo, gran parte de los EEUU se ha sumado, con 10 estados que han legalizado completamente la marihuana, mientras 33 la han legalizado para fines medicinales.

Y el cáñamo, a pesar de tener muy pocas capacidades psicoactivas, también es legal gracias a la Ley Agrícola del 2018, que abre las puertas para los productos de CBD a base de cáñamo y la floreciente industria del cáñamo.

Ésta es una importante nota complementaria. La legalización no se trata sólo de permitir que la gente experimente con diferentes estados mentales: hay beneficios en la legalización de las drogas que no podríamos ni siquiera haber imaginado durante el apogeo de la Guerra Contra las Drogas.

La UFC acaba de firmar un acuerdo con Aurora Cannabis para explorar el potencial del CBD para atletas; el Epidiolex de GW Pharma puede ayudar a niñxs que sufren de raras formas de epilepsia; y los beneficios del cáñamo parecen ser infinitos. Y ahora, uno de los mayores saltos recientes que hemos visto en la superación de la Guerra Contra las Drogas ha sido más recientemente en Denver, Colorado, que acaba de legalizar los hongos mágicos para uso recreativo por medio de un referéndum. Recién estamos arañando la superficie de los beneficios que pueden venir de la legalización de los hongos mágicos, que podrían ayudar a quienes sufren de PTSD y depresión.

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Como estamos viendo con estos beneficios que están surgiendo de la legalización de las drogas, está claro que la Guerra Contra las Drogas no está dirigida a ayudar a la gente. La Guerra Contra las Drogas es, como se ha llamado repetidamente, una guerra contra las personas, y cómo eligen alterar su estado mental.

Esta guerra contra la gente no es en absoluto barata. Teniendo en cuenta los costos de funcionamiento de la DEA, frente a los beneficios obtenidos en la industria del cannabis, estamos hablando de miles de millones de dólares que se están gastando. Mientras tanto, el consumo de drogas ilícitas sigue aumentando.

De hecho, cientos de miles de personas mueren cada año en todo el mundo por consumir drogas que son legales, suministradas por profesionales médicxs o por cualquier barman. Las muertes relacionadas con el alcohol son la tercera causa más importante de muertes evitables en los Estados Unidos. Y, sin embargo, el alcohol es tan fácil de conseguir como el agua.

La hipocresía detrás de la Guerra Contra las Drogas ha llegado a un punto de inflexión. Y a medida que aprendemos más sobre las motivaciones raciales detrás de ella, sólo se vuelve más exasperante que tantas drogas sigan siendo ilegales en todo el mundo.

Creo que hablamos en nombre de todxs al decir que la Guerra Contra las Drogas no puede terminar lo suficientemente pronto.

Vía The Green Fund, traducido por El Planteo.

Foto de Jean Alves en Pexels


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