Hongos Psicodelicos

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Hongos Psicodélicos: Una Historia Definitiva

Hongos Psicodélicos: Una Historia Definitiva

✍ 18 junio, 2020 - 11:45

Una historia de los hongos psicodélicos desde el 10.000 A.C. hasta el día de hoy… Y hacia el futuro.

Por Jeff Lebowe.

Prehistoria

El uso de hongos que alteran la mente ha formado parte de la sociedad humana desde mucho antes del nacimiento de la civilización (hace aproximadamente 6000 años). Potencialmente, incluso se utilizan desde hace cientos de miles de años. La evidencia concreta más temprana consiste en murales grabados en roca que representan iconografías de hongos, encontrados en el norte de Australia. Lxs arqueólogxs y geólogxs sugieren que estas ilustraciones con temas psicodélicos se remontan al 10.000 AC. Si bien no hay evidencia sólida que respalde este uso temprano, es lógico suponer que lxs humanxs han consumido hongos psicoactivos desde que el homo sapiens se volvió evolutivamente distinto.

Esta premisa es lógica por dos razones:

En primer lugar, muchas otras especies buscan activamente y consumen sustancias psicoactivas. Ejemplo de esto son los renos de Siberia y América del Norte que comen hongos Amanita Muscaria. O los delfines que ingieren el veneno psicotrópico del pez globo. O los jaguares que consumen la vid, la raíz y la hoja de la planta alucinógena Caape.

En segundo lugar, los hongos de psilocibina pueden encontrarse en todos los continentes habitables. Por lo tanto, los primeros homínidos que se aventuraron fuera de la jungla a la sabana y más allá, seguramente los vieron y probablemente los consumieron. Así, sin darse cuenta, es probable que hayan logrado una ventaja evolutiva a través del mayor estado de conciencia provocado por los hongos.

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Se ha demostrado mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) que la psilocibina (el compuesto activo en los hongos psicodélicos) crea un estado de hiperconectividad entre las redes cerebralesAdemás, fomenta un aumento en la neurogénesis (la creación de células cerebrales) y altera drásticamente las vías de pensamiento. La culminación de estos efectos puede haber permitido a los primeros homínidos de la historia que ingirieron hongos psicodélicos “pensar fuera de la caja” y compartir una conexión y comunicación más profunda con quienes los rodeaban.

Estos supuestos que vinculan a los hongos con la evolución humana acelerada son componentes centrales de la Hipótesis del Simio Drogado que presentó el legendario etnobotánico y psiconauta Terence McKenna. Esta teoría postula que, junto con muchos otros factores (como cocinar con fuego), los hongos fueron el catalizador para duplicar el tamaño del cerebro humano en un período extremadamente corto (desde una perspectiva evolutiva). Mckenna argumenta que a lo largo de la historia, la ingesta de hongos psicodélicos ocasionó avances tecnológicos y la génesis de ideas evolutivamente ventajosas como el lenguaje, la religión, la espiritualidad y la tradición cultural.

Historia antigua

Volviendo al pasado relativamente reciente, se ha documentado repetidamente que las sociedades tribales de todo el mundo veneraban a los hongos psicodélicos y los han utilizado en contextos espirituales y terapéuticos durante milenios.

Varias formas de obra de arte indígenas de Centroamérica indican que pensaban que estos hongos eran un medio de comunicarse con los dioses. Su nomenclatura brinda aún más evidencia de esto. El idioma náhuatl que utilizaban los pueblos maya y azteca llamó a estos hongos Teonanácatl, que literalmente se traduce como “carne de los dioses”. Muchos mitos religiosos de los aztecas, mayas y toltecas abundan con la mención de los hongos. Incluso afirman que fueron entregados a sus antepasados ​​lejanos por el dios serpiente Quetzalcoatl, quien fue adorado como el creador de la vida por todas estas culturas.

Las tribus aborígenes en Siberia también ritualizaron un hongo alucinógeno: la misma Amanita Muscaria manchada de rojo y blanco que los renos suelen consumir. Estas culturas fueron y aún son conocidas por recolectar y beber la orina psicoactiva de estos renos. Este hongo produce efectos marcadamente diferentes de los del género Psilocybe. A diferencia del uso mesoamericano de la psilocibina con fines exclusivamente adivinatorios, la Musciaria también tenía aplicaciones prácticas. Lxs siberianxs utilizaban el estado alterado de conciencia que evoca la Amanita para superar la capacidad física “normal” y soportar temperaturas inhóspitas. Esto es a través de los efectos disociativos del muscimol (el compuesto activo en los hongos Amanita Muscaria).

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Pero no fueron sólo los pueblos tribales los que se dedicaron al uso de hongos psicodélicos. Las civilizaciones antiguas, filosófica y científicamente avanzadas, como los egipcios, los romanos y los griegos, dejaron evidencia que sugiere que ellos también tenían afición por los psicodélicos.

En la antigua Grecia, los cultos que adoraban a la diosa Deméter celebraban ceremonias rituales que implicaban el uso de una bebida psicoactiva. Ésta posiblemente contenía hongos de centeno (de los que se deriva el LSD), hongos de psilocibina y hongos Amanita Muscaria. Ésta, sin duda, era una experiencia intensamente poderosa. Estas ceremonias, coloquialmente conocidas como “Misterios Eleusinos“, estaban envueltas en secreto: era aplicada la pena de muerte por exponer el conocimiento adquirido durante estos rituales. Esta severa pena hizo que las ceremonias fueran algo exclusivas. A menudo asistían a ellas eruditos, artistas y filósofos preeminentes de clase alta, como Platón, Homero y Aristóteles.

Los egipcios, de manera similar a las sociedades mesoamericanas, crearon numerosas formas de obras de arte que representaban hongos. También tenían términos vernáculos para las variedades psicoactivas, que se traducían como “hijxs de los dioses” o “alimento de los dioses”. Creían que, dado que los hongos no brotan de una semilla, habían sido colocados en la tierra por el dios Osiris. Por lo tanto, su consumo se limitaba al sacerdocio y a las clases altas (que también se creía que descendían de lxs dioses). Incluso el teólogo egipcio Stephen Berlant teorizó que los antiguos egipcios cultivaban estos hongos en el grano de cebada, lo que demuestra cuán cultural y espiritualmente importante era su uso.

Historia moderna

La primera documentación confiable (dentro de la historia de la civilización “occidental”) sobre la intoxicación por hongos psicodélicos ocurrió en 1799. Involucró a una familia británica, que sin saberlo recogió varios Psilocybe Semilanceata (Hongo de San Juan) de las orillas del río Támesis y cocinó una comida con ellos. Poco después experimentó los efectos típicos: dilatación de las pupilas, histeria y euforia. Esto estimuló la clasificación taxonómica en 1803 de una nueva especie, primero llamada Agaricus Semilanceatus, y que luego cambió en 1871 a Psilocybe Semilanceata.

El término “hongos mágicos” se introdujo casi 100 años después, en una exposición de la revista Life de 1957 titulada “Buscando el Hongo Mágico“. La nota fue escrita por el banquero y micólogo aficionado R. Gordon Wasson. En 1955, junto con su esposa Valeria, se convirtió en unx de lxs primerxs “occidentales” a quienes se les permitió participar en una ceremonia de hongos indígenas, guiada por la famosa chamán Maria Sabina. Su experiencia tuvo lugar en el pequeño pueblo de Huautla de Jiménez en Oaxaca, México, y afectó profundamente a Gordon, quien hizo todo lo posible para publicitarlo.

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Estas noticias proliferaron rápidamente y atrajeron la atención de figuras como Albert Hoffman (el químico reconocido por descubrir el LSD) y Roger Heim (el micólogo que confirmó, a partir de las muestras que Wasson le envió, que los hongos eran Psilocybe Cubensis). En 1958, Hoffman (que también recibió muestras) había aislado e identificado con éxito los compuestos psilocibina y psilocina como ingredientes activos. También produjo versiones sintéticas de ambos compuestos, que luego Sandoz Pharmaceuticals vendió bajo el nombre de Indocybin.

El popular artículo de Life también despertó el interés del profesor de Harvard Timothy Leary, quien se inspiró para viajar a la región de Mazatepec de México y experimentar estos hongos por sí mismo. Al regresar a Harvard, y con la ayuda de Richard Alpert (quien más tarde sufrió un despertar espiritual y se hizo conocido como Ram Dass), fundó el infame Proyecto de Psilocibina de Harvard. Debido a sus experiencias personales con el complejo, Leary y Alpert tenían grandes aspiraciones: creían que podría resolver los problemas emocionales del “hombre occidental”.

Como era legal en ese momento, adquirieron psilocibina de grado farmacéutico de Sandoz y la utilizaron para realizar una serie de experimentos. Los mismos incluyeron administrar el compuesto a reclusos (en un intento de reducir la reincidencia). También dosificaron a lxs estudiantes de Harvard, en un intento de obtener una experiencia adivinatoria o espiritualmente significativa (que casi todos los sujetos tuvieron).

Aunque el proyecto tenía motivaciones éticas e intenciones honorables, había muchas preocupaciones con respecto a la seguridad, los protocolos de administración y el abuso de poder sobre lxs estudiantes. Cabe aclarar que lxs estudiantes graduadxs en las clases de Leary fueron presionadxs para participar. Estas preocupaciones se agravaron a principios de 1962, cuando un estudiante tuvo que ser sedado durante una experiencia negativa de psilocibina. Luego culminaron el 14 de marzo de 1962 durante una reunión interna de profesores de Harvard, que posiblemente fue más bien un juicio para Leary y Alpert. La pareja fue acusada de abusar de las sustancias que estaban investigando y se los reprendió. Aún así, se les permitió continuar la investigación, con la condición de que permanecieran sobrios.

En la primavera de 1963, Leary y Alpert fueron sorprendidos dando psicodélicos a estudiantes universitarixs. Se suponía que sólo lxs estudiantes graduadxs podían participar en el proyecto. El polémico dúo fue despedido de inmediato. Se fueron para perseguir su próxima aventura: “El Proyecto Zihuatanejo“. Este fue un retiro psicodélico de corta duración en México, al que aplicaron miles de personas. Sin embargo, sólo unas pocas fueron seleccionadas.

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Durante la década de 1960, todas las formas de drogas psicodélicas proliferaron rápidamente en todo el movimiento de contracultura. Esto fue hasta que fueron prohibidas por la Convención de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas de la ONU. Esta convención buscaba frenar tanto la creciente popularidad de estas drogas como la posterior desilusión con “el sistema” que a menudo produce su uso. Richard Nixon había compartido este sentimiento desde 1969. Aprovechó los temores generados por investigaciones algo inescrupulosas, si no un tanto sesgadas, para aprobar la Ley de Sustancias Controladas en mayo de 1971 y lanzar su infame “Guerra contra las Drogas”.

Curiosamente (en el caso de los hongos de psilocibina), la convención de la ONU prohibió la molécula de psilocibina y no las esporas o el micelio de los hongos de psilocibina. Esto se debe a que los mismos no contienen psilocibina, pero tienen el potencial de hacerlo en las condiciones adecuadas. El descuido condujo a un doble estándar confuso que permitió que las esporas de hongos/micelio se vendieran abiertamente. Mientras tanto, la adhesión intermitente a los tratados de la ONU por parte de numerosos países miembros permitió que los hongos de psilocibina siguieran siendo legales en múltiples países (especialmente Brasil y Jamaica).

Durante casi treinta años, hubo una pausa en la investigación (legal) de los hongos. Ésta terminó en 1997 con el primer estudio de psilocibina posterior a la Guerra contra las Drogas, realizado en la Universidad de Zúrich. Un equipo de investigadores dirigido por el doctor Franz Vollenweider exploró si la función cerebral bajo la influencia de la psilocibina era consistente con la función cerebral de lxs pacientes con esquizofrenia crónica. Descubrieron que estos estados cerebrales contrastaban significativamente. También descubrieron que la psilocibina aumentaba la actividad cerebral (o en términos científicos, el metabolismo de la glucosa cerebral) en muchas áreas. Además, tenía efectos de amortiguación en la Red de Modo Predeterminado influenciada por el ego.

El estudio impulsó la investigación en muchas otras instituciones, como el Instituto Heffter, la Fundación Beckley, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Toronto. Estos estudios posteriores han encontrado que la psilocibina es efectiva en el tratamiento de una multitud de afecciones psicológicas. También es efectiva contra el dolor crónico por afecciones que van desde cefalea en racimo hasta neuralgia.

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Este creciente cuerpo de investigación también ha fomentado un cambio en la opinión en todos los niveles de gobierno. Además ha impulsado a lxs activistas de toda América del Norte a impulsar una reforma legal en torno a las sustancias “enteogénicas en su conjunto. Nuevo México tiene una laguna legal que permite el cultivo de hongos. Mientras tanto, ciudades prominentes y progresistas como Denver, Oakland y Santa Cruz han despenalizado los hongos. Las iniciativas de votación también están en marcha en más de 100 localidades adicionales.

El futuro de los hongos psicodélicos

El potencial de despenalización o legalización y los ejemplos científicamente cuantificables de los beneficios medicinales plantean la importante cuestión del acceso justo a los hongos psicodélicos. Un excelente ejemplo de legalización reduciendo la capacidad de lxs usuarixs medicinales de acceder a los medicamentos que necesitan se está desarrollando actualmente en Canadá. Allí, aproximadamente unx de cada cuatro pacientes de cannabis medicinal es menos capaz de encontrar cannabis después de su legalización.

Actualmente, aunque los hongos siguen siendo ilegales, existen muchos sitios web que ofrecen hongos mágicos. Esta accesibilidad a pesar de la falta de regulación no viene sin riesgos. Ejemplo de esto son la falta de habilidad de garantizar coherencia y calidad, y un mayor riesgo de experiencias negativas como resultado de la carencia de educación sobre la administración adecuada.

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En los próximos años, podemos esperar más investigaciones y ensayos clínicos (que actualmente están en curso y que aceptan nuevxs solicitantes aquí). Los mismos corroborarán y ampliarán los hallazgos de estudios anteriores. La eficacia comprobada de los psicodélicos en el tratamiento de afecciones psicológicas ha servido recientemente para validar científicamente lo que las sociedades chamánicas han sabido por innumerables generaciones. Mientras tanto, los futuros descubrimientos arqueológicos tienen el potencial de confirmar que estas sustancias han ejercido un efecto significativo en nuestra evolución.

Nos encontramos en un momento crucial en la historia humana de los hongos psicodélicos: a punto de poner fin a la prohibición. Muchxs activistas creen que deberíamos utilizar el poder del proceso democrático para influir en los órganos gubernamentales para la expansión de la investigación y la distribución justa de estas sustancias profundamente metafísicas.

Foto: Michael M.

Vía DoubleBlind, traducido por El Planteo.

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